Decolonizar los espacios grises: el arte y la narración como activismo político de los samis

Ellen A. Ahlness* y Maria Gracia Gauto**

 

Resumen: Ha habido que salvar grandes dificultades, pero la visibilidad internacional de la lucha por los derechos domésticos de los pueblos indígenas ha experimentado inmensos avances. No obstante, aunque la literatura académica con frecuencia reconoce sus victorias, no se reconocen tanto algunas de sus formas de resistencia, como la narración y el arte, situadas en un espacio político considerado gris. El arte, como activismo ecológico-político de las comunidades indígenas del Ártico, expone aspectos en los que se entretejen la dominación política, la marginalización social y la vulnerabilidad ecológica. El pueblo sami de Escandinavia utiliza de forma prolífica el arte comunicacional como medio político. Con protestas artísticas dirigidas a la problemática del arreo de venado, sus manifestaciones iluminan su vulnerabilidad histórica y la subyugación del Estado en un contexto contemporáneo.

Palabras clave: arte indígena, activismo político, narración, política indígena

 

Abstract: Despite significant barriers, Indigenous nations have experienced gains in the international attention paid to their domestic rights struggles. Indigenous political victories are frequently addressed in academic literature, yet other forms of resistance are under-addressed as they exist in a political ‘gray space’. Yet resistive art is both intersectional and political. For Arctic indigenous communities, art as political ecology activism addresses the interwoven aspects of political domination, social marginalization, and ecological vulnerability. The Sámi in Scandinavia are among the most prolific in using art and storytelling as political venues, with protest art centering on reindeer herding issues. Herding has a complicated political and social history. For decades, Sámi who did not herd were not considered indigenous by the state. Today, Sámi are denied the right to own enough reindeer to support traditional livelihoods, resulting in socioeconomic ills and self-determination denial. Saami art consequently illuminates historical vulnerability and subjugation in a contemporary context.

Keywords: indigenous art, indigenous politics, political activism, resistance, storytelling

 

Introducción

“No se puede vencer a la bestia con sus mismos trucos”.

Proverbio sami

 

Los movimientos ambientalistas indígenas están configurados por procesos tan complicados y diversos como las situaciones políticas que los generan. Gran parte de la literatura académica se concentra en el activismo y los movimientos ambientalistas protagonizados por organizaciones y foros internacionales, debido a su naturaleza explícitamente política. Esta atención se remonta al que se considera el primer intento de defensa indígena ante un organismo internacional, cuando en 1923 el jefe Haudenosaunee Deskaheh defendió en Ginebra los derechos de los pueblos indígenas, una petición que fue desestimada (Sanders, 1980). Sin embargo, los movimientos en defensa de los derechos ambientales y el discurso ambientalista tienden a ser ignorados por la academia.

 

Brechas en la literatura

Muchas narrativas indígenas referentes al cambio climático se sitúan dentro de un espacio gris; en los márgenes de lo que parte de la academia considera espacios políticos, lo cual no significa que no existan. Estas narrativas se inscriben en un fuerte movimiento para conseguir el reconocimiento de aquellas “políticas más allá del Estado” que reclaman una mayor concienciación ambiental y cambios en el comportamiento humano (Ginsburg, 2002; Wapner, 1996). La negligencia hacia estos canales comunicacionales impide que las voces indígenas estén representadas en el discurso del cambio climático (Ford et al., 2011).

 

Arte, activismo y resistencia

El activismo y la resistencia que ocupan el “espacio gris” —que incluye las narraciones, el arte y la música— abordan la relación entre los problemas ambientales y los factores políticos, económicos y sociales de manera intersectorial. Para las comunidades indígenas del Ártico, el arte como activismo ecológico-político aborda, concretamente, aquellos aspectos entretejidos y coloniales que denotan la existencia de la dominación política, la marginación social y la vulnerabilidad ecológica, y lo hace a través de unas formas que toman en consideración los aspectos específicos de su entorno político y sus necesidades culturales.

 

Los samis y el pastoreo                                                   

Los samis en Escandinavia se encuentran entre los grupos indígenas circumpolares más prolíficos en los campos del arte y la narración de historias, y su metodología ejemplifica la naturaleza activista y política que el arte puede alcanzar. Entre estos grupos indígenas, el arte como protesta se centra en la problemática del arreo y el pastoreo de venados, y puede constituir un estudio de caso para indagar sobre la respuesta del activismo ecológico en un contexto político y social específico.

Durante décadas, el Estado no consideraba indígenas a aquellos samis que no pastoreaban. Hoy en día, a los samis se les niega el derecho a poseer el número de venados suficiente para sustentar su modo de vida tradicional. Estas barreras actuales al pastoreo derivan en problemáticas sociales, económicas y fisiológicas, y simultáneamente imposibilitan la autodeterminación. En este contexto, la narración de cuentos y el arte visual actúan como formas de resistencia que iluminan la histórica colonización indígena, su vulnerabilidad y la subyugación del Estado. Así, estos no son espacios grises; iluminan la naturaleza política del arte. A continuación exploramos, a través de dos casos, el arte y la narración samis en relación con el desarrollo de las políticas de pastoreo de venados en Noruega.

