Lucas Ramos de Matos*

 

Resumen: Este artículo analiza los aspectos del actual proceso de invasión de tierras públicas y de los territorios comunitarios en la Amazonía brasileña. En una primera parte, se analiza el papel de la extrema derecha en el actual proceso de invasión de tierras públicas y de los territorios comunitarios. Seguidamente, se ilustra la particularidad de la resistencia campesina en el Proyecto de Asentamiento (PA) Margarida Alves, en Rondônia, contra las acciones de grupos mercenarios vinculados a grupos políticos de extrema derecha.

Palabras clave: Amazonía, extrema derecha, invasión de los territorios comunitarios.

Abstract: This article analyses the process of public land and community territories invasions in the Brazilian Amazonian rainforest. Firstly, the article analyses the role of the far right in the current process of land invasion. Secondly, the article describes, specifically, the peasant resistance from the “Projeto de Assentamento (PA) Margarida Alves”, in Rondômia, against the actions of mercenary groups linked to far right political groups.

Keywords: amazonian rainforest, far right, community territories invasion

 

Introducción

Necropolítica
Narcisista
Eugenia
Assassina
O terror em forma de governo
Misturado com ódio e veneno
Extermina toda a razão
Patriotas de pele mais clara
Mundo podre da corrupção.

Revolta, «Hecatombe genocida»

 

La expresión «giro global de la extrema derecha» refleja, en un primer lugar, cómo la «nueva derecha», para resolver cuestiones internas del propio capital global, y a través de mecanismos antidemocráticos y proyecciones (técnicas) racionales y oportunistas, se ha posicionado mejor en la disputa política respecto a las llamadas izquierdas políticas. Esto pasa, especialmente, en los países de América Latina, que son ricos en recursos naturales estratégicos (Matos, 2021).

En ecología política, se ha analizado el papel de la extrema derecha como el de un movimiento que se ha apropiado del discurso (neoliberal) ambiental para imponer hegemonías. Asimismo, los movimientos de resistencia local y concreta se han posicionado al frente de las ofensivas neoliberales autoritarias (Sánchez, 2020; Almeida, 2020). En el mismo espacio teórico-político, se han analizado las políticas antiecológicas y contrarreformistas, el negacionismo climático, las disputas por recursos regulados y la invasión de las tierras y de los territorios comunitarios.

El «giro global de la extrema derecha» muestra, también, el surgimiento de una nueva gobernabilidad ambiental neoliberal y autoritaria que se ampara bajo el discurso del «desarrollo sostenible» y que, articulada en Estados Unidos, se apropió del ecologismo para promover una antiecología camuflada en la demonización del ser humano. Con ello, se niega al otro, a los pueblos y a las comunidades y su ecologismo; se establece una nueva misión civilizatoria con el objetivo de destruir a los «atrasados», así como a su ecologismo y a sus ecosistemas locales. El discurso neoliberal verde, que se materializa en la nueva gobernabilidad ambiental global, está vinculado a la supervivencia del gran capital, que relacionan las lógicas imperiales con el saqueo por parte de las élites de los países subdesarrollados. Esas élites se han establecido y organizado mediante procesos de transición basados en múltiples formas de violencia y de negación del derecho a la diferencia, así como arraigadas a la lógica social del colapso, es decir, aquella lógica que nace de la destrucción del diálogo y de los mecanismos democráticos, y que llega hasta materializarse en la persecución política contra otros líderes políticos, populares, comunitarios y activistas ambientales de estos países.

 

Extrema derecha: de lo local a lo global

En Brasil, el «cuerpo y alma» del fascismo está (también) alineado con el racismo contra las comunidades, mediante las acciones de expolio del neoextractivismo (Milanez, 2020). En añadido, se transita hacia la desaparición de las fronteras de la naturaleza. Este mecanismo se amplió tras el golpe jurídico-parlamentario de 2016, y con la prisión política de Lula da Silva, y se consolidó con la elección oportunista de Jair Bolsonaro en 2018. Como parte de la destrucción de las fronteras de la naturaleza, el actual proceso de invasión de tierras públicas y de los territorios comunitarios es un fenómeno que define el perfil de la extrema derecha brasileña, un movimiento político y social que ha movilizado a simpatizantes incluso en las partes más remotas de la Amazonía (imagen 1).

