Antoni Pallicer Mateu* y Macià Blázquez Salom**

 

El origen de Tot Inclòs. Monocultivo turístico balear

La especialización turística de las islas Baleares es casi absoluta. Un sector que empezó su andadura a finales de los años 1950 aupado por el franquismo y las instituciones internacionales como el Banco Mundial (Buades, 2014; Murray, 2015). Desde sus inicios, el turismo se vendió como el maná sagrado que sacaría a los isleños de su “atraso” económico y cultural. Una estrategia que el capital siempre ha utilizado para chantajear al conjunto de la sociedad e incluso para impugnar a gobiernos que no sean obedientes (Blázquez, 2012). El “tótem intocable” del turismo siempre ha gozado de buena prensa o, por decirlo en términos gramscianos, el discurso hegemónico del consenso social se ha construido en torno a la cuestión turística.

El año 2014, llegaron a las islas Baleares (un archipiélago de 5.000 km2) 13,5 millones de turistas. El PIB turístico representó el 45%, y 150.346 personas trabajaron directamente en el sector (Exceltur, 2014). Además, ese mismo año se empezaba a hablar del inicio del boom del alquiler vacacional, con una oferta de más de cincuenta mil residencias, la mayor parte al margen de la ley. En un contexto de supuesta “recuperación” económica, tras los años de la gran recesión y de las medidas de choque impuestas por la “Troika” y los gobiernos español y balear, salió a la luz el primer número del monográfico en papel Tot Inclòs. Danys i conseqüències del turisme a les nostres illes.[1] Esta primera edición fue realizada por un grupo de trabajo de la Coordinadora Llibertària de Mallorca, con la intención de romper el consenso social creado en torno al turismo.

La construcción de la hegemonía hotelera

El empresariado turístico balear, que tiene su máxima expresión en las grandes cadenas hoteleras, surge a la sombra del franquismo y a raíz del interés de los EE.UU. por captar a España de su lado de la Guerra Fría (Buades, 2009a). La Transición se hace después sumisa al capital. (fisheries.org) Por ejemplo, en las Islas Baleares, el primer acuerdo de gobierno decanta al partido bisagra a favor de los conservadores a partir de una reunión en el despacho del financiero Carlos March (Amer, 2006). Con la incorporación de España a la fortaleza europea, se favoreció el encumbramiento transnacional de las cadenas hoteleras, junto a otras empresas financieras, de telecomunicaciones o petroleras.

Los orígenes de esas cadenas hay que buscarlos en la conmutación de capital local hacia el sector turístico a partir de los años 1960: el contrabando, la construcción y promoción urbanísticas, y la repatriación de ganancias de inversores “indianos” (Yrigoy, 2015). Además, el apoyo crediticio del Estado era preferencial para la industria turística, pero dependiente de las buenas relaciones del demandante con las instituciones del régimen, dado que cada “proyecto debía recibir la declaración de utilidad pública” (Murray, 2015a: 234). La tercera fuente de financiación que contribuyó a la emergencia de las cadenas hoteleras baleares fueron los operadores turísticos.

Tras su surgimiento, las cadenas hoteleras aprovecharon el nuevo régimen neoliberal para fortalecer estas alianzas, fusiones y adquisiciones con otras empresas. A pesar de haber tenido un papel crucial en el desarrollo de marcos institucionales proturísticos, sus actuaciones se sitúan ocasionalmente más allá de los márgenes de la ley. Cabe destacar que los hoteleros baleares ejercen de élite hegemónica y dictan la construcción de un consenso social favorable al turismo no solo en las Baleares, sino en múltiples periferias del placer a donde han trasladado buena parte de su producción. El lobby turístico ha mantenido posturas aparentemente contradictorias, como el apoyo a la contención del crecimiento turístico en las Baleares, porque de esa manera se favorecían sus rentas monopolísticas en las islas, mientras promovía y explotaba nuevos destinos turísticos dictando políticas radicalmente opuestas a las defendidas en el archipiélago. El capital hotelero balear ha jugado un papel destacado en la turistización de Latinoamérica mediante procesos de acumulación por desposesión al amparo de los planes de ajuste estructural y el apoyo del Gobierno español. De esta manera han deslocalizado buena parte de su planta hotelera, causando múltiples conflictos socioecológicos (Blázquez et al., 2011).

A continuación se detallan las principales cadenas y sus principales alianzas empresariales, que son fundamentales para entender su potencia internacional.