 

Contextualización del pastoreo

Los medios de vida de los samis noruegos están históricamente arraigados en el pastoreo y la caza de venados y en la pesca costera. Según los registros, entre los siglos xv y xvii pocas leyes limitaban el pastoreo. Sin embargo, el panorama cambió a finales del siglo  xvii, cuando surgieron nuevas leyes en el contexto de la construcción de las naciones escandinavas (Noruega, Suecia y Finlandia). Como resultado del proceso, a los samis residentes en el extremo norte se les exigió pagar impuestos por las pieles y la carne de los venados, lo que derivó en la necesidad de incrementar el tamaño de las manadas.

 

Imagen 1. Mapa de las tierras originarias samis. Fuente: Sapmi Map.

 

En el siglo xix, la extensión de las vías férreas y de las carreteras obstruyó las rutas de migración del venado y las áreas de pastoreo. Simultáneamente, las políticas de asimilación del Estado impidieron que las nuevas generaciones se educasen en la cultura tradicional, lo que disminuyó el número de samis involucrados en el pastoreo. Estas prácticas, incluidas las de las escuelas misioneras, persistieron hasta mediados del siglo xx (Gaski, 2013). Durante este periodo de tiempo, el número de pastores samis decayó drásticamente. En la década de 1970, el Gobierno ofreció incentivos para sacar a los pastores de la profesión y disminuir la cantidad de venados. Sin embargo, nunca se consultó con los samis, y el número de venados aumentó en respuesta a los nuevos incentivos del mercado. Como consecuencia, el Estado comenzó a aplicar leyes de sacrificio para disminuir la población de venados, considerada excesiva. Esto, en el nuevo milenio, condujo a una masacre de estos animales.

En Noruega, las leyes de sacrificio son controvertidas, y son ejemplo de la falsa dicotomía de valores que enfrenta las necesidades ambientales con los derechos indígenas. Las políticas referidas a los venados son parte de un debate mucho más amplio sobre si hay que priorizar los derechos ambientales o indígenas (incluido el derecho a vivir conforme a sus medios tradicionales). El Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega defiende las leyes de sacrificio, que considera necesarias para regular el elevado número de venados en el país (unos doscientos veinte mil) y evitar el sobrepastoreo en el delicado ecosistema de la tundra (Estadísticas de Noruega, 2016). Según el Estado, hay que prevenir el crecimiento excesivo de la población de venados para que toda la industria de arreo y pastoreo se mantenga en márgenes ecológica y culturalmente sostenibles. Con esta justificación, el Gobierno considera que la ley es “razonable y objetivamente justificable” (Suprema Corte de Justicia, 2017). Sin embargo, la ley ha generado fuertes críticas y resistencias entre los samis.

 

El arte como protesta ante el sacrificio

En el año 2014, se ordenó al pastor noruego sami Jovsset Ante Sara que sacrificara cuarenta y uno de los ciento dieciséis renos que formaban su rebaño. Como respuesta, el pastor presentó su caso ante el Tribunal Supremo de Noruega. Argumentó que, si cumplía la orden, no podría mantenerse a sí mismo ni a su familia. Añadió que la política del Gobierno infringía los derechos de los indígenas. El Tribunal Supremo falló en contra de Sara por considerar que el derecho a poseer una manada de renos no abarcaba “el derecho a tener suficientes renos como para disfrutar de un rendimiento financiero”. Ante esta resolución, Sara expresó su intención de llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Si bien la epopeya de Sara por los principales canales de la corte es explícitamente política, el reconocimiento global de este caso se logró en gran parte debido al arte de protesta de la artista y activista Máret Ánne Sara, hermana de Jovsset Ante. Cuando Jovsset Ante llevó su caso por primera vez al tribunal de distrito de Finnmark en 2016, Máret Ánne le acompañó exhibiendo una primera muestra de su arte de protesta: un montón de cabezas de reno ensangrentadas y coronadas por una bandera noruega.

Gracias a esta intervención artística, se publicó la primera noticia internacional acerca de Jovsset Ante. Durante las semanas siguientes, medios como The New York Times, CBC Television (Canadá), BBC y France 2, entre otros, dedicaron sendos reportajes a las políticas de sacrificio y las calificaron de “regresivas”. Jovsset Ante ganó el caso contra el distrito, pero finalmente este pasó a la Corte Suprema en diciembre de 2017. Mientras la corte deliberaba, Máret Ánne llevó a cabo otra exhibición masiva de arte de protesta: cuatrocientos cráneos de renos acribillados a balazos colgaron frente al Stortinget, el Parlamento de Noruega en Oslo.

 

Imagen 2. Máret Ánne Sara. Autora: Tara Khandelwal.

 

Los cráneos provenían de un matadero cercano a la comunidad sami de Kautokeino, y la elección tenía unas fuertes connotaciones históricas. En el año 1852, un grupo de samis se sublevó contra las autoridades noruegas y los mercaderes explotadores, en lo que se conoció como el levantamiento de Kautokeino. Dos de los líderes samis fueron ejecutados, el resto fue encarcelado. Los agujeros de bala en los cráneos se añadieron a modo de símbolo de la colonización occidental.