Imagen 1. Cartel publicitario bolsonarista em el municipio de Nova União, situado en el interior de Rondônia, em la Amazonía occidental. Fuente: autoría propia, 2021.

 

El bolsonarismo es un modelo contemporáneo de fascismo (y debe de ser combatido como tal) porque está subordinado, voluntariamente, al imperialismo ecológico global y tiene una técnica racional y oportunista que moviliza irracionalidades; de tal manera, hace culto y naturaliza la muerte, el racismo, la homofobia y la misoginia, a la vez que enaltece una pureza moral (y falsa) y sale en búsqueda de un enemigo común.

La extrema derecha brasileña, a través de mecanismos antidemocráticos y con su técnica racional y oportunista, supo aprovechar muy bien la tempestad perfecta del golpe parlamentario de 2016. Ello fue seguido por el uso instrumentalizado del derecho para fines de persecución política (lawfare), y se posicionó para salir victoriosa en las elecciones de 2018. El golpe que echó a Dilma Rousseff de la Presidencia, y el posterior encarcelamiento estratégico de Lula da Silva, marcaron la ruptura con un pacto acordado entre las oligarquías de la construcción y los Gobiernos militares, y continuado en las posteriores democracias (burguesas), incluyendo a los Gobiernos con perspectiva progresista, que no tuvieron la opción de adoptar un pacto social.

La expresión «Agro é tech, agro é pop, agro é tudo» lleva consigo un marketing agresivo, basado en una realidad miope y que marca una consolidación de las oligarquías rurales (agronegocio) que, en Brasil, deben formar una parcela de las bases legales e ideológicas de las formas de dominación bajo la nueva configuración geopolítica del poder. En este contexto, en la implantación de la lógica social del colapso, las guerras jurídicas (lawfare), las ofensivas contrarreformistas, las reformas en el marco regulatorio, la flexibilización de la normativa ambiental y la propia pandemia del COVID-19 son estrategias de los grupos de extrema derecha en el actual proceso de invasión de tierras públicas y de los territorios comunitarios. El agronegocio es un modelo contemporáneo de extractivismo que degrada al ser humano y a la naturaleza, y que ha ampliado su hegemonía con la ofensiva neoliberal de la extrema derecha.

El «giro global de la extrema derecha» es, también, una agenda de expolio capitalista que ha sido construida para ampliar la degradación ambiental, construir un relato miope de la realidad y, especialmente, garantizar el confort de las clases dominantes en el momento más crítico de la crisis ambiental (Matos, 2021).

 

La pandemia de COVID-19 y la invasión de los territorios comunitarios

En la reunión ministerial del 22 de abril de 2020, el hasta entonces ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, defendió «passar a boiada» y cambiar el marco normativo mientras la vista de todo el mundo estaba puesta en la crisis sanitaria global. En la práctica, la expresión metafórica «vamos passando a boiada» es una invitación a las oligarquías agrarias y neoextractivistas para potenciar sus acciones expoliadoras contra la naturaleza y los territorios comunitarios.

La pandemia de COVID-19 impulsó una serie de fenómenos, tales como el incremento de la invasión de los territorios comunitarios y la estimulación de los conflictos socioambientales. De manera racional y oportunista, la pandemia ha sido un mecanismo de implantación de la lógica social del colapso, alimentada por el proyecto político de exterminio de las minorías que viene de la extrema derecha. En consecuencia, partiendo del negacionismo climático y científico, con las ofensivas de las contrarreformas y con la gestión desastrosa de la pandemia, se cernió una «hecatombe» contra las comunidades diversas de la Amazonía y contra sus ecosistemas naturales.

