África olvidada en la lucha contra la pesca pirata

Sebastián Losada*

 

Desde mediados de marzo hasta finales de abril de 2006 uno de los barcos de Greenpeace, el Esperanza, navegó las aguas de Guinea Conakry, en la costa occidental africana. Aún pendientes de finalizar el análisis de los datos, éstos sugieren que de los 104 buques de pesca extranjeros observados en aguas de este país, el 50% estaban implicados o relacionados con actividades ilegales de pesca. Éstos estaban abandonados fundamentalmente en Corea, China, Liberia y Belize.

El de la pesca ilegal es uno de los mayores problemas a los que hace frente la conservación de la biodiversidad marina de la que dependen cientos de millones de personas en todo el mundo, un hecho ampliamente reconocido. En marzo de 2001, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), aprobaba un Plan Internacional de Acción contra la Pesca Ilegal.(1) Nuevamente, los gobiernos reaccionaban a este grave problema con un plan voluntario, sin mecanismos de financiación, control o sanción.

A este plan han seguido declaraciones interministeriales, reuniones de alto nivel, informes, directrices para el control en puertos, pero demasiado poco ha sido trasladado desde el papel al mundo real. En el caso de los países empobrecidos en particular, las ayudas financieras han sido escasas, al igual que el apoyo institucional. El resultado es que la pesca ilegal sigue asolando nuestros océanos y en el caso de los países más pobres, la pesca pirata está literalmente acabando con sus recursos. Este año, Greenpeace ha querido denunciar con una expedición a aguas de Guinea Conakry que, cinco años después de la aprobación del plan de la FAO, la situación incluso ha empeorado, ya que los recursos pesqueros se encuentran ahora en peor situación.

LA CRISIS PESQUERA Y LA PESCA PIRATA CAMINAN DE LA MANO

Los mares y océanos ya no pueden ser vistos como una fuente inagotable de recursos. La cantidad y la calidad de las capturas, la abundancia y la estructura de la población de muchas especies marinas, particularmente de los grandes depredadores de los océanos, han sufrido un importante deterioro en las últimas décadas debido principalmente a la sobreexplotación.

A la creciente escasez de recursos se unen normas de pesca que se van haciendo, aunque con importantes deficiencias,  más estrictas. Los derechos de captura, normalmente en forma de cuotas, se reducen. Más y más potentes barcos compiten en la actualidad por menos recursos, a lo que hay que añadir otro factor importante: los productos pesqueros alcanzan precios muy elevados en el mercado, lo que los hace muy atractivos para estas flotas. Estos y otros motivos han hecho de la pesca ilegal un fenómeno muy extendido, que en algunas áreas puede llegar al 40% de las capturas totales. Ahora bien, cuando usamos el término pesca pirata, hacemos además referencia a un tipo particular de pesca ilegal: aquella practicada de forma organizada. Algo muy común en regiones con pocos medios para «defender» sus recursos.

PIRATAS EN AGUAS AFRICANAS

La extensión del problema de la pesca ilegal no es la misma en todas partes. Algunas compañías envían a sus barcos a zonas en las que saben que las normas se pueden incumplir. Sus barcos de pesca pasan meses en el mar y son asistidos por otros especializados que realizan determinadas tareas: transportan el pescado a tierra,(2) proporcionan suministros, combustible, relevan las tripulaciones, y todo lo necesario para que puedan pescar de forma casi interrumpida.

La pesca ilegal tiene lugar en prácticamente todos los mares y océanos. Pero las flotas piratas saben dónde es más fácil conseguir beneficios rápidos y dónde es más difícil ser capturados. Vastas áreas de los océanos no cuentan con mecanismos adecuados de vigilancia. Así sucede, por ejemplo, en alta mar, en zonas remotas como la Antártida, o en las aguas de los países más pobres, como en el caso de buena parte de las costas africanas. Los Gobiernos de estos países no disponen de los medios necesarios para patrullar sus aguas ni para hacer respetar sus, a menudo escasas, normativas pesqueras, cuando no tienen funcionarios corruptos que se benefician económicamente de mirar para otro lado.

De no existir una acción internacional coordinada, la intensificación del control y la vigilancia en algunas zonas más «pudientes» del mundo, desplazará más el problema hacia las zonas que cuenten con menos medios. Estas zonas figuran a la vez entre las más dependientes de los productos pesqueros, y sus poblaciones no disponen de otras alternativas. Los impactos sobre sus comunidades pesqueras son ya evidentes.

