Escasez hídrica, cuerpo y comunidad: lecturas hidrofeministas desde Ludo-Sígsig (Ecuador)[1]
Estefanía Palacios-Tamayo,* María Teresa Arteaga-Auquilla** y Miguel Angel Novillo Verdugo***
Resumen: Los hidrofeminismos plantean la agencia cuerpo-comunidad para comprender la gestión del agua, en que el cuidado y la acción se encarnan en los cuerpos de las mujeres como un proceso relacional y político en la vida cotidiana rural, sostenido por el compromiso y la acción colectiva. En el cantón Sígsig, al sureste del Ecuador, la población depende de vertientes y recolección de agua de lluvia para su abastecimiento. A partir de entrevistas semiestructuradas, este artículo analiza cómo las mujeres campesinas experimentan y afrontan la escasez hídrica. Los resultados evidencian, por un lado, que la crisis es corporal, en tanto se inscribe de manera diferenciada y jerárquica en los cuerpos y en las responsabilidades históricamente asumidas por las mujeres. Por otro lado, la escasez de agua supone una crisis territorial porque refuerza el sentido de comunidad, pero además genera fragmentaciones y conflictos sociales. Principio del formulario
Palabras clave: mujeres rurales, cuerpo-comunidad, gestión del agua, elemento relacional y político
Abstract: Hydrofeminisms propose the relationship between body–community agency as a framework for understanding water governance, where care and action are embodied in women’s bodies as a relational and political process in everyday rural life, sustained through commitment and collective action. In the canton of Sígsig, in southeastern Ecuador, the population depends on springs and rainwater harvesting for their water supply. Based on in-depth semi-structured interviews, this article analyzes how rural women experience and cope with water scarcity. The findings reveal, on the one hand, that the crisis is territorial-hydric and embodied, as it is inscribed in differentiated and hierarchical ways in women’s bodies and in the caregiving responsibilities they have historically assumed. On the other hand, water scarcity constitutes a territorial crisis insofar as it reinforces a sense of community while also generating social fragmentation and conflict.
Keywords: rural women, community-bodied, water governance, relational and political element
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Introducción
En 2025, la región austral de Ecuador atravesó una de las crisis hídricas más severas de los últimos cincuenta años. La prolongada sequía no solo puso en evidencia la fragilidad de los sistemas de generación eléctrica y abastecimiento urbano, sino que expuso con crudeza las desigualdades estructurales que muchos pueblos y nacionalidades han vivido por décadas. Comunidades enteras se movilizaron desde distintos espacios y agencias para garantizar la vida; sin embargo, la experiencia de esta crisis sobre sus cuerpos no fue homogénea.
En parroquias como Ludo, del cantón Sígsig, cuya población depende de vertientes estacionales o de agua de lluvia, la escasez se tradujo en restricciones y agencias cotidianas para sostener la vida. En este contexto, las mujeres campesinas, a quienes las estructuras capitalistas y patriarcales les han exigido históricamente cuidar (Federici, 2010), se han acuerpado frente a la crisis. Ellas organizan el uso del sistema tierra-agua, gestionan el racionamiento y asumen la sobrecarga física y emocional que implica sostener el cuidado en condiciones de precariedad hídrica. En este sentido, la escasez en Ludo es un problema territorial, ya que las estaciones secas prolongadas han reconfigurado las formas de organización social y han generado nuevas estrategias de adaptación, pero también nuevos conflictos.
Los hidrofeminismos proponen pensar el agua como una materia relacional que conecta cuerpos, territorios, afectos y estructuras de poder, específicamente por las disputas sobre quiénes manejan el agua y cómo lo hacen (Neimanis, 2017). Por lo tanto, el presente artículo analiza cómo las mujeres rurales de Ludo experimentan y afrontan la escasez hídrica, y reflexiona sobre las implicaciones de estas narrativas para una lectura desde la perspectiva hidrofeminista de la gestión comunitaria del agua.
Este manuscrito propone una lectura en torno a la agencia cuerpo-comunidad trabajada por Cabnal (2010), Zaragocín (2024) y Ulloa (2021), entre otras autoras del feminismo decolonial y la ecología política feminista. Esta noción se plantea como una categoría analítica y política, entendida como la capacidad de las comunidades, y particularmente de las mujeres, para poner el cuerpo y acuerparse en la obtención, la gestión y el cuidado del agua de manera relacional y situada.
Contextualización territorial
El caso de estudio se sitúa en la parroquia de Ludo del cantón Sígsig, integrada al sistema hidrográfico de la cuenca del río Paute, una de los más importantes del sur del país (imagen 1). Sin embargo, la disponibilidad hídrica no es homogénea. Las zonas con mayor déficit y susceptibilidad a sequías se concentran especialmente en la parroquia rural de Ludo y en sectores alejados de la cabecera cantonal, menos articulados al eje del río Santa Bárbara.
