Frenar la distopía: diseño especulativo, solarpunk y herramientas visuales para proponer futuros positivos

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Sam Holleran*

Traducido por Seble Samuel

 

Resumen: Este artículo analiza el proyecto Solar Punk Futures, una iniciativa de Ellery Studio que actualmente reúne a científicos, investigadores y pensadores visuales para indagar en la transición energética desde la perspectiva solarpunk. Esta perspectiva se pregunta cómo podemos trascender escenarios distópicos y visualizar un futuro sin carbono y con nuevas formas de organización social.

El solarpunk es un movimiento literario y visual originario de Brasil; caracterizado por rechazar el pesimismo de los escenarios distópicos y presentar imágenes de utopías basadas en energías renovables, nos desafía a cambiar nuestros hábitos sociales. Ellery Studio trabaja con varias organizaciones educativas y ONG para romper con la política climática y modelar futuros deseables con novedosas herramientas visuales desde una perspectiva solarpunk. Este artículo propone que un movimiento fundamentalmente estético puede encerrar un poder transformador y que los procesos de diseño especulativo pueden ir más allá de una “visión de futuro” para pasar a ser herramientas de cambio en organizaciones y comunidades.

Palabras clave: estrategia climática, diseño especulativo, escenarios futuros, solarpunk, educación popular

 

Abstract: This article examines the ongoing program “Solar Punk Futures” an initiative of Ellery Studio Berlin that brings together scientists, researchers, and visual thinkers to examine the energy transition from a Solarpunk perspective. It asks how we can let go of dystopian scenarios and, instead, envision a carbon-free future, and the new forms of social organization that decarbonization will create. Solarpunk is a literary and visual movement that originated in Brazil in the early 2000s. It rejects dystopian pessimism and puts forward images of renewable-powered utopias that challenge us to alter our social habits. Ellery Studio is working with several educational and nonprofit organizations to use Solarpunk as a jumpoff point to break down climate policy and model desirable futures with novel visual tools. This article asks how a largely aesthetic movement can achieve transformative power. And how speculative design processes might move beyond “visioning” to transition organizations and communities.

Keywords: climate strategy, speculative design, future scenarios, Solarpunk, popular education

 

Introducción

Ante la realidad del cambio climático, reinan los escenarios en imaginarios distópicos. Han proliferado las películas, series de televisión y novelas apocalípticas. Nos bombardean con imágenes de ciudades inundadas, bosques que se queman y proyectos de geoingeniería que terminan horriblemente mal. Deleitarse con la caída de la humanidad puede ser más fácil que tratar de mejorar la terrible situación en la que nos encontramos. Aunque está claro que se deben tomar medidas para salvaguardar el futuro del planeta, es difícil dar el primer paso, y muchos optan por la complacencia. Otros han tratado de salir de este letargo proponiendo ideas radicales sobre qué aspecto tendría un futuro sin carbono. Los pensadores visuales, con su capacidad de invocar futuros alternativos, han estado a la vanguardia, esto incluye el movimiento, relativamente nuevo, solarpunk. Sin embargo, este movimiento todavía navega en una esfera pública desnuda y está aún evaluando la manera en que las visiones gráficas del futuro pueden contribuir a un cambio sistémico real.

 

 

Solarpunk: ¿trampolín para la política climática alternativa?

Está claro que, al diseñar nuestro futuro imaginario, se debe ir más allá de la mentalidad utopía/distopía. Los artistas tienen el poder, no solo de sugerir escenarios distópicos, sino de plantear una nueva forma de vivir en el mundo. El solarpunk, movimiento literario y visual que se originó en Brasil en la década de los años 2000, se caracteriza por rechazar el pesimismo distópico y, en cambio, presenta imágenes de futuros impulsados por energía renovable que nos desafían a cambiar nuestros hábitos sociales. Aunque el nombre se basa en los punks de cyberpunk y steampunk, este movimiento se resiste al determinismo tecnológico del primero y el imaginario eurocéntrico del último. Es punk en el sentido de que insiste en un cambio social radical, pero no radicalmente imposible. Los solarpunks se basan en las tecnologías existentes, como la energía solar y la agricultura urbana, con el fin de “revolver el presente para producir un futuro alternativo” (Hamilton, 2017). Sostienen que el mayor obstáculo no radica en el reequipamiento tecnológico, sino en el replanteamiento social necesario para hacer viable un futuro libre de carbono.

El solarpunk llegó a la esfera pública público como una colección de relatos cortos Solarpunk: Histórias ecológicas e fantásticas em um mundo sustenavel) (Lodi-Rivero, 2012) publicados en Brasil, pero se transformó rápidamente en una especie de género de pintura. Los artistas digitales representaron ciudades inspiradas en el art nouveau, llenas de plantas, y las publicaron en Tumblr. Un pequeño grupo de seguidores empezó a surgir, incluyendo varias investigaciones académicas y periodísticas. El auge de este movimiento impulsó a Ellery Studio a crear el Festival Solar Punk (SPF) en 2018, que reunió a científicos, investigadores y artistas. Durante dos semanas de festival, se plantearon nuevas formas de pensar acerca de la transición energética y se propusieron prototipos que destacaron por su creatividad.

