Nego Fugido y la rebelión esclava en el Antropoceno

Felipe Milanez* y Monilson dos Santos Pinto**

Traducido por Gustavo Marcelo Martín

Palabras clave: Antropoceno, ecología política, decolonialidad, Nego Fugido, performance

 

Introducción: Descolonizar la narrativa del Antropoceno

Han sido crecientes las críticas a las narrativas del Antropoceno en su aspecto despolitizador, por generalizar y homogeneizar los efectos de la acción humana sobre la Tierra. La era de la “geología humana” es una narrativa que contrapone la oportunidad de transformación de las relaciones desiguales de uso, control y acceso a los recursos naturales (Klein, 2014), y es criticada por movimientos de justicia climática por sustentar la idea de responsabilidades iguales entre pueblos, regiones y clases sociales. Si el Capitaloceno puede evitar el consecuencialismo y exponer los efectos ecológicos desiguales de la Revolución industrial (Moore, 2014), es preciso, para transcender el colonialismo que marca esa “era”, pensar e imaginar nuevas visiones del mundo y proyectar nuevas maneras de convivir y cohabitar en el planeta. Se trata de una tarea inmensa y que es parte del “trabajo colosal que consiste en reintroducir al hombre en el mundo”, como apunta Fanon (2011 [1961]: 504), y tal como señala Mbembe (2014: 304), “será necesario restituir, a aquellos y aquellas que pasaron por procesos de abstracción y de cosificación en la historia, la parte de humanidad que les fue robada”. Más allá de una categoría socioeconómica, la reparación a la que se refiere Mbembe “remite al proceso de reunión de partes que fueron amputadas, para la reparación de lazos que fueron quebrados, restaurando el juego de la reciprocidad, sin el cual no se puede alcanzar la humanidad”. Más allá del debate sobre víctimas o culpables del Antropoceno, la cuestión es efectivamente cómo se transforma la actual situación.

Es a partir de esa crítica que investigamos y narramos la trayectoria revolucionaria de una comunidad negra en el Recôncavo da Bahia, el quilombo de Acupe, en las fronteras del “Antropoceno”. El Nego Fugido es un complejo ritual de aparición centenario que representa la lucha por la libertad con origen en el sistema esclavista de la plantación de caña y que se potencia con el avance del extractivismo en la economía globalizada. Si se lo asocia a la epistemología insurgente, emerge la perspectiva de un movimiento de justicia ambiental (Martínez-Alier et al., 2016) contra la explotación humana y ecológica en las líneas de frente de las fronteras de commodities. A partir de nuestras distintas experiencias y percepciones, los autores ─uno investigador en ecología política y el otro en liderazgo cultural en la comunidad de Acupe─ sostenemos que el ritual del Nego Fugido va mucho más allá de una fiesta tradicional popular, pues contiene una profunda reflexión y una contranarrativa epistémica del universalismo del Antropoceno, en la cual la rebelión por la libertad es también una revuelta en defensa de la Tierra.

Acupe, quilombo vivo

El Nego Fugido es una puesta en escena que revive las batallas de los negros contra la esclavitud, realizada desde hace más de un siglo por la comunidad quilombola de Acupe, en el Recôncavo bahiano. Reconstruye la historia de la abolición de forma contraria a la narrativa oficial: en lugar de recibir la libertad de manos de la princesa Isabel, el Nego Fugido es el negro protagonista de su libertad, con la conquista de la manumisión después de una gran rebelión cuyo fin es la derrota del ejército y la prisión y venta del rey de Portugal, hecho cautivo.

Fue la llegada de la caña al Recôncavo lo que inauguró la expansión de las “fronteras de commodities” en el continente americano. El historiador João José Reis relata que, como resistencia a ese proceso, en el siglo xix la región fue tomada por una ola de agitaciones en las senzalas, incentivadas por el movimiento abolicionista. La tensión se agravó en las décadas de 1820 y 1830: las revueltas separatistas, los movimientos de calle, las cuarteladas y los asesinatos políticos se volvieron constantes. El clima era de inseguridad económica con la crisis de la plantación de azúcar, debido al bajo precio en el mercado internacional, y la escasez de alimentos para la subsistencia de los ingenios.

Sobre el origen del Acupe, cuentan los griôs[1] que, cuando se abolió oficialmente la esclavitud en Brasil, en 1888, los negros esclavizados del ingenio Acupe atravesaron las puertas de la hacienda y se fueron a vivir a Vai-quem-quer (“vaya quien quiere”), un pueblo próximo al manglar. Ese nombre surgió porque los esclavos podrían escoger entre permanecer en el ingenio, sirviendo al señor, o huir e ir a vivir a la orilla del manglar. Según los griôs, el dueño del ingenio, Francisco Gonçalves, era muy temido y ganó fama por la violencia con la cual trataba a sus esclavos. Por eso todos lo abandonaron y se fueron a vivir a Vai-quem-quer, que aún alojaba esclavos rebeldes responsables de revueltas y ataques a las plantaciones de caña en otros ingenios. Los quilombos de Recôncavo, de forma general, también fueron los destinos de los esclavos rebeldes de la ciudad del Salvador, lo que llevó a los señores de los ingenios a buscar soluciones violentas para la protección de sus familias, de la plantación de caña y, consecuentemente, del sistema esclavista.

