doi.org/10.53368/EP69AYEP01
Carlos Tornel*
Resumen: Este artículo recupera las contribuciones de Gustavo Esteva a la ecología política y al giro decolonial, destacando su crítica al desarrollo y su noción de autonomía más allá de la modernidad capitalista. Aunque reconocido internacionalmente, sus contribuciones en ámbitos como el posdesarrollo, la autonomía radical y el fin del capitalismo han sido parcialmente incorporadas en la ecología política del Sur Global. Sus aportaciones, vinculadas al zapatismo y a movimientos campesinos y marginados en México y América Latina, cuestionan la colonialidad del pensamiento económico y la premisa de la escasez. Conceptos e iniciativas como el pluralismo radical e insurrección en curso y el Tejido Global de Alternativas son claves en la construcción del pluriverso, ejemplifican su rechazo a la cooptación liberal y al Estado-nación y su apuesta por epistemologías del Sur, lo que hace de su obra un referente significativo en la ecología política y las luchas y alternativas al capitalismo.
Palabras clave: Gustavo Esteva, ecología política, posdesarrollo, decolonialidad, diálogo de vivires
Abstract: This article revisits Gustavo Esteva’s contributions to political ecology and the decolonial turn, highlighting his critique of development and his notion of autonomy beyond capitalist modernity. Although internationally recognized, his work in areas such as postdevelopment, radical autonomy, and the end of capitalism has been only partially integrated into political ecology in the Global South. His contributions—closely tied to Zapatismo and to peasant and marginalized movements in Mexico and Latin America—challenge the coloniality of economic thought and the premise of scarcity. Concepts and initiatives such as radical pluralism, the ongoing insurrection, and the Global Tapestry of Alternatives are central to the construction of the pluriverse. They exemplify his rejection of liberal co-optation and the nation-state, and his commitment to epistemologies of the South, making his work a significant reference point in political ecology and in struggles and alternatives to capitalism.
Keywords: Gustavo Esteva, Political Ecology, Postdevelopment, Decoloniality, Dialogue of Livings
Agradezco a Elías González Gómez su revisión y sugerencias para este escrito.
Introducción
En una de las presentaciones que realizamos alrededor de un libro sobre Gustavo Esteva (González Gómez y Tornel, 2023), recuerdo una intervención de alguien del público que compartió una pregunta en relación con el tema del zapatismo: ¿qué hacer frente al capitalismo? Mientras muchas voces proponían repensar un socialismo para el siglo xxi, Gustavo interrumpió con una afirmación que sacudió la discusión: «El capitalismo ya está muerto. Lo importante es pensar qué hacer en el mundo que le sigue, un mundo atravesado por la incertidumbre». El impacto fue tal que debió hacerse una pausa en el evento para que quienes participaban pudieran modificar sus intervenciones. Esta anécdota encapsula las dos contribuciones que este artículo busca desarrollar. La primera es destacar la relevancia del pensamiento crítico de Gustavo Esteva para debates clave de la ecología política, un campo que surgió como crítica a la racionalidad económica, desafiando la visión apolítica de la naturaleza impuesta por la economía política clásica (Gorz, 1989). Sin embargo, a pesar de esa apertura crítica, la ecología política ha sido lenta en incorporar perspectivas provenientes de otras tradiciones, como el posdesarrollo, el diálogo intercultural y el marxismo heterodoxo (Leff, 2017). Es precisamente en esos cruces donde transita el pensamiento de Esteva, muchas veces en tensión y al margen de la ecología política. Esta posición periférica se explica, en parte, por la ruptura de Esteva con el marxismo ortodoxo y su diálogo continuo con Iván Illich, el zapatismo y las prácticas cotidianas de autonomía. Todo ello articulado en un compromiso con el diálogo intercultural profundo, lo que Gustavo llamó el «diálogo de vivires»: un encuentro que no se limita a intercambiar ideas o conocimientos, sino que parte de compartir modos de vida situados y encarnados.