No obstante, la deforestación y el acaparamiento de tierras constituyen prácticas históricas en el robo de tierras públicas en Brasil. En busca del llamado «hecho consumado», los grileiros (acaparadores de tierras) invaden las tierras públicas y territorios comunitarios, llevando los procesos ecológicos a un punto de no retorno, para, posteriormente, esperar a un cambio en el marco normativo que los legitime. Según los datos de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), en el año 2020 fueron registradas 25.599 familias afectadas por la deforestación ilegal, de las cuales 19.489 fueron víctimas del acaparamiento de tierras. El uso de armas de fuego también es una de las principales estrategias utilizadas en contra de los territorios comunitarios y de sus gentes. Los invasores de tierras públicas y de los territorios comunitarios, como estrategia para el dominio del territorio, no dudan en abrir fuego en las propias tierras públicas (muchas de las cuales están ocupadas por pueblos y comunidades), aldeas indígenas, comunidades quilombolas, zonas de asentamientos, etc.

Gráfico 1. Número (total) de conflictos por la tierra en Brasil y en la Amazonía brasileña (2015-2020). Fuente: Elaboración propia a partir de información del Centro de Documentación Dom Tomás Balduino.

 En Brasil, en el año 2020, en el ápice de la pandemia de COVID-19, los conflictos relacionados con los usos múltiples de la tierra llegaron a un total de 1.608. De la suma total, en el mismo año, 1.019 conflictos se ubicaron en la región de la Amazonía (gráfico 1), lo que representa cerca del 36 por ciento de los conflictos por la tierra en las zonas rurales brasileñas. El Gobierno de Bolsonaro ha aunado esfuerzos para extender la violencia por los territorios comunitarios, y la crisis sanitaria ha sido la tormenta perfecta para implantar el colapso sobre los territorios de los pueblos y comunidades diversas de la Amazonía.

Las medidas en favor del agronegocio han aumentado considerablemente, mientras que la agricultura campesina ha sufrido múltiples ofensivas. A modo de ejemplo, entre los años 2019 y 2020, de los 176 billones de reales de acceso al crédito rural, 163,2 billones se destinaron directamente al agronegocio. Por el contrario, solamente se destinaron 22,8 billones de reales a la agricultura campesina (Alentejano, 2020). Otra ofensiva en plena pandemia es el Proyecto de Ley 2633/2020, llamado «PL da grilagem», que hoy se encuentra en tramitación en el Senado federal y se orienta a la regularización del robo de tierras públicas en la Amazonía.

 

El proceso de reapropiación social de la naturaleza y la reinvención de los territorios

Más allá de las elecciones brasileñas de 2022, el «giro global de la extrema derecha» nos hace plantear la siguiente cuestión: ¿cuál es el futuro de los territorios comunitarios invadidos por grupos de mercenarios vinculados a la extrema derecha?

Lo que ocurre en el PA Margarida Alves, en Rondônia, sirve como muestra empírica para dar respuesta a esta cuestión. Con nuestras investigaciones en el asentamiento hemos identificado un proceso de reapropiación social de la naturaleza y de reinvención de los territorios, anunciado por la ecología política (Leff, 2006; 2009; 2015; Porto-Gonçalves, 2012; 2016), y que se manifiesta en contra del actual fenómeno de invasión de las tierras públicas y de los territorios comunitarios en la Amazonía.

El PA Margarida Alves es un territorio campesino conquistado por la lucha por la tierra del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Fue creado en 1997, después de la expropiación del latifundio Fisher/Firasa, cuyo tamaño sobrepasaba las 11.000 hectáreas de media. En esta ocasión, para atender a la cuestión ambiental en el asentamiento, el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) creó una Reserva Legal em Bloco (RLB), convirtiéndolo en una importante área de conservación ambiental en posesión de las familias asentadas. Después del golpe jurídico-parlamentario de 2016, se llevaron a cabo una serie de invasiones contra los territorios en manos de campesinas y campesinos vinculados al MST, entre los cuales se encontraban la RLB del PA Margarida Alves.