Después de la esclavitud, los exesclavos acudieron a actividades independientes y alternativas a la plantación de caña para la subsistencia. Los liberados sabían que reafirmar el derecho a la cosecha propia significaba ejercer el derecho de elegir dónde, cuándo y cómo trabajar. En los ingenios próximos al mar, algunos se especializaron en las técnicas de la pesca y la recolección de mariscos. Antes de la abolición, el manglar y las actividades que provenían de él promovían la adquisición de bienes materiales y financieros que, para algunos, posibilitaban la conquista de la manumisión. Después de la abolición, vivir en Vai-quem-quer, en la orilla del manglar, y valerse de la pesca artesanal era una posibilidad de emancipación para los exesclavos, una alternativa viable para sustituir las actividades de la plantación azucarera, y así ejercer de hecho el derecho a la libertad y resistir al sistema de dominación. Tanto en la cosecha como en el manglar, garantizar el territorio era garantizar la autonomía económica y el control de la fuerza de trabajo. Vai-quem-quer es un símbolo de resistencia al sistema económico esclavista y un bastión contra los intercambios desiguales capitalistas, de afirmación y reafirmación del negro en su condición humana. Con la idea de la tierra libre que caracteriza a las comunidades quilombolas, se tornó un espacio de libertad dentro del espacio de opresión del Brasil poscolonial.

Imagen 1. Ritual Nego Fugido en Acupe, Brasil. Autor: Felipe Milanez.

Nego Fugido, el quilombo anticapitalista en el Capitaloceno

Vai-quem-quer hoy es el nombre de una calle de Acupe por la cual corren los esclavos del ritual Nego Fugido en los días de aparición en el mes de julio. El distrito es un territorio de cruce de sistemas simbólicos, con una marcada identidad afrobrasileña, fundamental en la formación religiosa y sociocultural del lugar. La población, de aproximadamente 8000 personas, tiene, en los recuerdos traumáticos de la lucha, la revuelta y la resistencia, los elementos rectores de sus expresiones políticas y culturales. En los rituales practicados, la reconstrucción del pasado revela el “cuadro de las tensiones” (problemas sociales, culturales y políticos) actuales de la comunidad. En ese sentido, la aparición/puesta en escena/ritual que ocurre en el mes de julio remite a lo que escribe Michael Taussig (1993) con relación a la manera en que el acto de narrar una historia sobre las atrocidades alimenta la cultura del terror. Sin embargo, esa memoria de la cultura del terror de la esclavitud y del colonialismo funciona aquí de manera inversa: en la descripción y en la materialización de los mitos, como el de las apariciones del Nego Fugido, verificamos la resistencia de la población negra en defensa de la vida y del territorio frente a los desafíos del mundo contemporáneo, una resistencia que ha sobrevivido durante un largo proceso histórico de dominación.

Con el descubrimiento del petróleo en la Baía de Todos os Santos en 1941, en Candeias, comunidad próxima a Acupe, se inició una profunda reorganización de la economía bahiana y arrancaron nuevos procesos de sometimiento de la población negra del Recôncavo. El sistema agroextractivista de la caña para exportación fue sustituido en el primer puesto de la economía por el extractivismo mineral: el petróleo y minerales como el plomo pasaron a ser extraídos masivamente para la exportación. Al mismo tiempo que se intensifican las prácticas responsables de los cambios geofísicos del planeta, la población subalterna de Acupe resistió en las líneas del frente de ese sistema-mundo.

La opresión socioecológica se intensificó con la instalación de la minera francesa Penarroya Oxide, a través de su subsidiaria Companhia Brasileira de Chumbo (Cobrac), en 1958, en la sede de la ciudad de Santo Amaro. Con el objetivo de acceder al mar para exportar los lingotes de plomo producidos a partir del mineral extraído en la ciudad de Boquira, en el interior del estado de Bahía, la minera se localizó en los márgenes del río Subaé, que corta Santo Amaro y desciende en dirección a Acupe para desembocar en la bahía. Las actividades de Cobrac se desarrollaron hasta 1993, cuando finalmente fue cerrada después de una larga lucha de las comunidades afectadas. Caso emblemático de racismo ambiental, la fábrica contaminó la región con partículas emitidas por la chimenea, con la escoria depositada a cielo abierto y sin tratamiento ─que incluso afectó al suelo y al agua─, con la utilización de la escoria en la pavimentación de las calles y escuelas del municipio y el lanzamiento de efluentes en el río Subaé. Un informe de la Asociación de las Víctimas de la Contaminación de Plomo, Cadmio, Mercurio y Otros Elementos Químicos (AVICCA), de 2003, registró 89 viudas a causa de la contaminación y 560 niños gravemente heridos. En investigaciones recientes se encontraron altas concentraciones de plomo en el conducto del río Subaé en el distrito de Acupe (Macedo et. al., 2016). Rebelándose contra la narrativa de una contaminación por efectos puramente “antrópicos”, la comunidad de Acupe indicó a este grupo de investigadores los lugares sospechosos de contaminación, y organizó un movimiento de reparación contra el “crimen del plomo”.