Ellery Studio ya había trabajado anteriormente con el Instituto para la Protección del Clima, la Energía y la Movilidad (IKEM) con el fin de divulgar conceptos del Energiewende (la transición energética alemana) entre una audiencia no especializada. Esto incluyó la producción del Infographic energy transition coloring book (libro para colorear de infografías sobre la transición energética), una mirada hacia la sostenibilidad con gráficas e ilustraciones que pretenden hacer más digeribles cuestiones políticas complejas- es decir, más gente estará dispuesta a leer sobre la transición energética alemana si se les presenta en forma de dibujos- y más comprensibles para el público en general.

Otro de los objetivos del libro era visualizar de manera detallada, por un lado, políticas climáticas alternativas y por otro, técnicas catalizadoras de público previamente reticente. Durante la producción del libro para colorear, todos los participantes observaron que el proceso de creación de imágenes ayudaba a aclarar posiciones y a articular mejor los escenarios futuros. Intercambiar ideas de forma gráfica y colectiva, a veces como esbozos y diagramas rápidos en trozos de papel, mejoró la alfabetización visual de todo el grupo y la calidad del intercambio de información.

 

Imagen 1. Infographic energy transition coloring book, una colaboración de Ellery Studio y el IKEM que sentó las bases para el Festival Solar Punk. Autor: Eugen Litwinow.

 

De imagen a plataforma

Las lecciones aprendidas durante la creación del libro para colorear fueron una gran base para el SPF. Durante dos semanas, se produjo una colaboración entre el colectivo español de ilustración GUTS, la Universidad Técnica (TU) de Berlín y la red de energía renovable WindNODE. El proceso se centró en una semana inicial de clases informales durante la que se presentaron diferentes problemas relacionados con la sostenibilidad a los pensadores visuales —ilustradores, pintores, diseñadores, artistas textiles y animadores— en un lenguaje libre de tecnicismos. Durante la siguiente semana el proyecto se centró en la producción creativa, realizando una serie de visitas al lugar en el que más tarde se realizaría una instalación. Este proceso creativo culminó con la instalación de un mural en Ferropolis —una antigua mina a cielo abierto a ciento cincuenta kilómetros de Berlín, que ahora se usa como sede de festivales musicales— y una exposición itinerante en la TU que contó con el prototipo de una casa para el futuro llamada Cápsula solar.

 

Imagen 2. Participantes en el SPF, del colectivo artístico español GUTS, pintan un mural infográfico en Ferropolis. Autor: Eugen Litwinow.

 

Andreas Corusa — investigador de la TU que ayudó a poner en contacto a la institución, a Ellery Studio y a los colaboradores creativos— señaló: “Cuando uno trabaja con datos o con aspectos técnicos todos los días, a menudo olvida el panorama general que desea dibujar. Con solarpunk, tuvimos la oportunidad de acceder a un enfoque completamente distinto, un enfoque social y muy holístico”.

Esto hace incluso más evidente, que la planificación para el futuro desde un enfoque “pragmático” a menudo se acaba convirtiendo en un análisis retórico sobre el grado de calentamiento planetario que podría resultar aceptable. Cuando la situación es urgente y las recetas con sentido común “basadas en políticas” fracasan, la importancia de los elementos visuales para ayudar a restablecer las prioridades se hace evidente. Las imágenes nos ayudan a ver o reimaginar radicalmente la situación sobre el terreno. El solarpunk proporciona un marco imaginativo para pensar en las nuevas relaciones sociales que harían posible una descarbonización total.

 

Imagen 3. Lucía Cordero, artista y organizadora del SPF, trabaja dentro de la Cápsula solar instalada en la Universidad Técnica de Berlín. Autor: Eugen Litwinow.

 

La creación de prototipos, artefactos materiales y herramientas visuales de educación popular se remonta a las exposiciones universales de mediados de siglo, como la feria Flushing Meadows de la ciudad de Nueva York que tuvo lugar en los años 1964 y 1965 y la Expo 67 de Montreal, donde la presentación de diversos avances tecnológicos brindó al público la oportunidad de participar en la construcción de conocimiento científico y de presenciar la extraordinaria competencia de la guerra fría. En estos eventos, el futurismo romántico de los dibujos animados Los supersónicos se mezcló con el miedo de la era atómica y la destrucción mutua asegurada. La manera de presentar la información se volvió clave para determinar narrativas sobre los cambios que ya estaban en marcha y los que estaban por venir. Volviendo a las enseñanzas de Kepler, los científicos trabajaron con artistas para implementar herramientas especulativas y literarias con el fin de promover algunas de sus ideas más feroces. Sin embargo, es imprescindible recordar que los avances científicos por sí solos no constituyen el núcleo del modelo solarpunk, sino que conforman las condiciones básicas sobre las cuales pueden ocurrir cambios sociales, que, aunque resultan dificultosos son realmente necesarios. Al fin y al cabo, es en la dislocación social donde entra en juego la parte punk del solarpunk.