La segunda contribución es señalar la omisión paradójica de Gustavo Esteva dentro de la ecología política. Aunque ampliamente reconocido en debates sobre el posdesarrollo y luchas por la autonomía, su obra ha sido relegada dentro de este campo de estudio. Esto resulta extraño considerando que el pensamiento decolonial sí ha logrado posicionarse como eje clave de la ecología política desde el Sur (Alimonda, 2017). Sin embargo, las contribuciones de Esteva —que dialogan directamente con la crítica a la colonialidad del desarrollo— siguen siendo poco exploradas. Esteva ofrece herramientas conceptuales esenciales para pensar preguntas urgentes dentro de la ecología política contemporánea: ¿cómo pensar el fin del capitalismo?, ¿cómo construir autonomía ante el colapso de las democracias liberales?, ¿qué papel juega la escasez como dispositivo colonial?, ¿cómo construir un diálogo intercultural que no traduzca saberes, sino que parta de prácticas situadas de cuidado, reexistencia y reproducción de la vida?
El artículo propone abrir este diálogo pendiente entre la ecología política y el pensamiento de Esteva. La primera sección recupera las bases de la ecología política, desde sus tres olas (Blaser y Escobar, 2023) y su diálogo con el posdesarrollo y el pensamiento decolonial. La segunda sección presenta cuatro aportes clave de Esteva: (1) su crítica a la escasez como núcleo de la colonialidad económica; (2) su rechazo a la democracia liberal y el Estado-nación desde la autonomía; (3) su propuesta del diálogo de vivires, y (4) su lectura sobre el fin del capitalismo. El texto concluye buscando incorporar el pensamiento de Esteva en los debates contemporáneos de la ecología política, especialmente ante el desafío de pensar un mundo poscapitalista que ya germina entre ruinas y grietas, en las prácticas cotidianas de comunidades en resistencia.
Ecología política, posdesarrollo y el pensamiento decolonial
El pensamiento de Gustavo Esteva se sitúa en el cruce entre la crítica al desarrollo, la ecología política y las luchas autonómicas en América Latina. Su obra se construye en diálogo con autores como Iván Illich y Raimon Panikkar, pero sobre todo a partir de su cercanía con comunidades indígenas, campesinas y sectores populares urbanos en resistencia. Una de las ideas centrales que Esteva retoma de Illich (1982) es la noción de escasez como principio organizador de la modernidad capitalista. Illich describe la economía como sinónimo de escasez a través de una «promesa irrealizable de desarrollo» que no sólo perpetúa la dependencia, sino que también limita la posibilidad de cualquier autonomía, incluso de pensamiento y habilidad. Frente a ello, propone una «ecología política radical», entendida como la capacidad de rechazar la escasez como principio organizador y traducir ese rechazo en prácticas concretas que recuperen un sentido de proporcionalidad, de autonomía y suficiencia.
A partir de los años noventa, y en el contexto del levantamiento zapatista de 1994 y las movilizaciones por los quinientos años de resistencia indígena, Esteva profundizó su crítica al desarrollo. Estas luchas, argumentó, no sólo denunciaban el despojo territorial, sino que abrían caminos para reactivar saberes, prácticas y entramados comunitarios que sostienen la vida frente a la violencia sistemática ejercida sobre cuerpos-territorios (Segato, 2015). Eventos como el terremoto de 1985 en Ciudad de México también marcaron su pensamiento al mostrar cómo comunidades campesinas e indígenas reaccionaron ante el desastre y resistieron ante las políticas de desarrollo impuestas después (Esteva, 2024). Para Esteva, el desarrollo es mucho más que una política económica: es un marco epistémico y cultural que reconfigura lo humano como un sujeto carente, cuya existencia se define por lo que le falta y cuya salvación depende de expertos e instituciones (Esteva, 2010). Este hombre necesitado es el núcleo de una colonialidad que transforma la subsistencia autónoma en pobreza y dependencia, al tiempo que promueve una idea lineal de progreso en que el desarrollo es la única vía válida hacia el bienestar (Esteva y Escobar, 2017). Así, el desarrollo no sólo coloniza territorios, sino imaginarios y formas de vida.