Desde la década de 1980, los acupenses lideran una batalla contra la ciudad de Santo Amaro en favor de la emancipación del quilombo/distrito, en busca de a una mayor autonomía política. En la última década, algunos eventos reunieron a los movimientos de pescadores y quilombolas en defensa de los manglares y del territorio, como la denuncia de la contaminación de Maré-Vermelha, en 2007, y de la llegada de la especulación inmobiliaria del turismo, con la pretendida instalación de un eco-resort en Ilha de Cajaíba, en 2011. Como estrategia de acción, los acupenses realizaron ocupaciones en la isla, movilizaciones en audiencias públicas y presiones en instancias administrativas y en la esfera de la política institucional. Esa sucesión de eventos de desterritorialización del sistema-mundo capitalista, como la contaminación, la especulación, el latifundio de haciendas de camarones, la destrucción del manglar y la explotación petrolera, que se constituyen como marcas geofísicas del Antropoceno, encontró siempre una fuerte resistencia.

Conclusión: solucionar la condición humana

La historia de lucha y movilización social y política en Acupe, como mostramos, es centenaria. Las rebeliones de esclavos de los ingenios del siglo xix es un legado dejado por los ancestrales nagos, jejes y haucas, que alimenta el espíritu de lucha del pueblo negro del Recôncavo. A partir de la experiencia traumática de la esclavitud, lo puesto en escena por el Nego Fugido emerge como un pasado, real o mítico, evocado por los moradores de Acupe en correlación con el momento social y político actual, vivido por la comunidad, que se manifiesta en un momento extraordinario, el “juego del Nego Fugido”.

Esa pedagogía popular de existir y resistir se materializa como un proceso socioeducativo, una epistemología de la resistencia y una reflexión existencial, que contribuye al proceso de formación de sujetos políticos. Esto nos remite a la tesis de Víctor Turner (1986) respecto de la experiencia vinculada a la idea de performance, en la cual destaca la importancia de las imágenes del pasado evocadas en el interior de una performance, como en el caso del Nego Fugido, para la constitución de una experiencia significativa. Si la violencia del sistema colonial, de la esclavitud y de la plantación de caña se consideran o no partes del Antropoceno es algo que importa menos que su significado, para la población de Acupe, como fundamento para la construcción de un nuevo mundo en oposición a este, en busca de la libertad y de la emancipación. En el Nego Fugido de Acupe, el negro se posiciona como una contrafuerza de esa “fuerza geofísica de la humanidad”, en busca de la reintroducción de su humanidad lacerada.

Bibliografía

Fanon, F., 2011, “Les damnés de la Terre”. Oeuvres. París, Seuil.

Klein, N., 2014. This changes everything. Toronto, Random House.

Macedo, K., et al., 2016. “Toxic elements and microbiological content of food: Evidence from a case study in a Brazilian City heavily contaminated by lead and cadmium”. Journal of the Brazilian Chemical Society. Disponible en : http://dx.doi.org/10.21577/0103-5053.20160283

Martínez-Alier, J., et al., 2016. “Is there a global environmental justice movement?”. The Journal of Peasant Studies, 43(3), pp. 731-755.

Mbembe, A., 2014. Crítica da razão negra. Lisboa, Antígona.

Moore, J., 2014. The Capitalocene. Part I: On the nature & origins of our ecological crisis. Disponible en: http://www.jasonwmoore.com/uploads/The_Capitalocene__Part_I__June_2014.pdf, consultado el 15 de abril de 2017.

Reis, J. J., 1992. “Recôncavo rebelde: revoltas escravas nos engenhos baianos”. AfroÁsia, vol. 15, pp. 100-126.

Taussig, M., 1993. Xamanismo, colonialismo e o homem selvagem: um estudo sobre o terror e a cura. Río de Janeiro, Paz e Terra.

Turner, V. Dewey, 1986. “Dilthey, and drama: an essay in the anthropology of experience”. En Turner, V., y E. Bruner (eds.), The anthropology of experience. Chicago, University of Illinois Press.

* Universidade Federal de Recôncavo da Bahia, Brasil. ✉ fmilanez@gmail.com

** Asociación Cultural Nego Fugido. ✉ mony_santo@yahoo.com.br

[1] Individuos que mantienen la memoria de las tradiciones en una comunidad.

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