En el transcurso de la deliberación de la corte, los cráneos se deterioraron mientras pasaban por varias etapas de descomposición. Según Máret Ánne, “la energía todavía está aquí, junto a las cabezas. Están simultáneamente muertas y vivas” (Martyn-Hemphill, 2017). El arte ecológico provocó una respuesta nacional e internacional masiva; las asociaciones samis se mostraron decepcionadas ante el tremendo esfuerzo que fue necesario llevar a cabo para lograr que la comunidad internacional se interesase por su difícil situación.

 

Imagen 3. Cráneos colgados frente al Parlamento Noruego. Autora: Heinz Bunse.

 

La resistencia por medio de la narración de cuentos

El caso de Jovsset Ante obtuvo el apoyo de la amplia comunidad artística sami, incluso de los cantantes de joik. El joiking es una forma de narrar cuentos cantando, una poesía “profundamente personal y, a la vez, relevante para toda la comunidad” (Gaski, 1999: 5). A través del texto y la interpretación, los cánticos joik son símbolos políticos, y muchos intérpretes samis preservan la esencia de las convenciones de narración tradicionales mientras abordan las injusticias contemporáneas y los desafíos sociales. Un ejemplo de esta práctica es el de la artista sami Elle Márjá Eira, quien combina el canto con pantallas visuales y vídeos para enfatizar la importancia cultural del pastoreo y condenar la marginación sancionada por el Estado.

 

Imagen 4. Instantáneas del vídeo Guođohit. Autora: Elle Márjá Eira.


Según el doctor Nicholas Tyler de la Arctic University of Norway, “los pastores samis están siendo aplastados físicamente por carreteras, represas, minas, ferrocarriles y parques eólicos. Luego se les dice que son insostenibles” (Martyn-Hemphill, 2017). Al negárseles justicia a través de los canales políticos tradicionales, los artistas-activistas abordan las injusticias por medio del arte ecológico-político. Es una estrategia con beneficios comunicativos, pues transciende las barreras culturales de una forma que los espacios políticos no logran.

Al respecto, el arte sami ha sido repetidamente referenciado por los pueblos circumpolares y las naciones simpatizantes en las organizaciones internacionales para ilustrar la necesidad de crear instituciones que den más poder a los indígenas en la tomar decisiones. Por ejemplo, se hizo referencia al arte de Sara en el Consejo Ártico para resaltar la importancia de incorporar el conocimiento local tradicional en la elaboración de las políticas de uso de tierras.

 

Conclusiones

Estadísticas de Noruega, 2016. “07688: Sámi statistics. Reindeer taken by predators, compensation applied for and granted, by type of predator. Selected areas 2007-2008 – 2015-2016”. Statbank Norway. Disponible en: https://www.ssb.no/en/statbank/table/07688/?rxid=e6d165a6-51ff-4b4b-965a-6a06f06e2d50, consultado el 30 de mayo de 2019.

Ford, J., W. Vanderbilt y L. Berrang-Ford, 2011. “Authorship in IPCC AR5 and its implications for content: climate change and indigenous populations in WGII”. Climatic Change, 113 (2), pp. 201-213.

Gaski, H., 1999. “The secretive test: yoik lyrics as literature and tradition”. Nordlit, 3 (1), pp. 3-27.

Gaski, H., 2013. “Indigenism and cosmopolitanism: a pan-sámi view of the indigenous perspective in sámi culture and research”. AlterNative, 9 (2), pp. 113-124.

Ginsburg, F., 2002. “Screen memories: resignifying the traditional in indigenous media”. En F. Ginsburg et al. (eds.), Media worlds: anthropology on new terrain. Berkeley, University of California Press, pp. 39-57.

Lorde, A., 1984. “The master’s tools will never dismantle the master’s house”. En A. Lorde, Sister outsider: essays and speeches. Berkeley, Crossing Press, pp. 110-114.

Martyn-Hemphill, R., 2017. “In Norway, fighting the culling of reindeer with a macabre display”. The New York Times, 6 de diciembre. Disponible en: https://www.nytimes.com/2017/12/06/world/europe/reindeer-norway-trial.html, consultado el 30 de mayo de 2019.

Sanders, D., 1980. Background information on the World Council of Indigenous Peoples: the formation of the World Council of Indigenous Peoples. Copenhague, International Work Group for Indigenous Affairs.

Suprema Corte de Justicia de Noruega, 2017. “State v. Sara. Oslo: the Supreme Court of Norway”. Disponible en: https://www.domstol.no/globalassets/upload/hret/decisions-in-english-translation/hr-2017-2428-a.pdf, consultado el 30 de mayo de 2019.

Wapner, P., 1996. Environmental activism and world civil politics. Albany, State University of New York Press.

* Department of Political Science, University of Washington. E-mail: eahlness@uw.edu.

** Evans School of Public Policy, University of Washington. E-mail: mggauto@uw.edu.

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