Relaciones comerciales de China con Colombia y Perú. Un intercambio ecológicamente desigual

Francisco dos Santos Venes* y María Cristina Vallejo Galárraga**

 

Palabras clave: intercambio ecológicamente desigual, reprimarización, Perú, Colombia, China 

 

Resumen: De la mano del fortalecimiento de las relaciones bilaterales, los flujos de bienes entre China y América Latina crecieron significativamente a partir del inicio del presente siglo. Algunos autores han destacado la importancia de la región para satisfacer la creciente demanda china de recursos naturales y la consolidación de un patrón primario exportador a partir de estas relaciones comerciales. En este texto, abordamos el comercio entre China y dos economías andinas —las de Colombia y Perú— durante el reciente periodo de auge de los precios de los productos básicos (2000-2014). A través de un análisis de los flujos comerciales, tanto monetarios como físicos, el estudio determina que las relaciones comerciales de estos países andinos con China se han consolidado y han contribuido a fortalecer un patrón económico primario exportador, así como condiciones de intercambio ecológicamente desigual.

 

Keywords: ecologically unequal exchange, reprimarisation, Peru, Colombia, China

 

Abstract: Hand in hand with the strengthening of bilateral relations, the flow of goods between China and Latin America grew significantly since the turn of the century. Some authors have highlighted the region’s importance in satisfying the growth of Chinese demand for natural resources, as well as the consolidation of a primary-export pattern in trade relations. In this article, we analyse trade between China and two Andean economies Colombia and Perú during the recent boom in commodity prices (2000-2014). By looking at trade flows, both monetary and physical, this study concludes that these Andean countries and China have strengthened their trade relations and have deepened the primary-export pattern. At the same time, both countries showed evidence of ecologically unequal exchange with the Asian giant.

 

Introducción

Las relaciones bilaterales entre China y América Latina han crecido de forma acelerada en las últimas décadas. Aunque se registraron algunos intercambios esporádicos en los años ochenta, no fue sino en los primeros años noventa que la región destacó como un importante proveedor de recursos naturales para el gigante asiático (Sun, 2014). Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (en adelante, CEPAL), “tan solo cinco productos, todos primarios, representaron el 75 % del valor de los envíos regionales a China en 2013”, mientras que en 2000 esos mismos productos alcanzaban el 47 % del total de las exportaciones (CEPAL, 2015: 43). En cambio, para el año 2011, el 91% de las importaciones desde China fueron bienes manufacturados con diferentes niveles de desarrollo tecnológico (CEPAL, 2013).

 

El crecimiento de las exportaciones de materias primas hacia China resultó de un aumento en su demanda de bienes primarios de la región (Zhong 1999; Ma et al., 2006; Slipak, 2014a y 2014b; Barton y Rehner, 2018), rica en recursos naturales (biodiversidad, recursos forestales, minerales, reservas de agua, etc.) (CEPAL, 2014). Asimismo, China es una de las economías que más productos primarios de América Latina y el Caribe consume, sobre todo aquellos utilizados en la gran industria (cobre y aluminio importados desde las fronteras extractivas del Sur) o en la construcción (acero y cemento).

El ritmo acelerado de crecimiento de China en los primeros quince años del siglo xxi, con una tasa promedio del 9,72 % (Banco Mundial, 2016), permitió a América Latina compensar la caída de la demanda provocada por la crisis económica de 2007-2009, que afectó, sobre todo, a Europa y Estados Unidos. Según la CEPAL, sin embargo, esto significó un proceso de reprimarización en la región (CEPAL, 2015), tendencia más acentuada en unos países que en otros, y acompañada por una progresiva desindustrialización (Ocampo, 2015) y una marcada dependencia respecto de la oscilación de los precios internacionales y, por lo tanto, respecto de las inciertas oferta y demanda mundiales.

