¿Quiénes son los sujetos dignos de consideración moral? Una aproximación al debate entre el holismo ecológico y el atomismo moral animalista en la filosofía ecofeminista

Angélica Velasco Sesma*

 

Resumen: En demasiadas ocasiones, parece imposible llevar a buen término el enfrentamiento teórico entre quienes entienden que lo moralmente relevante son los ecosistemas o las especies y quienes argumentan que los sujetos dignos de respeto son los individuos concretos. El debate entre ecologismo y animalismo se reproduce también entre las teóricas ecofeministas más destacadas. Por ello conviene reflexionar sobre ciertas cuestiones ineludibles. ¿Puede el ecofeminismo crear un ideal de justicia global si se centra únicamente en las totalidades y desatiende los intereses de los animales individuales? ¿Son compatibles los valores de la ética del cuidado (valores que el ecofeminismo incorpora a nuestra relación con la naturaleza) y la cosificación de los animales? ¿La sociedad pacífica e igualitaria que han buscado movimientos sociales como el ecologismo, el feminismo o el ecofeminismo puede estar fundada sobre la violencia contra los animales?

Palabras clave: ecofeminismo, ética animal, violencia, ética del cuidado

 

Abstract: Very often it looks impossible to find a balance between those who believe that the most important morally speaking are the ecosystems and the species, and those who argue it is the single individuals who are needed to be taken into consideration. We can also witness this debate between environmentalism and animalism in the ecofeminists theorists. It is a must to consider some questions: can global justice be thought by the ecofeminism if it is only focusing on the whole picture but missing singles animals’ rights? Do the ethics of care values fit with the animals’ reification? Is the equalitarian and peaceful society that the environmentalism, feminism and ecofeminism are pursuing founded in violence against animals?

Keywords: ecofeminism, animal ethics, violence, ethics of care

 

 

Introducción

En 1962, la bióloga Rachel Carson publicó su libro Primavera silenciosa. En él relacionaba la guerra de la humanidad contra la naturaleza con la agricultura industrial y con las investigaciones alemanas sobre los gases nerviosos. Alertaba sobre los riesgos de la fumigación con DDT tanto para los humanos como para los animales silvestres y defendía la necesidad de llevar a cabo una revolución moral con el fin de lograr un cambio civilizatorio imprescindible para frenar el afán destructivo del complejo militar-industrial (Carson, 2005). A pesar de la urgencia de los problemas que planteaba en esta obra, su trabajo fue desacreditado y su persona, difamada. Las grandes empresas químicas se encargaron de ello. Unos años más tarde, en 1980, la filósofa e historiadora de la ciencia Carolyn Merchant explicó, en The Death of Nature, que la implantación del paradigma mecanicista —que ve la naturaleza como una máquina— dio luz verde a la explotación desmesurada del entorno natural. El establecimiento del complejo tecnológico-científico mecanicista habría generado lo que llamó la muerte de la naturaleza (Merchant, 1981). Hoy en día, esta muerte de la naturaleza es más palpable que en el momento en el que ellas escribían. Pero, al igual que sucedió con Primavera silenciosa, la gran mayoría de la población permanece indiferente ante la emergencia climática en la que nos encontramos. Asimismo, se ignora el sufrimiento atroz que provocamos a millones de animales.

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