Imagen 1: Ubicación de la parroquia de Ludo, en el cantón Sígsig, Ecuador. Fuente: Elaboración propia.

Las personas que habitan en Ludo, especialmente en las comunidades de La Paz, Tucto y Collana, no cuentan con sistemas de agua potable ni de riego. De acuerdo con el Plan de Ordenamiento Territorial, son los espacios más densamente poblados con actividades ganaderas y agricultura de subsistencia (DNPGE, 2017). Ante esta situación, han implementado estrategias autónomas de abastecimiento, como la construcción de pozos domiciliarios para recolectar agua de lluvia o la localización de posibles fuentes subterráneas (imagen 2). El agua recolectada de esta manera se destina principalmente al almacenamiento para riego.
Imagen 2: Pozos de agua. Fuente: Proyecto de investigación, Agua y Ancestralidad, 2025.

Para el consumo, las familias acumulan agua de lluvia en contenedores plásticos; en varios casos, han colocado canaletas en los techos de sus viviendas para facilitar su recolección (imagen 3). En períodos de sequía, cuando las precipitaciones son insuficientes, las personas deben comprar agua a tanqueros privados o, en ocasiones, reciben abastecimiento por parte del cuerpo de bomberos.
Imagen 3: Hogares adaptados para la recolección de agua de lluvia. Fuente: Proyecto de investigación, Agua y Ancestralidad, 2025.
Metodología
El estudio se desarrolló a partir de una metodología cualitativa. Se realizaron entrevistas semiestructuradas a once mujeres entre los treinta y los ochenta años de edad, con distintos roles comunitarios: agricultoras, cuidadoras, lideresas de juntas de agua potable y de riego, autoridades parroquiales y usuarias de los sistemas comunitarios.
La escasez une y separa: experiencia corporal y cotidiana
Butler (2002) explica que hay unos discursos y unas normas sociales que legitiman unos cuerpos y excluyen y marginalizan otros. Las narrativas de las mujeres de Ludo evidencian que la escasez hídrica se vive en y desde el cuerpo porque han sido ellas quienes, desde su niñez, han acarreado agua por largos trayectos, mientras que sus compañeros hacían canales y cavaban pozos. En los recuerdos de las mujeres, las caídas y la ruptura de vasijas forman parte de su memoria corporal. Las mujeres sonríen, suspiran o lloran recordando historias violentas inscritas en sus cuerpos o en los de sus compañeros. Estas experiencias no solo dan cuenta de una vivencia íntima y cotidiana de la escasez, sino que también ponen en evidencia la negligencia histórica del Estado, que no garantiza el acceso equitativo al agua en cuerpos-territorios rurales.
Así, cuando el agua escasea, muchas familias, a menudo lideradas por mujeres, utilizan agua del canal de riego, que, pese a ser hervida, ha causado problemas de salud por contaminación con heces animales. Desde esta perspectiva, la relacionalidad del agua no solo se construye sobre la vida, sino también sobre la enfermedad, el sufrimiento y la desigualdad. Así, la escasez obliga a reorganizar las rutinas domésticas: se restringen los baños, se prioriza el uso para los animales o los cultivos y se intensifican las labores de cuidado.
Una lectura hidrofeminista: agencia cuerpo-comunidad
Los hidrofeminismos permiten comprender las relaciones con el agua no como una infraestructura neutra o un recurso meramente técnico, sino como una experiencia encarnada, inscrita en cuerpos situados y en relaciones sociales específicas (Ulloa, 2021; Ibarra, 2025). Sin embargo, la experiencia no siempre es la misma incluso entre las mujeres campesinas, ya que depende de la edad, la propiedad, el liderazgo, etc. En el caso de Ludo, aunque las mujeres desempeñan un papel central en la gestión del agua, son pocas las que ocupan espacios formales de toma de decisiones. Aun así, participan de manera sostenida en directivas, mingas y procesos organizativos con Gobiernos locales y organizaciones internacionales.
La gestión comunitaria en Ludo revela, además, que la agencia no se concibe como un atributo individual, sino como una construcción colectiva (Zwarteveen y Bennet, 2005). Son las prácticas y los saberes locales, a través de mingas y asambleas, que buscan garantizar la vida comunitaria. Las decisiones sobre racionamiento, tarifas y protección de las fuentes se toman en asamblea; el cuerpo depende del acuerdo común. En este marco, la categoría de agencia cuerpo-comunidad, propuesta por Cabnal (2010), Ulloa (2021) y Zaragocín (2024), permite comprender que la capacidad de decidir sobre el agua no se ejerce de manera aislada, sino en tejidos comunitarios donde se articulan normas, reciprocidades y responsabilidades compartidas orientadas a la sostenibilidad de la vida.