  • La cadena hotelera Riu se originó de la mano de Touristik Union International (TUI), con la que mantiene todavía vinculación financiera. Este operador tiene también participación cruzada con el grupo de empresas Matutes. En 2013, a TUI se le impuso una multa de 50 millones de euros por delitos fiscales por no tributar de manera adecuada por los beneficios de sus actividades en España (Manresa, 2014).
  • Barceló Corporación Empresarial mantuvo vinculación accionarial en sus orígenes con el operador turístico Thomson Holidays, hoy en día también en manos de TUI. Más tarde, Barceló se alió con el fondo de inversión inmobiliaria Highland Hospitality para comerciar con bienes inmuebles ligados a su actividad hotelera, a través de la adquisición de la inmobiliaria cotizada en Wall Street Crestline Capital Coorporation (Buades, 2009b).
  • Meliá Hotels International en sus inicios obtuvo el apoyo del operador turístico Thomas Cook, más tarde lo recibió de fondos soberanos kuwaitíes, y luego se deshizo de la propiedad de hoteles a manos del Banco de Santander, entrando también a participar de su accionariado, para seguir gestionándolos en arrendamiento financiero (leasing) (Murray, 2012). De igual manera, Meliá ha vendido algunos hoteles del enclave turístico en que esta cadena se originó, Magaluf en Mallorca, al fondo de inversión Evertaas, que los comercializa como inversión inmobiliaria mediante la figura de condohotel (Yrigoy, 2015).
  • Iberostar, asociado con Thomas Cook, vendió su división de agencia de viajes al fondo de capital riesgo estadounidense Carlyle, dando lugar a Orizonia. Esta quebró a raíz del endeudamiento que se asumió para su compra y del desinterés del gigante financiero, siendo luego despedazada por el entorno oligopólico local (Barceló y Globalia, que adquirieron sus despojos). Iberostar se ha asociado con la constructora ACS, haciendo conmutar las ganancias de la venta de Orizonia (estimadas en 900 millones de €) al sector de la obra pública. En ACS, Iberostar comparte accionariado con el Grupo March, fundado por el banquero mallorquín que financió el golpe de estado de Franco (Murray, 2012). Por otro lado, la burbuja inmobiliaria llevó a esta cadena hotelera a participar en la creación del fondo de inversión inmobiliario Inhova, junto a las cajas de ahorro Ibercaja, Caja Galicia y Sa Nostra, para financiar su internacionalización. Con el estallido de la crisis, el fondo quebró dejando proyectos fallidos como el de Saïdia (Marruecos), donde este “zombi” urbanístico ha sido asumido por el Estado marroquí (Yrigoy, 2013).
  • La cadena Hotetur, del Grupo Marsans, con sede en Mallorca, quebró poco después de ser adquirida por el fondo buitre Posibilitum Business. Gerardo Díaz Ferrán, copropietario del Grupo Marsans, fue encarcelado acusado de alzamiento de bienes y blanqueo de capitales, poco después de dicha venta.
  • La cadena hotelera Playasol pasó a manos del fondo de inversión Hiperion Capital Management antes de que su propietario, Fernando Ferré, fuese acusado de delitos de fraude fiscal, blanqueo de capitales, falsedad documental, explotación laboral, etc.
  • Miquel Pascual Bibiloni, copropietario del grupo hotelero Pabisa, también fue detenido en 2015 en relación a casos de prostitución y soborno de la policía de Palma (Murray, 2015b).

A pesar de los claros desmanes de la clase empresarial turística, tanto en Baleares como en otras periferias del placer, esta continúa ejerciendo un papel clave en la formulación de las políticas públicas, y su papel hegemónico, lejos de cuestionarse, ha salido reforzado con el estallido de la crisis. Sorprendentemente, el empresariado turístico, como creador de riqueza, se postula como actor privilegiado para dirigir la sociedad hacia la salida de la crisis.

Tot Inclòs. Una experiencia autogestionaria para romper consensos y tejer resistencias

Sátira del suicidio colectivo inducido por el consenso acrítico con el turismo, el “Haraguiri”. (Autor: Juanito Comicrator. Twitter: @Comicrator)

Sátira del suicidio colectivo inducido por el consenso acrítico con el turismo, el “Haraguiri”. (Autor: Juanito Comicrator. Twitter: @Comicrator)

La potencia de los discursos hegemónicos hace que se liquiden o sea realmente complicada la construcción de alternativas antisistémicas. Es por esto por lo que resulta fundamental desmontar el relato oficial y crear una narrativa desde abajo como primera pieza para tejer resistencias y movimientos contrahegemónicos. Con este propósito se puso en marcha una reflexión colectiva que fructificó en las tres entregas de Tot Inclòs (veranos de 2014, 2015 y 2016). Se trata de una publicación militante, fruto de un trabajo colectivo de autoformación y de autogestión.

La variedad de temas relacionados con el turismo que hemos abordado durante estos tres años ha sido muy diversa. Desde las denuncias por el impacto ambiental hasta el consumo de recursos y energía derivados de la explotación turística. También la repercusión social del monocultivo turístico en la forma de: precariedad laboral, grandes desigualdades sociales, baja calidad educativa e impactos en la cultura propia. Igualmente, ha habido espacio para la reflexión sobre las posibles alternativas y las experiencias de oposición al turismo. Así mismo, las repercusiones del boom del alquiler vacacional, tanto en las ciudades como en el ámbito rural, han ganado protagonismo. Pero, sin duda, uno de los hilos conductores de los tres números de la publicación ha sido la denuncia de la connivencia entre el poder político y el turístico-financiero-inmobiliario desde el franquismo hasta la democracia, y en especial el papel de la gran plutocracia hotelera balear.