Aunque las relaciones comerciales entre China y América Latina han sido objeto de estudio (sobre todo por la CEPAL), el énfasis es menor en la región andina, en la que la mayoría de los trabajos realizados se enfoca en la inversión china (Sanborn y Torres, 2009; Chicaiza, 2014) o en las relaciones internacionales (Ellis, 2009). La Comunidad Andina de Naciones (CAN) ha publicado recientemente un informe titulado “Comercio exterior de bienes entre la Comunidad Andina y China, 2006-2015” (2016), que se concentra en los flujos monetarios entre los países miembros y el país asiático a partir de 2005. En cambio, nuestra contribución en el presente artículo es una lectura específica de dos países andinos, Colombia y Perú, desde las teorías del intercambio ecológicamente desigual y el proceso de reprimarización. Se argumenta que el comercio global introduce discrepancias no solo en el ámbito económico, sino también en la escala biofísica del intercambio, y que estas surgen de una estructural especialización productiva en el sector primario que no logra superarse.

Ofrecemos, pues, un primer aporte al estudio de las relaciones bilaterales de los países de la región andina con China durante el superciclo de las materias primas que tuvo lugar entre 2000 y 2014. Pretendemos determinar si el comercio entre la región andina y China evidencia un patrón de reprimarización. Asimismo, intentamos encontrar aspectos característicos de un intercambio ecológicamente desigual.

 

Discusión teórica

El intercambio ecológicamente desigual extiende al ámbito de los flujos ecológicos el concepto de intercambio desigual planteado desde el estructuralismo de la CEPAL (Prebisch, 1950) y las teorías de la dependencia (Frank, 1974 y 1978; Marini, 1972). Este concepto sugiere que el desbalance en los flujos de comercio entre el Norte y el Sur crea pasivos ambientales y costos sociales no incluidos en los precios internacionales (Cabeza-Gutés y Martínez-Alier, 1997; Hornborg, 1998; Martínez-Alier, 2003; Vallejo, 2015). Las condiciones de intercambio global resultan asimétricas desde una perspectiva tanto económica como social y ecológica. Las economías del Sur deben cubrir la demanda externa de las del Norte —o sus requerimientos sociometabólicos (Georgescu-Roegen, 1971; Fischer-Kowalski y Haberl, 1993)— a través de una salida neta de flujos ecológicos desde sus territorios, flujos que se originan en procesos extractivos causantes de deterioro social y ambiental.

Por lo tanto, los balances comerciales biofísicos muestran una salida neta de flujos ecológicos porque las economías extractivas cada vez requieren exportar una mayor cantidad de materiales, a fin de obtener los ingresos necesarios para adquirir las mismas cantidades de bienes importados (Vallejo, 2015). Interpretamos estas trayectorias como condiciones de un intercambio ecológicamente desigual porque implican un esfuerzo biofísico cada vez mayor en estas economías (Samaniego et al., 2017), esfuerzo que al mismo tiempo las compele a una progresiva reprimarización de sus estructuras productivas.

El concepto de reprimarización, ampliamente utilizado en los debates sobre desarrollo regional, suele concebirse como el aumento del peso relativo del sector primario en la producción total de una economía o en el valor de sus exportaciones. Bolinaga y Slipak (2015: 36) entienden la reprimarización productiva como “un proceso complejo que implica la reorientación de los recursos de una economía hacia actividades de menor contenido de valor agregado, generalmente actividades primario-extractivas”. Estos autores verifican la reprimarización de la estructura productiva argentina como resultado de la relación comercial con China (Bolinaga, 2013; Slipak, 2014a y 2014b), relación promovida con la retórica de la cooperación Sur-Sur, a pesar de que tiende a profundizar los “patrones de subordinación y dependencia” (Slipak, 2014a: 113).

Svampa (2013: 31), por su parte, explica la reprimarización durante los últimos años del siglo xx como la intensificación de la extracción y la exportación de bienes naturales, sostenidas “por el boom de los precios internacionales de las materias primas y los bienes de consumo” y el aumento en su demanda global. Por nuestra parte, al enfocarnos solamente en los flujos comerciales, entendemos la reprimarización a partir del peso relativo de los bienes primarios en las exportaciones, tanto en unidades monetarias como físicas.