En paralelo, la ecología política latinoamericana transitaba su propio proceso decolonial, cuestionando la economía política capitalista y las bases epistemológicas de la modernidad (Quijano y Wallerstein, 1992). En su primera generación, la ecología política rechazó perspectivas maltusianas y adaptativas que entendían los problemas ambientales como meramente técnicos, para analizarlos como conflictos políticos atravesados por relaciones de poder (McCarthy, 2017). La segunda generación amplió este enfoque hacia los conflictos de distribución ecológica y la pluralidad de territorialidades y saberes (Leff, 2017), aunque todavía bajo un marco epistemológico dualista. En contraste, la tercera generación ha incorporado una perspectiva ontológica relacional, desbordando los límites entre naturaleza, comunidad y territorio (Blaser y Escobar, 2023).
En este contexto, las aportaciones de Esteva son claves para una ecología política crítica, pero han sido relegadas dentro de este campo. Su crítica al desarrollo, articulada con el posdesarrollo y las luchas autonómicas, dialoga directamente con la crítica decolonial, pero no ha sido plenamente integrada en los debates centrales de la ecología política. Esteva no sólo denuncia el desarrollo como mito legitimador de la expansión capitalista, sino como un dispositivo epistemológico que encierra nuestra imaginación política, moldeando cómo concebimos la naturaleza, el territorio y el pasado/futuro. Esteva coincide con el giro decolonial en desmantelar la centralidad de las epistemologías occidentales y en denunciar que todo universalismo abstracto es, en realidad, un particularismo hegemónico (Grosfoguel, 2022). Sin embargo, también alerta sobre el riesgo de que el giro decolonial se convierta en un canon académico especializado y desencarnado, desconectado de las prácticas concretas de resistencia (Rivera Cusicanqui, 2010; González Gómez, 2022a; Tornel, 2023).
Desde el posdesarrollo (Sachs, 2010), Esteva insiste en que la descolonización no es sólo material o epistemológica. Deconstruir el desarrollo implica recuperar los valores, saberes y prácticas vernáculos que fueron subalternizados, y abrir así espacios para formas de vida autónomas y dignas (Esteva, 2024). El desarrollo, dice Esteva, es un monólogo ensordecedor que nos impide ver con nuestros propios ojos. La tarea del posdesarrollo, en este sentido, es recuperar la capacidad de mirar desde nuestras propias experiencias, desde nuestras propias prácticas cotidianas de cuidado y suficiencia. Así, el pensamiento de Esteva ofrece un puente indispensable entre la ecología política, el posdesarrollo y el pensamiento decolonial. Su propuesta no es un modelo teórico cerrado, sino una invitación a construir diálogos de vivires, encuentros situados entre modos de vida, desde donde recuperar pasados y diseñar futuros que no dependan del desarrollo ni del capital, sino de la potencia de la autonomía y la reexistencia.
Guerra contra la subsistencia: la escasez y la colonización del pensamiento económico
En su entrada para el Diccionario del desarrollo, Gustavo Esteva (2010) afirma que el régimen de desarrollo expande la escasez. Retomando la crítica de Iván Illich (1980), la economía capitalista no sólo genera valor, sino que produce desvalor al despojar a las comunidades de sus formas de vida. Las destrezas se vuelven carencias; la naturaleza se reduce a recursos, y las personas, a trabajos. La tradición es carga, la sabiduría es ignorancia y la autonomía se transforma en dependencia (Esteva, 2010). Illich (2006) denominó esto contraproductividad: el momento en que las instituciones modernas dejan de resolver problemas y comienzan a generarlos, creando dependencia absoluta de sistemas, instituciones, servicios y expertos (Illich, 2010). Esteva (2024) describe este proceso como el tránsito de «hacer» nuestras necesidades a simplemente «tenerlas». Así, va más allá de Marx y la acumulación originaria, planteando que no sólo se expropian medios materiales, sino la percepción misma: ni los sentidos ni los sueños son propios. Esteva dialoga también con la propuesta de Karl Polanyi (2001), según la cual el mercado desvinculó violentamente la economía de la sociedad, destruyendo tejidos comunitarios. Así, la escasez se convierte en mito central de la modernidad (González Gómez, 2022b), primero disfrazado de una promesa humanitaria de desarrollo que encubría un proceso colonial, luego naturalizado como sentido común (Esteva, 2010).
