Ecocriticism and Italy: ecology, resistance, and liberation de Serenella Iovino

 

  • Ecocriticism and Italy: ecology, resistance, and liberation
  • Serenella Iovino
  • Editorial: Bloomsbury Academic, Londres
  • Año: 2016
  • Páginas: 183
  • Idioma: inglés
  • Crítica de libro: Raul Ciannella*

 

Palabras clave: Ecocrítica, humanidades ambientales, justicia cognitiva, Italia, storied matter

 

Keywords: Ecocriticism, environmental humanities, cognitive, justice, Italy, storied matter.

 

Serenella Iovino es actualmente una de las voces más destacadas del pensamiento ecocrítico y de las humanidades ambientales. Desde la publicación de Ecologia letteraria: una strategia di sopravvivenza (2006, Milán, Edizione Ambiente), que introdujo los estudios de ecocrítica en Italia, Iovino desarrolló su propia tesis de ecología literaria, entendida como campo de estudio multidisciplinar y como una “forma de activismo cultural” que, al combinar ética ambiental, crítica literaria e intento pedagógico, se convierte en un instrumento de concienciación crítica.

Al acercarse a las posiciones del nuevo materialismo, que cortocircuita la idea binaria de naturaleza-cultura, y a las metodologías de la difracción, metáfora conceptual elaborada por Donna Haraway y Karen Barad, Iovino lee e interpreta los paisajes —que incluyen territorios y cuerpos, colectivos humanos y no humanos— como textos, historias materiales, cuerpos extendidos conformados por materia y discurso o, como ella los define, storied matter.

Simultáneamente, los cuerpos extendidos mantienen una estricta relación con los cuerpos artísticos y literarios que de ellos surgen. Se trata de una lectura combinada de estos textos con y en los otros, es decir, una lectura difractada, en la que “no solo desvelamos las tramas escondidas y los significados de una realidad, sino que amplificamos las voces a menudo silenciadas de esta realidad” (48).

La ecocrítica, al dar voz a lo silenciado y visibilizar lo invisible, actúa como recurso de resistencia y liberación, los dos sustantivos que, junto con ecología, completan el subtítulo del libro.

Cada uno de los cuatro capítulos que conforman esta obra examina uno o más paisajes de Italia y se acompaña de una o más palabras clave, a menudo fluidas y polisémicas, que, como riachuelos, recorren la multiplicidad de perspectivas y disciplinas necesarias para interpretar las storied matter y sus correlatos literarios, emanados de estos paisajes.

Porosidad es la palabra clave asociada a los “cuerpos de Nápoles”, explorados en el primer capítulo. Es poroso el cuerpo mismo de la ciudad, erigida sobre canteras de toba volcánica, material empleado en su construcción. Porosos son los cuerpos que la habitan, por el intercambio recíproco de materia e ideas. Porosa es la historia de Pompeya, contada tanto por sus cuerpos petrificados como por los huecos y vacíos dejados por sus objetos ausentes. Porosa es La piel, material y literaria, en la epónima novela de Curzio Malaparte, que nos presenta una Nápoles destrozada por la segunda guerra mundial y víctima de los abusos de los “liberadores”, en un cuadro antipastoral crudo y orgánico que se sobrepone a la visión romántico-arcádica del “jardín de Europa” y la borra. Este cuadro preanuncia el otro antipastoral de los campos contaminados por la ecomafia, que durante décadas ha vertido toneladas de desechos tóxicos en los alrededores de la ciudad, con la colaboración implícita y explicita de políticos corruptos, empresarios ávidos y mala administración, hasta crear la mayor área contaminada de Italia.