En trabajos anteriores demostramos que, para contener el acoso de una agromilicia[1] que en el año 2016 invadió la RLB del PA Margarida Alves, el grupo de familias asentadas se decidió a romper con las prácticas conservacionistas y a reapropiarse socialmente del territorio invadido por los grupos mercenarios (Negrão et al., 2020; Matos, 2021).

Frente a las acciones cada vez más intensas de madereros y de una milicia local en el interior de la reserva (la ya citada invasión de 2016), las familias asentadas se reunieron en asambleas a deliberar sobre qué medidas tomar. A pesar de no haber unanimidad, prevaleció el criterio del grupo de habitantes, que deseaba ceder el área para el asentamiento de otras familias de «sin tierra». Prevaleció la comprensión de que la reserva sería invadida de cualquier manera y que, en tales circunstancias, sería mejor ubicar allí dentro a familias acampadas de «sin tierra» de otras zonas de Rondônia, para poder contener la violencia y los conflictos con los madereros y las milicias (Negrão et al., 2020: 7)

Imagen 2: Interior de la RLB, ocupada por las familias de «sin tierra», en mosaico. A) Vivienda de familia de «sin tierra». B) Zona de pastos. C) Cultivo de frijol. D) Cultivo de mandioca; E) Cultivo de maíz. Fuente: autoría propia.

Hoy en día, con aproximadamente 280 familias reapropiándose socialmente del territorio que había sido invadido por las agromilicias, las familias campesinas están produciendo una variedad de alimentos ligados a la producción agroecológica (leche, banana, frijol, maíz, café, cacao, mandioca, etc.) (imagen 2).

 

Conclusiones

Tal y como se ha visto, el «giro global de la extrema derecha» avanza con su antiecología autoritaria, basada en distintas formas de violencia de la nueva misión civilizatoria de destruir a los pueblos «atrasados», así como a su ecologismo y a sus territorios y ecosistemas naturales. Las oligarquías nacionales, subordinadas voluntariamente a la geopolítica imperialista global hacia la naturaleza, están al frente de las políticas y de los discursos que incentivan y legitiman el etnocidio y el genocidio contra los pueblos y comunidades diversas, considerados «hostiles» hacia los «civilizados».

Como ya se vio anteriormente, el bolsonarismo es un modelo contemporáneo de fascismo que, entre otras características, sale en búsqueda del enemigo común. Esta es la situación de los territorios comunitarios en esta crisis sanitaria global. La pandemia de COVID-19 ha sido un mecanismo de la extrema derecha brasileña para implantar el caos sobre los territorios de las comunidades diversas en la Amazonía. Frente a ello, el proceso de reapropiación social de la naturaleza y la reinvención de los territorios se muestra no solamente en la construcción de una racionalidad ambiental para un futuro sostenible, sino también contra las actuales ofensivas neoliberales autoritarias que se han configurado en esta pandemia. Entre ellas, la invasión de los territorios comunitarios en la Amazonía brasileña.

Ya es sabido que los movimientos sociales contemporáneos son los que articulan el lado empírico de la ecología política en América Latina. Los movimientos para la reapropiación social de la naturaleza cultivan el principio de otredad, que se enfrenta a la negación y nos invita al encuentro con «el otro». Este es el camino en el que se construye la política de la diferencia. Si, por un lado, la extrema derecha intenta implantar la lógica social del colapso, por el otro, los movimientos sociales y ecologistas actuales han demostrado un proyecto de transición ecosocial. Ello se muestra tanto en el proceso de reapropiación social de la naturaleza como en la reinvención de los territorios que se está realizando para combatir a los grupos de mercenarios, tal y como ejemplifica el caso del PA Margarida de Alves, en Rondônia. El desarrollo de los acontecimientos en el PA Margarida Alves puede servir como muestra de lo que viene sucediendo en otros territorios comunitarios en la Amazonía, invadidos por grupos de mercenarios de extrema derecha en plena crisis sanitaria global.