 

Aspectos metodológicos

Este estudio comprende, en primer lugar, una mirada agregada a los flujos comerciales en el periodo 2000-2014, tanto en valor monetario como físico. Calculamos montos totales, balanzas comerciales monetarias (BCM)[1] y físicas (BCF)[2] de Colombia y Perú con China. Utilizamos como fuentes de información las estadísticas oficiales de comercio exterior de los países en estudio.

En segundo lugar, desagregamos esos totales para encontrar los principales productos exportados durante el periodo de análisis. No presentamos un examen detallado para las importaciones, toda vez que su elevado nivel de dispersión hace difícil resumir su distribución y exponerla de forma clara. Para el análisis de flujos desagregados, utilizamos cifras de la base de datos de Naciones Unidas Comtrade,[3] por tratarse de información publicada bajo una clasificación común.[4]

 

Análisis de flujos comerciales

 || Evolución de las exportaciones

Entre 2000 y 2014, China pasó de trigésimo sexto a segundo destino (en dólares) de las exportaciones colombianas, con un importante aumento tanto en valor monetario como en peso, sobre todo a partir de 2008.[5] En cambio, China pasó del cuarto al primer puesto en las exportaciones peruanas. El país andino fue uno de los principales exportadores a China durante el periodo de estudio, con un incremento constante y una ligera disminución en los dos últimos años. En 2014, Colombia exportó 5.800 millones de dólares y 9,38 millones de toneladas de bienes hacia China, y Perú exportó 7.000 millones de dólares y 14,4 millones de toneladas de productos (Gráfico 1).[6]

Gráfico 1. Exportaciones de Colombia y Perú hacia China en valor monetario y peso. Fuentes: Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT).

 || Evolución de las importaciones

Las importaciones colombianas desde el país asiático subieron del octavo al segundo puesto (en dólares), aunque a un ritmo inferior al de las exportaciones. En el caso de Perú, el ritmo de crecimiento de las importaciones superó el de las exportaciones y China pasó del noveno al primer puesto como país de origen. En el último año de estudio, Colombia importó 11.000 millones de dólares y 3,4 millones de toneladas de bienes de China. Por su lado, las cifras para Perú fueron de 8.400 millones de dólares y 3 millones de toneladas de bienes, respectivamente. En ambos países se observa un quiebre importante en el año 2009, atribuible a una disminución de la demanda peruana, posiblemente asociada a la crisis financiera mundial (Gráfico 2).

Gráfico 2. Las importaciones de Colombia y Perú desde China en valor monetario y peso. Fuentes: DANE y SUNAT.

 

 || Balanzas comerciales

La BCM de Colombia con China fue negativa entre 2000 y 2014, con un ritmo de deterioro más acelerado a partir de 2007. La BCF evidencia dos periodos distintos: el primero registró un saldo positivo; en el segundo, a partir de 2009, la BCF cayó a valores negativos. Esto significa que, durante el periodo de estudio, la economía colombiana pasó de importadora neta a exportadora neta de bienes hacia China. En el caso de Perú, su BCF presentó un déficit importante y creciente, es decir, una salida neta de recursos muy significativa. En cambio, Perú sostuvo un superávit monetario moderado (BCM positiva) con China, aunque sufrió déficits en los dos últimos años de estudio (Gráfico 3).

Gráfico 3. BCM y BCF de Colombia y Perú. Fuentes: DANE y SUNAT.

 

 || Composición de las exportaciones

Las exportaciones de los dos países andinos a China se concentraron en apenas algunos grupos de productos, sobre todo primarios y con un grado de transformación muy bajo. En general, los productos que representaron la mayor parte del valor monetario de las exportaciones también se asocian a la mayor carga biofísica.