Con la impresión de los primeros ejemplares, se llevaron a cabo presentaciones en las diferentes islas que sirvieron para profundizar en el debate y establecer vínculos. Así, el mismo verano de 2014, una gran parte de la redacción se incorporó a una asamblea de acción llamada Front Comú en Defensa del Territori, y compuesta por individualidades de diferentes ámbitos del anticapitalismo, como el libertario, el ecologista y el independentista. La asamblea denunció la masificación turística de nuestras islas, las reconversiones de zonas maduras en turismo de lujo y la privatización de los espacios públicos. En 2015, parte de las activistas del Front Comú se unirían al pequeño grupo de redacción de Tot Inclòs para realizar un nuevo monográfico que se repartió en las islas Baleares y Pitiusas y las comunidades autónomas valenciana y catalana. De esa manera, el debate y las redes se extendían a las otras orillas del Mediterráneo catalán. En las presentaciones, se trataba un tema concreto del monográfico, lo que permitía profundizar en él y, sobre todo, conectar con otras luchas sociales. El 2016 ha sido de nuevo un año turístico récord, y ha contado con una nueva entrega de la revista Tot Inclòs. Con saturación turística in crescendo (se superarán los 14 millones de turistas), el debate y su repercusión en la calle y en los medios ha sido mayor.[2] El estallido del conflicto social por saturación turística en Barcelona nos ha llevado a coincidir con la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible, que fue invitada a las jornadas “Ciutat és de qui l’habita, no de qui la visita” en Palma los días 23 y 24 de septiembre de 2016.

Tot Inclòs puede que no sea más que una piedra en el zapato del capital turístico, pero esa piedra ha empezado a molestar mediante la construcción de un nuevo relato y el establecimiento de redes. Estas resistencias sociales persiguen desmontar los discursos dominantes, agitar consciencias y avanzar hacia el decrecimiento turístico en pro de la justicia socioecológica.[3]

Referencias

AMER, J. (2006). Turisme i política. L’empresariat hoteler de Mallorca. Palma: Edicions Documenta Balear.

BLÁZQUEZ, M.; CAÑADA, E.; MURRAY, I. (2011). “Búnker playa-sol. Conflictos derivados de la construcción de enclaves de capital transnacional turístico español en El Caribe y Centroamérica”, Scripta Nova, vol. 15, n.º 368.

BLÁZQUEZ, M. (2012). “El capitalisme turístic balear. Com s’imposa el poder corporatiu dels hotelers balears, aquí i al Sud”, Cultura Obrera (julio-agosto), pp. 9.

BUADES, J. (2014 [2006]). Exportando paraísos. La colonización turística del planeta. Palma: Alba Sud.

BUADES, J. (2009a). Mare Nostrum: la geopolítica de la Guerra Freda, la Mediterrània i les geografies del complex militar-turístic (memoria de investigación). Palma: Universitat de les Illes Balears.

BUADES, J. (2009b). Do not disturb Barceló. Viaje a las entrañas de un imperio turístico. Barcelona: Icaria.

Exceltur (2014). IMPACTUR 2014. Estudio del impacto económico del turismo sobre la economía y el empleo de las Illes Balears. Palma: Exceltur y Govern de les Illes Balears.

MANRESA, A. (2014). “El turoperador TUI paga 50 millones tras asumir cinco delitos fiscales en España. El grupo turístico cierra el mayor caso de fraude fiscal destapado en Baleares”, El País, 20/3/2014.

MURRAY, I. (2012). Geografies del capitalisme balear: Poder, metabolisme socioeconòmic i petjada ecològica d’una superpotència turística (tesis doctoral). Palma: Universitat de les Illes Balears.

MURRAY, I. (2015a). Capitalismo y turismo en España. Del “milagro económico” a la “gran crisis”. Barcelona: Alba Sud.

MURRAY, I. (2015b). “Pomes podrides? Els negocis de la corrupció i de la indústria turístico-immobiliària”. Tot Inclòs. Danys i conseqüències del turisme a les nostres illes.

YRIGOY, I. (2013). “La urbanització turística com a materialització espacial de l’acumulació de capital hoteler: Els casos de Platja de Palma (Mallorca) i Saïdia (Marroc)”, Treballs de la Societat Catalana de Geografia, 75, pp. 109-131.

YRIGOY, I. (2015). La urbanización turística como “solución espacial”. Agentes, planeamiento y propiedad en la Playa de Palma y Magaluf (Mallorca) (tesis doctoral). Palma: Universitat de les Illes Balears.

* Tot Inclòs (totinclos.noblogs.org)

** Departament de Geografía, Universitat de les Illes Balears (mblazquez@uib.cat)

[1] La publicación Tot Inclòs se difunde impresa y, también, mediante el blog https://totinclos.noblogs.org.

[2] Agradecemos aquí la ayuda de las compañeras de organizaciones que difunden nuestros contenidos, como son http://contrainfo.cat/, https://terraferida.cat/, http://www.gobmallorca.com/, http://www.albasud.org/ o https://assembleabarris.wordpress.com/.

[3] La campaña https://senselimitsnohihafutur.com/ promueve romper la inercia del crecimiento turístico, contenerlo y decrecer.

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