Aunque la escasez hídrica ha sido una constante en el territorio, la temporada de sequía de 2025 quedó profundamente marcada en la memoria colectiva, descrita como «durísima» por sus efectos devastadores: muerte de ganado, drástica reducción de caudales, temor a enfermedades y conflictos que incluso provocaron cambios en las directivas comunitarias. La desesperación llevó al consumo de agua sin control sanitario, riegos nocturnos clandestinos y enfrentamientos entre comunidades (Sultana, 2011). En este contexto, la disputa por puntos de captación y presupuestos intensificó tensiones históricas, y evidenció que la distribución del agua no es solo una cuestión técnica, sino un campo atravesado por desigualdades sociales, de género, jerarquías locales y asimetrías territoriales. Tal como lo afirma McDowell (2000), en los espacios comunitarios e institucionales surgen relaciones de poder, con normas y límites, que definen quiénes pertenecen y quiénes son excluidos.
Conclusiones
Este estudio es un aporte a los hidrofeminismos al evidenciar que, en contextos de escasez hídrica como Ludo, la relación de las mujeres con el agua intensifica una carga histórica de cuidado, pero también configura formas de agencia cuerpo-comunidad que se expresan en acciones colectivas de subsistencia. Estas acciones comunitarias, como las mingas y las asambleas, no siempre se sostienen en el diálogo, sino que también están atravesadas por conflictos; en otras palabras, la escasez conecta y fragmenta. Finalmente, subrayamos que la escasez hídrica en el campo sugiere, desde los hidrofeminismos, sostener una perspectiva relacional que, como demuestra esta investigación, integre dimensiones corporales-comunitarias, políticas y territoriales, las cuales se encarnan en las mujeres en forma de salud, enfermedad, alegrías y sufrimientos.
Referencias
Butler, J., 2002. Cuerpos que importan. Sobre los límites discursivos del sexo. Barcelona, Paidós.
Cabnal, L., 2010. «Acercamiento a la construcción de la propuesta de pensamiento epistémico de las mujeres indígenas feministas comunitarias de Abya Yala». En: Feminismos diversos. El feminismo comunitario. Las Segovias, ACSUR, pp. 10-25.
DNPGE (Dirección Nacional de Planificación y Gestión Estratégica), 2017. «Alineación de PN Toda una Vida». Disponible en: file:///C:/Users/virgi/Downloads/Alineaci%C3%B3n%20SRI%20al%20PND%20Toda%20una%20Vida%202017%20-%202021.pdf, consultado el 26 de mayo de 2026.
Federici, S., 2010. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid, Traficantes de Sueños.
Ibarra, I., 2025. «Hydrofeminist Life Histories in the Aconcagua River Basin: Women’s Struggles Against Coloniality of Water». Histories, 5 (3), p. 31.
McDowell, L., 2000. Género, identidad y lugar. Un estudio de las geografías feministas. Madrid, Cátedra.
Neimanis, A., 2017. Bodies of Water: Posthuman Feminist Phenomenology. Londres, Bloomsbury Academic.
Sultana, F., 2011. «Suffering for Water, Suffering from Water: Emotional Geographies of Resource Access, Control and Conflict». Geoforum, 42 (2), pp. 163-172.
Ulloa, A., 2021. «Repolitizar la vida, defender los cuerpos-territorios y colectivizar las acciones desde los feminismos indígenas». Ecología Política, 61, pp. 80-84.
Zaragocín, S., 2024. «Agua-cuerpo-territorio/Water-body-territory». Political Geography, 115, 103230.
Zwarteveen, M., y V. Bennet, 2005. «The Connection between Gender and Water Management». En: V. Bennet, S. Dávila Poblete y M. Nieves Rico (eds.), Opposing Currents. The Politics of Water and Gender in Latin America. Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, pp. 13-29.
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* Grupo de Investigación: Lenguaje, culturas y representaciones, Universidad de Cuenca. E-mail: estefania.palaciost@ucuenca.edu.ec.
**Grupo de Estudios Interculturales, Universidad de Cuenca. E-mail: maria.arteagaa@ucuenca.edu.ec.
***Grupo de Investigación: Lenguaje, culturas y representaciones, Universidad de Cuenca. E-mail: miguel.novillo@ucuenca.edu.ec.
[1] Este artículo deriva del proyecto «Agua y Ancestralidad: Saberes, conocimientos y prácticas andinas de riego para una agricultura sostenible en el cantón Sígsig», financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Cuenca.
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