El resultado es una modernización de la pobreza: comunidades atrapadas en la dependencia, mientras los costos sociales, culturales y ecológicos se multiplican junto con un trabajo fantasma no reconocido que sostiene la economía formal (Esteva, 2024). Esta guerra contra la subsistencia se manifiesta especialmente en la comida, pues el cercamiento de espacios comunitarios erosiona prácticas vernáculas y produce un horizonte de escasez programada. Frente a este panorama, Esteva propone un retorno a los entramados comunitarios que restauran proporcionalidad y autonomía. Su respuesta a la pregunta «después del desarrollo, ¿qué?» es la regeneración de estos espacios hospitalarios de compartencia: constelaciones de relaciones situadas que garantizan las necesidades básicas desde la comunidad (Gutiérrez Aguilar, 2020). Estos entramados, enraizados en territorios y tradiciones, cambian sin perder su esencia: «cambian de tradición de manera tradicional» (Esteva, 2019a). Encarnan la comunalidad, resistiendo a la modernización y sembrando alternativas poscapitalistas. No son simples reacciones al despojo, sino formas cotidianas de insurrección, en las que verbos como comer, sanar y habitar recuperan una autonomía desde la cotidianidad frente a la lógica de la dependencia de sustantivos como alimento, salud, transporte o vivienda (Esteva, 2013).
Autonomía, Estado y democracia
Desde abril de 1994, Gustavo Esteva reconoció que el «¡Ya basta!» zapatista resonaba con su crítica al desarrollo: el posdesarrollo no es sólo vivir después del desarrollo, sino aprender a habitar la incertidumbre radical que esto supone (Esteva, 2024). En «La rebelión de los descontentos», destaca que la autonomía zapatista nace del rechazo al desarrollo impuesto y de la voluntad de soñar sus propios sueños y crear su propio camino (Esteva, 2025). Para Esteva, el zapatismo evidenció las fracturas del modelo liberal-moderno y abrió un horizonte donde la autonomía es un espectro de prácticas que va desde el autogobierno individual hasta movimientos que buscan una democracia radical más allá del capitalismo, la modernidad y el patriarcado (Esteva, 2019a). Esta lucha surge del agotamiento de los Estados-nación, que ampliaron formalmente la democracia sin desmantelar las estructuras coloniales (Walsh, 2018) y reforzaron modelos industrialistas y patriarcales. Sin embargo, Esteva (2014) advierte que luchar por capturar el Estado sólo refuerza la ilusión de su neutralidad, cuando es una maquinaria de dominación al servicio del capital.
En esta crítica, resuena con Foucault al afirmar que el poder estatal no puede democratizarse; debe ser desmantelado (Esteva, 2020). Esto explica por qué el ciclo progresista latinoamericano, lejos de superar el capitalismo, sólo administró una nueva fase extractivista, consolidando caudillismos y cooptando movimientos sociales (Machado y Zibechi, 2015; Gaudichaud et al., 2022). Esteva (2020) muestra que mecanismos democráticos como consultas populares han sido utilizados por regímenes autoritarios —como los de Orbán o Trump— para legitimar proyectos antidemocráticos. Esta contraproductividad (Illich, 2006) refleja que las instituciones, al sobrepasar ciertos umbrales, dejan de servir al común y se vuelven herramientas de exclusión. Así como el desarrollo moderniza la pobreza, la democracia moderna institucionaliza la exclusión y erosiona su propia legitimidad, convirtiéndose en un mecanismo autorreferencial de poder (Agamben, 2017). En este contexto, la autonomía es más que una reacción a la violencia y el desmoronamiento del Estado-nación: es la creación de formas de vida basadas en la comunalidad, la ayuda mutua y la autogestión territorial, como las que encarna el zapatismo. Para Esteva, estas prácticas se basan en la reciprocidad, la ayuda mutua y la autogestión territorial, y son las semillas de una democracia radical que no necesita de intermediarios o representantes.