IMPACTOS DE LA PESCA ILEGAL

La pesca ilegal representa la explotación de los ecosistemas marinos sin límite ni control. Los barcos implicados capturan tanto pescado como les es posible, sin más preocupaciones que obtener los mayores beneficios y con los métodos más agresivos. No sólo destruyen el medio marino, también ponen en peligro el modo de vida de quienes viven del pescado. La disminución de los recursos hace que los pescadores artesanales deban ir cada vez más lejos. Las mujeres que viven de procesar el pescado sufren las consecuencias de la desaparición de este recurso. Las zonas costeras reservadas a los pescadores artesanales son invadidas por estos buques, a menudo por la noche para no ser vistos, lo que provoca colisiones con canoas locales. Año tras año muchos pescadores artesanales han resultado ahogados.

El hecho de que la pesca pirata se concentre especialmente en algunos de los países más pobres hace de esta actividad una cuestión fundamental desde el punto de vista del desarrollo. Una gestión sostenible de los ecosistemas marinos en estos países podría contribuir notablemente a la seguridad alimentaria y al desarrollo de una industria pesquera local sostenible. Los más de 1.000 millones de dólares que estarían perdiendo todos los años los países del África Subsahariana3 podrían ser una importante contribución a la lucha contra la pobreza y por qué no a la disminución de la migración masiva desde estos países hacia Europa.

Los buques que pescan de forma legal, se ven sometidos además a una competencia desleal. Cuando las flotas piratas ya no encuentran rentable pescar simplemente se van a otro sitio. Se trata de un lujo que no está al alcance de la mayoría de los pescadores. Del otro lado, los barcos piratas son lo menos parecido a un paraíso que podemos encontrar. Abanderados en países que no se preocupan del cumplimiento de las normas, sus tripulaciones permanecen a veces largas temporadas sin tocar tierra en unas condiciones de habitabilidad terribles. Se trata con frecuencia de buques antiguos, sin mantenimiento alguno, en los que los pescadores viven hacinados.

Otros problemas están relacionados con la gestión de la pesca. Las capturas ilegales no figuran en ninguna estadística y donde la pesca ilegal es un fenómeno extendido, esto afecta seriamente a la capacidad de los científicos para hacer recomendaciones sobre cuánto pescado se puede capturar.

EL ESPERANZA EN ÁFRICA OCCIDENTAL

Greenpeace ha venido denunciando que la principal puerta de entrada a Europa de este pescado capturado ilegalmente en África Occidental es el puerto de Las Palmas en las Islas Canarias, donde buques con un largo historial de pesca ilegal descargan pescado, efectúan labores de reparación y reciben suministros. España tiene un papel fundamental que jugar al respecto, pero ésta no es, sin lugar a dudas, una de las prioridades de los responsables de la gestión pesquera en nuestro país.

PARA CONCLUIR: PESCA PIRATA, DESARROLLO Y ALGUNOS PASOS NECESARIOS

África Occidental es la única región del mundo donde el consumo de pescado per capita está descendiendo. Con el descenso de los recursos, los pescadores locales están perdiendo su única fuente de ingresos y a veces incluso sus vidas cuando los arrastreros entran en las zonas reservadas a ellos. Las autoridades de países como Guinea Conakry,5 tal como hemos visto este año, no disponen de medios para combatir a estos piratas.

Pese a que la comunidad internacional ha aprobado planes de acción, y se ha reunido y acordado incontables declaraciones, el problema no deja de agravarse, particularmente en las regiones más olvidadas. El pescado «robado» allí acaba en los principales mercados mundiales. Es hipócrita que los Gobiernos hablen de fomentar la ayuda al desarrollo en África o del problema de la emigración subsahariana a Europa cuando al mismo tiempo permiten que el alimento y los ingresos que el continente necesita sean robados de sus aguas y vendidos en nuestros mercados.

Las soluciones al problema de la pesca ilegal son múltiples, y deben darse de forma coordinada. Son bien conocidas pero también costosas y requieren de una firme voluntad política. Mayores inspecciones en puerto y en el mar; ayuda financiera a los países que la necesitan para desarrollar sus capacidades de vigilancia, tanto propias como a nivel regional; apoyo a sus pescadores para que se organicen contra la pesca pirata; sistemas centralizados de vigilancia vía satélite; mecanismos de mercado que proporcionen información fiable sobre el origen del pescado; creación de listas negras de buques y empresas implicadas en pesca ilegal.

Hasta ahora se ha hecho muy poco más que hablar del problema.