 

Imagen 4. Los visitantes interactúan con un tablero de instrumentos animado en la Cápsula solar. Autor: Eugen Litwinow.

 

En su presentación en el SPF, Markus Graebig, líder del proyecto WindNODE, describió la transición a fuentes de energía menos contaminantes como una oportunidad sobrecogedora pero potencialmente memorable, que podría ser “el equivalente a la llegada a la luna de nuestra generación”.[1] Esta analogía es reveladora ya que se remonta tanto a la confianza tecnológica que se respiraba durante los años sesenta como al escenario mundial de la guerra fría. En alemán, la palabra Energiewende también está cargada de significación; otra forma conocida para referirse a este concepto es Die Wende, “el giro” nombre por el que se conoce el proceso que reunificó Alemania después de 1989 y que volvió a conectar la economía nacional. El uso de este lenguaje implica un cambio fundamental tanto en las estructuras físicas como en las sociales.

 

Imagen 5. Un taller participativo en el SPF. Autor: Eugen Litwinow.

 

Conclusiones

Con su llamado a reimaginar el futuro, el solarpunk pretende incentivar una participación más diversa en la configuración del ambiente construido. El debate sobre si el solarpunk es realmente un movimiento político o simplemente un género estético sigue actualmente abierto. En un artículo de 2018, la crítica Elvira Wilk señala que el solarpunk no trata solamente de cerrar “la brecha de la credibilidad” y demandar “una arquitectura verde agradable [porque] este movimiento perdería su significado si se convirtiera en una extensión de la fantasía colonialista a través de las narrativas de los mismos héroes que abundan en los relatos steam y cyber [punk] (Wilk, 2018). En el mejor de los casos, el solarpunk representa la democratización del pensamiento sobre el futuro en un mundo dominado por empresas multinacionales y laboratorios de ideas financiados por instituciones militares, como por ejemplo la corporación RAND. En palabras de David Graeber, el solarpunk “demanda ficciones constructivas e instructivas” (Graeber, 2012) y pretende asegurar que la participación en la evaluación de temas críticos sea verdaderamente diversa.

Obtener la participación pública en los complejos procesos de toma de decisiones no es fácil, sin embargo, las herramientas de modelado visual en las que los participantes se ven inmersos pueden ser de ayuda a la hora de comprender a qué palancas de poder tienen acceso.

Durante la reestructuración de la iniciativa SPF para su implementación durante un segundo año, Ellery Studio desplegó cabinas de visualización y sesiones comunitarias de dibujo que se llevaron a cabo en los Fridays for Futures (actual huelga estudiantil contra las políticas climáticas) y en las reuniones de participación comunitaria implementadas en Lusacia, región del este de Alemania caracterizada por la minería extensiva. Estos nuevos programas atraen a personas interesadas con una mentalidad diferente de la del solarpunk y los incita a abandonar sus zonas de confort para formar nuevas redes orientadas a la justicia climática con la cultura visual como hilo conductor.

Trabajando como intermediario entre personas provenientes de una gran variedad de campos de estudio, Ellery Studio (y demás colaboradores del proyecto SPF) pretende nutrirse del entusiasmo de un movimiento joven —una cuerda floja entre distintas circunscripciones electorales y diferentes registros de transferencia de información—. Las imágenes de un futuro impulsado por energía renovable nos desafían a modificar nuestros hábitos, pero también deben crear un impacto en una audiencia amplia: si son demasiado áridas, pierden su poder de inspiración; si son demasiado edulcoradas, pierden fuerza, resultando atractivas para políticos y científicos pragmáticos. El resultado ha sido un enfoque palimpsesto que lentamente ha generado un catálogo visual construido a través de una serie de acciones artísticas basadas en la investigación y el intercambio entre científicos y otros especialistas con amplia experiencia en temas relacionados con el urbanismo, la descarbonización y los estudios del futuro. Estos murales, instalaciones, dibujos colectivos, prototipos de cartón y animaciones renuncian a tener un solo estilo estético; su diversidad sugiere la multiplicidad de nuevas formas de vida en un mundo que ha hecho una completa transición hacia la energía renovable.     

 

Bibliografía

Graeber, D., 2012. “Of flying cars and the declining rate of profit”. The Baffler, 19, pp. 66-84.

Hamilton, J., 2017. “Explainer: solarpunk, or how to be an optimistic radical”. The Conversation. Disponible en: https://theconversation.com/explainer-Solarpunk-or-how-to-be-an-optimistic-radical-80275, consultado el 5 de marzo de 2019.

Lodi-Rivero, G. (ed.), 2012. Solarpunk: histórias ecológicas e fantásticas em um mundo sustenavel. Brazil, Draco.

Wilk, E., 2018. “Is ornamenting solar panels a crime?”. e-flux architecture. Disponible en: https://www.e-flux.com/architecture/positions/191258/is-ornamenting-solar-panels-a-crime/, consultado el 1 de marzo de 2019.

* Ellery Studio, Berlín. E-mail: samholleran@gmail.com.

[1] Conferencia de Markus Graebig titulada “Remarks at Solar Punk Festival (SPF)”. TU Berlin, 27 de agosto de 2018.

 

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