Diálogo intercultural y de vivires
En «El camino hacia el diálogo de vivires», Gustavo Esteva (2019b) recupera el giro decolonial, pero lo desplaza hacia un diálogo intercultural inspirado en Raimon Panikkar. Asumir la inconmensurabilidad entre culturas implica reconocer que no hay una supracultura capaz de explicarlas a todas, sin caer en relativismos extremos o nuevos fundamentalismos. Para Esteva, el diálogo intercultural es un diálogo dialógico, basado en la escucha profunda: abrirse a ser transformado por el otro sin perder la propia esencia. El diálogo de vivires es la encarnación práctica de este diálogo. A diferencia del diálogo de saberes (Sousa Santos, 2014), que se centra en el conocimiento formal y lógico (del logocentrismo), el diálogo de vivires pone el énfasis en la techné, en el saber situado y enraizado en la práctica. Aquí, la autoridad proviene de la experiencia vivida, no de títulos o credenciales (Esteva, 2019a). La práctica comunica el contexto, no sólo el conocimiento. En el diálogo de vivires, la escucha es una práctica hospitalaria: no busca dominar ni convencer, sino tejer acuerdos desde la diferencia.
Inspirado por el Congreso Nacional Indígena (CNI), Esteva (2013) ve el diálogo de vivires como una articulación pluralista: una red dispersa que se convierte en asamblea cuando se produce el encuentro, respetando siempre la autonomía local. Frente a la tendencia occidental de reducir la diversidad a un catálogo de saberes, Esteva propone una política de la práctica, donde pensamiento y acción son inseparables. Retoma ideas como el sentipensar (Fals Borda, 1973) y la cosmovivencia (Lenkersdorf, 2005), para subrayar que la escucha situada es clave para un encuentro genuino. Más que un simple intercambio de conocimientos, el diálogo de vivires es una práctica política que desafía la democracia liberal, pues no negocia a partir de reglas predefinidas, sino que crea las condiciones de acuerdo desde la diferencia radical. Esteva (2022) lo ilustra con el universalismo de particulares: un no compartido frente a un megaproyecto o un régimen autoritario, que da lugar a muchos síes situados, afirmando modos de vida diversos y autónomos. Así, el diálogo de vivires es método y apuesta política: una forma de construir un mundo donde quepan muchos mundos, rechazando cualquier horizonte civilizatorio único.
Fin del capitalismo
Incorporando aportes de la crítica del valor y autores como Postone, Kurz y Jappe, Gustavo Esteva (2021) cuestiona las lecturas que reducen el capitalismo a la explotación o al mercado. El capitalismo, dice Esteva, es mucho más que eso: un régimen histórico que produce subjetividad y realidad social, donde valor, mercancía y dinero se convierten en sujetos, y las personas, en meros medios (Jappe, 2017). Desde esta perspectiva, Esteva sostiene que el capitalismo ya murió, no por una crisis coyuntural, sino por su crisis inmanente: destruye las condiciones que hacen posible su reproducción (Esteva, 2020). Lejos de celebrar este colapso, Esteva advierte que conduce a una barbarie marcada por el despojo. Solamente persisten los rituales como la democracia y la policía, un proceso que se ve claramente en el rápido avance de la militarización y la paramilitarización del capitalismo como estrategias de acumulación y despojo (Paley, 2020). Con la metáfora zapatista de la hidra capitalista (EZLN, 2015), describe una guerra contra la vida misma, que convierte a millones en «desechables», sin utilidad para el sistema. En este contexto, exigir derechos o participación es inútil: toda demanda de reconocimiento refuerza las categorías capitalistas que nos reducen a mercancía (Esteva, 2021). El fetichismo de la mercancía, donde lo concreto sólo importa como encarnación de lo abstracto, lleva al capitalismo a una crisis permanente (Jappe et al., 2015). Por eso, Esteva rechaza las luchas que buscan justicia distributiva o una mejor gestión del capitalismo: no hay nada que salvar. En cambio, propone romper con las categorías modernas —clase, ciudadano, consumidor— y reorientar las luchas hacia la reconstrucción de autonomías desde los abajos, tejiendo vínculos comunitarios y recreando formas de vida no subsumidas en el mercado ni el Estado (Esteva, 2022).