ALGUNAS CIFRAS SOBRE LA PESCA PIRATA

• Entre 4.000 y 9.000 millones de dólares o el 20% valor mundial de la pesca puede proceder de la pesca ilegal;(6)

• En el Mediterráneo, la captura real de atún rojo (Thunnus thynnus) puede ascender hasta las 50.000 toneladas en 2005, frente a las 32.000 toneladas totales permitidas para esta especie;(7)

• En 2003, según el Gobierno de Japón hasta 18.000 toneladas o el 20% de las capturas de atún patudo (Thunnus obesus), una de las especies de atún más cotizadas, fue obtenida de forma ilegal;(8)

• Hasta el 50% de las capturas del valiosísimo bacalao de profundidad, en aguas antárticas, podrían haber sido capturados de forma ilegal en años recientes;(9)

• Hasta el 60% de las capturas totales de pescado realizadas en aguas de Guinea Conakry podrían proceder de la pesca ilegal;(10)

• Construidos deliberadamente para enarbolar una bandera de conveniencia: el 14% de los buques de pesca de gran escala construidos entre 2001 y 2003 enarbolaban una bandera de conveniencia a finales de 2003;(11)

• Más de 1.000 barcos industriales de pesca continuaban en julio de 2005 ondeando banderas de conveniencia;(12)

• Unas 100.000 aves marinas, que incluyen decenas de miles de albatros en peligro de extinción mueren cada año por la actividad de palangreros ilegales en el océano antártico (13).

Guinea Conakry: piratas a manos llenas

Hay muy pocos medios para patrullar los 56.000 km2 de mar bajo competencia del Gobierno de Guinea. Y los piratas lo saben: estimaciones recientes sugieren que Guinea Conakry pierde más de 34.000 toneladas de pescado cada año, valoradas en unos 110 millones de dólares, como resultado de la pesca ilegal en sus aguas. La captura ilegal representa un 64% del total. No cabe duda de que un uso sostenible de los recursos pesqueros guineanos podría contribuir sustancialmente a la lucha contra la pobreza y que la pesca ilegal hace imposible alcanzar este objetivo. 70.000 personas trabajan en el sector de la pesca en Guinea Conakry. El pescado representa una fuente fundamental de proteínas para la población local, en un país con una esperanza de vida de 47 años y en el que el 50% de la población vive bajo el umbral de la pobreza.(14) Se trata de un problema regional: ese mismo año, el 29% de los 947 buques observados en Sierra Leona o el 23% de los observados en Guinea Bissau estaban pescando ilegalmente.(15)

* Miembro de Greenpeace (slosada@es.greenpeace.org)

1 www.fao.org/DOCREP/003/y1224s/y1224s00.htm.

2 Para ello se emplean normalmente lo que conocemos como reefers o refrigerated cargo vessels, barcos frigorífico especializados en el transporte de pescado.

3 High Seas Task Force. February 2006. Closing the net: stopping illegal fishing on the high seas. Summary proposals of the ministerially-led task force on IUU fishing on the high seas.

4 Se incluye pesca sin licencia; pesca dentro de la zona de 12 millas reservada a los pescadores artesanales; pesca a cargo de barcos sin nombre o que ocultaban su identidad; o buques vinculados a actividades ilegales de acuerdo a la legislación guineana, tales como los trasbordos fuera de la capital Conakry.

5 Guinea Conakry es un ejemplo. Otros países en la región como Guinea Bissau, Sierra Leona, Liberia o otros en África Oriental como Somalia, sufren de los mismos problemas e impactos.

6 High Seas Task Force. February 2006. Closing the net: stopping illegal fishing on the high seas. Summary proposals of the ministerially-led task force on IUU fishing on the high seas.

7 SCRS /2006/013. Report of the 2006 Atlantic Bluefin Tuna Assessment Session of the Scientific Committee on Research and Statistics.

8 ICCAT Report 2004-2005 (I) – Appendix 6 to ANNEX 10 – Information Paper by Japan on the Import of Atlantic Bigeye Caught by Largescale Tuna Longline Vessels.

9 Traffic. Illegal fishing continues to threaten Patagonian Fishing. www.traffic.org/toothfish.

10 Marine Resources Assessment Group Ltd (MRAG). Review of IUU fishing and developing countries: Synthesis report. July 2005.

11 Gianni, M. and Simpson, W. (2005). The Changing Nature of High Seas Fishing: how flags of convenience provide cover for illegal, unreported and unregulated fishing.

12 Ibid.

13 BirdLife International Pirate Fishing Save the Albatross Campaign http:/ /www.birdlife.net/action/campaigns/save_the_albatross/pirate_ fishing.html.

14 Environmental Justice Foundation (2005). Party to the Plunder. Illegal fishing in Guinea and its links to the EU.

15 Bours, Hélène (2004). Illegal, Unreported and Unregulated Fishing in West Africa. Greenpeace and CFFA Submission to the Technical Consultation to Review Progress and Promote Full Implementation of the International Plan of Action on IUU fishing

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