Entre las exportaciones colombianas a China destacan el petróleo crudo (a partir de 2008) y las aleaciones de hierro-níquel. Los siete grupos de productos de mayor valor monetario representaron entre el 83 % (en 2002) y el 99 % (en 2014) de los montos exportados anualmente (Gráfico 4). En términos físicos, los mismos bienes constituyeron entre el 76 % (en 2007) y el 99 % (en 2012) del peso total de las exportaciones. A partir de 2009, la salida de bienes primarios hacia el país asiático pasó a influenciar de manera negativa la BCF y la predominancia del petróleo crudo en esta evolución del déficit físico (Gráfico 5).

Gráfico 4. Exportaciones colombianas a China, desagregadas por valor monetario. Fuente: Comtrade.

 

Gráfico 5. Exportaciones colombianas a China, desagregadas por peso, y comparación con la BCF. Fuentes: Comtrade y DANE.

 

Finalmente, la distribución de las exportaciones peruanas se concentró en productos minerales y harinas de origen animal. Los siete grupos de productos más importantes representaron entre el 88,6 % (en 2009) y el 95,5 % (en 2002) del valor monetario de las exportaciones (Gráfico 6). En términos físicos, la canasta de productos más pesados concentró entre el 96,5 % (en 2010) y el 99,5 % (en 2001) del peso total de los bienes exportados al país asiático. Es notable el peso que tuvieron las exportaciones en el déficit físico de Perú con China, sobre todo de los productos minerales (Gráfico 7).

Gráfico 6. Exportaciones peruanas a China, desagregadas por valor monetario. Fuente: Comtrade.

 

Gráfico 7. Exportaciones peruanas a China, desagregadas por peso, y comparación con la BCF. Fuentes: Comtrade y SUNAT.

 

Discusión y conclusiones

Nuestro análisis permite identificar tres aspectos fundamentales del comercio entre China y los dos países andinos estudiados. En primer lugar, el país asiático aseguró su posición como importante socio comercial en Colombia y Perú: en 2014 llegó a ocupar los primeros lugares como destino de exportaciones y origen de importaciones. Esta consolidación fue más reciente en el caso de Colombia, toda vez que los intercambios comerciales con China ya constituían una parte importante del sector externo de la economía peruana a inicios de siglo.

En segundo lugar, las exportaciones a China se concentraron en un pequeño grupo de productos primarios o con un grado de trasformación muy bajo. Estos productos casi siempre superaron el 80 % del valor monetario y del peso total de los bienes enviados al país asiático, principalmente minerales y combustibles fósiles. Durante la década y media de estudio, no se evidencia diversificación ni surgimiento de productos con mayor valor agregado. Por este motivo, concluimos que el comercio con China contribuyó a consolidar un patrón primario exportador de ambas economías andinas. Este hecho, asociado al crecimiento de los vínculos comerciales, determinó que el comercio con China favoreciera una reprimarización de los sectores económicos dedicados a la exportación.

En tercer lugar, las balanzas comerciales monetarias y físicas de los dos países con China tuvieron evoluciones distintas, pero ambas presentaron dinámicas características de un intercambio ecológicamente desigual. La balanza de flujos de materiales fue positiva para Colombia solo hasta 2008 y negativa a partir del siguiente año. Perú mantuvo una BCF negativa durante los quince años estudiados. En términos monetarios, Perú conservó un saldo comercial positivo durante casi todo el periodo de estudio, excepto en los dos últimos años. En cambio, el déficit comercial colombiano creció, sobre todo a partir de 2006-2007. Ambos casos configuran ejemplos de intercambio ecológicamente desigual: a partir de 2009, Colombia fue exportadora neta de recursos a China (sobre todo de petróleo crudo), sin que ello se tradujera en un equilibrio de la balanza monetaria, crecientemente deficitaria. En el segundo caso, Perú realizó un elevado esfuerzo biofísico al enviar grandes cantidades de recursos minerales a China a cambio de un superávit moderado que se transformó en déficit hacia el final del periodo. Resulta paradójico que estas economías sostengan sus dinámicas comerciales reforzando sus mecanismos de ajuste biofísico, es decir, exportando cada vez más toneladas de materiales para sostener sus importaciones, en procesos que al mismo tiempo originan otros tipos de déficits sociales y ecológicos.