 

Referencias

Alentejano, P. R. R., 2020. «As políticas públicas do governo Bolsonaro para o campo: a contrarreforma agrária em marcha acelerada». Revista da ANPEGE,, 16 (29), pp. 353-392.

Almeida, D. V., 2020. «Ambientalismo corporativo: entre extractivismo, extrema derecha y crisis ambiental». Ecología Política, 59. Disponible en: https://www.ecologiapolitica.info/?p=14008

Costa Silva, R. G., A. Michalski, L. I. Tavares de Souza, et al., 2020. «Fronteira, direitos humanos e territórios tradicionais em Rondônia (Amazônia Brasileira)». Revista de Geografía Norte Grande, 77, pp. 253-271.

Leff, E., 2006. Racionalidade Ambiental: a reapropriação social da natureza. Río de Janeiro, Civilização Brasileira.

Leff, E., 2009. Ecologia, capital e cultura: a territorialização da racionalidade ambiental. Petrópolis, Vozes.

Leff, E., 2015. Saber ambiental: sustentabilidade, racionalidade complexidade, poder. Petrópolis, Vozes.

Matos, L. R., 2021. «A Amazônia na virada global da extrema direita». Ciência Geográfica, 25 (3), pp. 851-870.

Milanez, F., 2020. «Cuerpo y alma del fascismo contemporáneo en Brasil: la ecología política del racismo y del extractivismo». Ecología Política, 59. Disponible en: https://www.ecologiapolitica.info/?p=14006

Negrão, M. P., L. R. Matos, y M. E. B Araújo, 2020. «Territórios sob tensão: disputas por recursos naturais na reserva legal em bloco do assentamento Margarida Alves, Rondônia», Confins, 45. Disponible en: https://journals.openedition.org/confins/29568

Porto-Gonçalves, C. W., 2012. «A Ecologia Política na América Latina: reapropriação social da natureza e reinvenção dos territórios». INTERthesis, 9 (1), pp. 16-50.

Porto-Gonçalves, C. W., 2016. «Lucha por la Tierra: ruptura metabólica y reapropiación social de la naturaleza». Polis, 15 (45), pp. 291-316.

Sánchez, A. M., 2020. «Respuestas a la crisis climática: negacionismo populista y nacionalismo verde». Ecología Política, 59. Disponible en: https://www.ecologiapolitica.info/?p=14010

* Gestor ambiental por el Instituto Federal de Rondônia (IFRO), máster en Geografía por la Universidad Federal de Rondônia (PPGG\UNIR), miembro del Laboratorio de Gestión del Territorio y Geografía Agraria (LAGET\UNIR) y del Grupo de Investigación en Gestión del Territorio y Geografía Agraria de la Amazonía (GTGA\UNIR). E-mail: lucas_matos.com@hotmail.com

[1] El término «agromilicia» se refiere al poder paralelo ejercido por grupos económicos, militares mercenarios, políticos y latifundistas en las disputas por la tierra, la madera, el agua o los minerales, entre otros. El adjetivo «agro», aunado con el concepto «milicia», nos permite describir el perfil expoliador de estos grupos. Este es indisociable respecto a la racionalidad económica del modelo capitalista de agricultura, llamado «agronegocio». En Brasil y, en especial, en la Amazonía, no es reciente la contribución de mercenarios militares que utilizan la fuerza de las armas para acometer tanto el robo de la tierra, como el de los recursos madereros y mineros, entre otros. Pese a que estas prácticas tienen muchos años de historia, la «nueva derecha» ha promovido un verdadero «agrobandidismo» en el entorno de las áreas protegidas y de los territorios comunitarios amazónicos (Costa Silva et al., 2020; Matos, 2021).

 

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