Conclusiones
Admito, antes de cerrar, que resulta prácticamente imposible condensar las aportaciones de Gustavo Esteva a diversos ámbitos del pensamiento crítico en una breve intervención como esta. Sin embargo, considero fundamental destacar cuatro contribuciones clave para la ecología política latinoamericana, no con el afán de cerrar el diálogo, sino de ampliarlo. Gustavo Esteva hizo aportes clave a la ecología política latinoamericana al conectar modernidad, capitalismo y Estado como una construcción histórica inseparable. Defender los territorios implica defender la posibilidad de habitar y construir comunidad desde otros mundos, más allá del Homo economicus, el poder y el Estado moderno. La autonomía, inspirada en el zapatismo y comunidades marginales, no es un ideal abstracto, sino una práctica cotidiana que desafía la escasez y la guerra contra la subsistencia. Es, además, una apuesta ontológica y epistemológica que cuestiona los universalismos y abre paso a un pluralismo radical, clave para una ecología política relacional. Su diálogo de vivires encarna esta práctica: construir acuerdos desde la diferencia radical, más allá del marco estatal y jurídico.
Junto a Illich, Esteva mostró que desarrollo y escasez son mitos coloniales que fabrican sujetos necesitados. Así, el posdesarrollo no marca sólo la era después del desarrollo, sino la condición viva de comunidades que siguen caminando sus propios caminos y cosmovivencias (Esteva, 2022). Propuestas como el Tejido Global de Alternativas recogen esta visión pluriversal, articulando los «muchos síes» frente a la escasez programada. Para Esteva, la ecología política es radicalmente anticapitalista: defender la vida implica regenerar lo común y reconstruir vínculos comunitarios, fuera de la economía/escasez, el Estado y la modernidad. Su aportación es doble: muestra cómo la economía colonizó el poder, el ser, el género y la naturaleza, y propone la autonomía como respuesta ante los rituales vacíos de la democracia liberal. Cierro con una frase que Gustavo solía repetir y que, creo, resume el espíritu de esta reflexión para la ecología política: «La frase más radical de los zapatistas es aquella en la que afirman: “Somos gente común, hombres y mujeres ordinarios y, por tanto, rebeldes, insumisos, soñadores”. Es el tiempo de escuchar a las personas ordinarias» (Esteva, 2021: 98).
Referencias
Agamben, G., 2017. The Mystery of Evil. Benedict XVI and the End of Days. Stanford, Stanford University Press.
Alimonda, H., 2017. «En clave de sur: la ecología política latinoamericana y el pensamiento crítico». En: H. Alimonda, C. Toro Pérez y F. Martín (coords.), Ecología política latinoamericana. Pensamiento crítico, diferencia latinoamericana y rearticulación epistémica. Buenos Aires, Clacso, pp. 33-50
Blaser, M., y A. Escobar, 2023. «Political Ecology». En: J. Adamson, W. Gleason y D. Pellow (eds.), Keywords in the Study of Environment and Culture. Nueva York, New York University Press, pp. 164-167.
Esteva, G., 2010. «Desarrollo». En: W. Sachs (ed.), Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento
como poder, Pratec, Lima, pp. 52-78.
Esteva, G., 2013. «La insurrección en curso». En: R. Ornelas (coord.), Crisis civilizatoria y superación del capitalismo. Ciudad de México, UNAM, pp. 129-216.
Esteva, G., 2014. Nuevas formas de revolución. Oaxaca, El Rebozo.
Esteva, G., 2019a. «Autonomy». En: A. Kothari, A. Salleh, A. Escobar et al. (eds.), Pluriverse. A post-development Dictionary. Nueva Delhi, Tulika Press, p. 99-101.
Esteva, G., 2019b. «El camino hacia el diálogo de vivires». En: S. Sartorello (ed.), Diálogos y conflictos inter epistémicos en la construcción de una casa común. Ciudad de México, UIA, pp. 133-168.
Esteva, G., 2020. «Protegiendo la autonomía de la democracia». Utopía y Praxis Latinoamericana, 25 (91), pp. 253-264.
Esteva, G., 2021. «Repensar el carácter del régimen dominante». En: R. Ornelas y D. Inclán (coords.), Cuál es el futuro del capitalismo. México, Akal, pp. 69-104.
Esteva, G., 2022. A Critique of Development and Other Essays. Nueva York, Routledge.