En términos físicos, la salida neta de bienes primarios —petróleo crudo y productos minerales— determinó mucho más los déficits observados que el peso de las importaciones. Con esto no pretendemos negar el rol fundamental de las importaciones de China en el comercio con los dos países andinos. La evolución de las importaciones —tanto en valor monetario como en peso— demuestra que China constituyó un socio comercial importante también como proveedor de diversos productos.

Consideramos que estos resultados son importantes en un contexto en que los países de la región apuestan por profundizar la inversión en los sectores extractivos de sus economías. Así, los flujos comerciales estudiados en este documento refuerzan, a partir de un análisis del sector externo, los planteamientos de varios sectores sociales de Colombia y Perú sobre los efectos de las actividades extractivas en las cuales China juega un rol importante y creciente. A las preocupaciones de los grupos que reclaman justicia ambiental por los impactos sociales y ambientales locales de la industria de hidrocarburos y la minería metálica a gran escala, este análisis suma una mirada a partir de las desigualdades que se generan en el ámbito del comercio internacional. Asimismo, la importante inversión china prevista para los próximos años en el sector extractivo (sobre todo en la minería metálica a gran escala) de otros países andinos, como Bolivia y Ecuador, coloca en el debate cuestiones importantes sobre la evolución futura del intercambio comercial de estos países con el gigante asiático.

De igual manera, es preciso notar que la incorporación de los flujos indirectos del comercio podría mostrar resultados biofísicos aún más preponderantes en términos de intercambio ecológicamente desigual. Las estadísticas oficiales, que son nuestra fuente de información en este artículo, suelen dar cuenta solamente de los flujos directos, pero existen además flujos ocultos en el comercio de materias prima que no se contabilizan en los balances. El estudio del caso chileno por parte de Giljum (2004) permite tener una idea de la dimensión que estos flujos pueden tomar en economías cuyo sector externo depende en gran medida de exportar recursos minerales. Además, el análisis de patrones de intercambio ecológicamente desigual también podría beneficiarse de un análisis desagregado que considere categorías de flujos de materiales (Eurostat, 2013) en lugar de las clasificaciones aduaneras tradicionalmente utilizadas en las estadísticas de comercio externo.

Finalmente, la hipótesis de la reprimarización que exploramos puede complementarse con un estudio de los sectores económicos, sobre todo los extractivos, que reciben inversión china, así como del rol de las instituciones financieras del país asiático en la región. Consideramos que estas dos dimensiones podrán contribuir para cuestionar la idea de cooperación Sur-Sur o la estrategia ganar-ganar con que China caracteriza las relaciones bilaterales con los países de América Latina.

 

Bibliografía

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* Máster en Economía del Desarrollo, investigador de FLACSO Ecuador. E-mail: fvenesfl@flacso.edu.ec.

** Doctora en Economía del Desarrollo, profesora investigadora de FLACSO Ecuador. E-mail: mcvallejo@flacso.edu.ec.

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[1] La Balanza Comercial Monetaria es la diferencia entre el valor monetario de las exportaciones y de las importaciones de una economía.

[2] La Balanza Comercial Biofísica es la diferencia entre el peso de las importaciones y el de las exportaciones de una economía.

[3] United Nations International Trade Statistics Database, https://comtrade.un.org/.

[4] Todos los datos desagregados utilizan el sistema armonizado a cuatro dígitos (segunda revisión, HS 1996) de la Organización Mundial del Comercio (WTO).

[5] El pico que se observa en la evolución del peso de las exportaciones colombianas se debe a un aumento inusual en la cantidad de carbón mineral exportado en 2010.

[6] El eje primario es el eje vertical de la izquierda (en valor monetario) y el eje secundario, el vertical de la derecha (en peso).

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