Si Nápoles es porosa, la Venecia del segundo capítulo es híbrida por su peculiar condición de ciudad suspendida sobre una laguna, entre tierra y mar, “un sueño faustiano”, un desafío a los dioses y, por esto, híbrida también como “acto de hubris” (49). La hibridez de Venecia se rige por un delicado equilibrio que sus antiguos administradores supieron “leer” y mantener. Sin embargo, el equilibrio comenzó a romperse al inicio del siglo xx, cuando se decidió construir, justo frente a la ciudad, el complejo industrial de Porto Marghera. Con el tiempo, este conjunto, conocido como el Petrolchimico, se expandió y se convirtió en una ciudad tóxica, una anti-Venecia erigida sobre sus propios desechos contaminantes, “una mise en abyme material de todo el sistema de contaminación” (59). Así, a través de una lectura de la ciudad difractada y combinada con la obra de Thomas Mann, entre otras, el topos literario de la Muerte en Venecia se convierte en metáfora viva de esta storied matter, un texto que, interpretado correctamente, puede revelar sus narraciones de connivencias, silencios y abusos de poder.

El tercer capítulo examina tres territorios arrasados por terremotos: Belice en 1968, Irpinia en 1980 y L’Aquila en 2009. En los tres casos, a la destrucción repentina y devastadora del terremoto la siguió la “violencia lenta” de la ineptitud, la mala praxis y la corrupción. Las ondas sísmicas y los efectos catastróficos de tales acciones han reverberado en estas áreas y a menudo han causado muchos más daños que el terremoto mismo. Catástrofe es aquí la palabra clave que indica la pérdida de inocencia de los eventos naturales cuando entran en contacto con ciertas dinámicas humanas (101).

En esto casos —pero el discurso vale para todos los “lugares”—, la acción creativa del arte y la literatura — y, en definitiva, de todas las narraciones comprometidas— se convierte en un recurso imprescindible para alcanzar lo que la autora define como “justicia cognitiva”, es decir, “una forma radical de justicia basada en el derecho a conocer y a actuar en consecuencia” (8). Narrar la catástrofe y sus heridas es una manera de volver a la vida, de recodificar un espacio (material y mental) perdido, en definitiva, de convertir “el duelo en cognición” (72).

Esto ocurre, por ejemplo, en Gibellina, uno de los pueblos devastados por el terremoto de Belice (Sicilia). Gibellina se ha convertido en un majestuoso taller experimental de arte y arquitectura al aire libre, cuyo epítome simbólico es el Cretto de Alberto Burri, una obra de land art que cubre toda la extensión del antiguo pueblo completamente asolado por el terremoto. El Cretto es un territorio que se hace literalmente mapa, que rechaza su propia desaparición.

Finalmente, Iovino dedica el último capítulo a las Langhe, hermoso paisaje vinícola del Piamonte que alberga en su texto historias de lentitud y violencia. Son historias de viticultores; de partisanos de la resistencia que en estas tierras se escondían durante la ocupación nazi-fascista; de campesinos y campesinas cuyas voces, recogidas por el escritor y partisano Nuto Revelli y recuperadas del olvido, narran la violencia lenta de generaciones de pobreza, indigencia, emigración, superstición, patriarcado y abusos. Otro cuadro antipastoral que, a partir de los años cincuenta, sufrió la abusiva invasión del progreso y la industrialización, que trajeron consigo más historias tanto de violencia y contaminación como de resistencia y liberación.

Ecocriticism and Italy es un libro capaz de moverse con dinamismo en la compleja red de ramificaciones e interconexiones, tanto diacrónicas como sincrónicas, tejida por los varios agentes que intervienen en el devenir del paisaje/cuerpo/texto.

La autora maneja con agilidad y desenvoltura los presupuestos metodológicos multidisciplinarios que sustentan la obra gracias a su capacidad de tejer un entramado teóricamente sólido y estilísticamente creativo, sembrado de citas autobiográficas y apelaciones directas al lector. Este entramado, como un buen poema, borra las fronteras entre forma y contenido, entre lo personal y lo impersonal, entre teoría y praxis. Al sublimar la cita de Barry Commoner “todo está conectado”, el libro mismo se convierte, de facto, en un acto de liberación y resistencia.

* Raul Ciannella es doctorando en Teoría de la literatura y literatura comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Email: raul.ciannella@gmail.com.

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