Esteva, G., 2024. La fuerza social de la esperanza. México, Retos/Clacso.
Esteva, G., 2025. Zapatismo/EZLN. Antologías de la dignidad. Textos de 1994-2021. México, Akal.
Esteva, G., y A. Escobar, 2017. «Post-Development @ 25: On ‘Being Stuck’ and Moving Forward, Sideways, Backward and Otherwise». Third World Quarterly, 38 (12), pp. 2559-2572.
EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), 2015. El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista. participación de la comisión sexta del EZLN. México, EZLN.
Fals Borda, O., 1973. Ciencia propia y colonialismo intelectual. México: Nuestro Tiempo.
Gaudichaud, F., M. Modonesi y J. Weber, 2022. The Impasse of the Latin American Left. Durham, Duke University Press.
González Gómez, E., 2022a. «Más allá de la sobreespecialización de la filosofía latinoamericana. Aportes anticoloniales desde la herencia de Iván Illich en México». Xipe Totek, 31 (118), pp. 9-39.
González Gómez, E., 2022b. Religarnos. Más allá del monopolio de la religión. Barcelona, Kairós.
González Gómez, E., y C. Tornel, 2023. Gustavo Esteva. Vida y obra de un intelectual público desprofesionalizado. México, Bajo Tierra.
Gorz, A., 1989. Critique of Economic Reason. Londres, Verso.
Grosfoguel, R., 2022. De la sociología de la descolonización al nuevo imperialismo decolonial. México, Akal.
Gutiérrez Aguilar, R., 2020. «Producir lo común. Entramados comunitarios y formas de lo político». Revisions, 10, pp. 1-17.
Illich, I., 1980. «Vernacular Values». Philosophica, 26 (2), pp. 47-102.
Illich, I., 1982. Gender. Londres, Marion Boyars.
Illich, I., 2006. Obras reunidas, vol. 1. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica.
Illich, I., 2010. «Necesidades». En: W. Sachs (ed.), Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder, PRATEC, Lima, 1996, pp. 157-175.
Jappe, A, 2017. La sociedad autófaga. Capitalismo, desmesura y autodestrucción. La Rioja, Pepitas de Calabaza.
Jappe, A., J. Maiso y J. M. Rojo, 2015. Criticar el valor, superar el capitalismo. Madrid, Enclave.
Leff, E., 2017. «Las relaciones de poder del conocimiento en el campo de la ecología política». Ambiente y Sociedade, 20 (2), pp. 229-262.
Lenkersdorf, C., 2005. Filosofar en clave tojolabal. México, Porrúa.
Machado, D., y R. Zibechi, 2015. Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo. México, Bajo Tierra.
McCarthy, J., 2017. «Political Ecology». En: D. Richardson, N. Castree, M. F. Goodchild et al. (coords.), The International Encyclopedia of Geography. Nueva Jersey, Wyley and Sons, pp1-20.
Paley, D., 2020. Guerra Neoliberal: Desaparición y búsqueda en el norte de México. México, Libertad Bajo Palabra.
Polanyi, K., 2001. The Great Transformation. Massachusetts, Beacon Press.
Quijano, A., e I. Wallerstein, 1992. «Americanity as a Concept, or the Americas in the Modern World-system». Determinants of Development, 134, pp. 549-557.
Rivera Cusicanqui, S., 2010. Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Buenos Aires, Tinta Limón.
Sachs, W. (ed.)., 2010. Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder. Pratec, Lima.
Segato, R., 2015. La guerra contra las mujeres. Traficantes de Sueños, Madrid.
Sousa Santos, B., 2014. Epistemologies of the South. Justice of Epistemicide. Londres, Routledge.
Tornel, C., 2023. «Las aportaciones de Gustavo Esteva al giro decolonial: de la pluralidad radical al diálogo de vivires. Piezas, 16 (36), pp. 58-79.
Walsh, C., 2018. «Interculturality and Decoloniality». En: W. Mingolo y C. Walsh, On Coloniality. Concepts, Analytics and Praxis. Durham, Duke University Press, pp. 57-80.
—
* Investigador independiente y parte del Tejido Global de Alternativas. E-mail: tornelc@gmail.com.
—
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]





