El impacto ambiental y social de las políticas públicas en las comunidades indígenas. El caso de los dongria kondh de la India

Federica Giunta*

 

Palabras clave: dongria kondh, impacto de las políticas públicas, desarrollo, biodiversidad, India

 

Resumen

Las reformas económicas neoliberales, después de la crisis financiera de 1991, impulsaron cambios en la economía y el desarrollo industrial y agrícola de la India. Estos han involucrado a toda la población y han conmocionado sobre todo a los grupos sociales clasificados como vulnerables, como las comunidades indígenas adivasis. Desde el punto de vista de las políticas públicas, lo que une a los adivasis es su desventaja económica y social; por lo tanto, se los incluye en un sustrato social al que se dirigen varios programas nacionales de desarrollo y reducción de la pobreza. En esta narrativa se coloca la Dongria Kondh Development Agency (Agencia de Desarrollo Dongria Kondh, DKDA por sus siglas en inglés), un departamento gubernamental de mediación entre el Gobierno central de la India y el grupo indígena dongria kondh, que ha sido objeto de esta investigación antropológica. Este estudio, cuyos resultados se basan en nueve meses de trabajo de campo distribuidos entre 2011 y 2015, pretende destacar cómo las políticas públicas nacionales dirigidas a las comunidades dongria están causando impactos ambientales y sociales significativos.

 

Introducción

De acuerdo con una estimación de la OMS de 2007, en más de setenta países de todo el mundo hay alrededor de trescientos setenta millones de personas clasificadas como indígenas. A pesar de su rica diversidad, estos siguen estando entre los grupos de población más marginados y vulnerabilizados del mundo. Poco menos de un tercio de los pueblos indígenas del mundo, acerca de ciento cuatro millones, viven en la India, y constituyen el 8,6 por ciento de la población total del país. Entre estas comunidades, hay setenta y cinco poblaciones indígenas (aproximadamente tres millones y medio de adivasis) registradas como particularly vulnerable tribal groups (PVTG).[1] Esta clasificación refleja la posición del Estado, puesto que, para las políticas públicas, lo que une a los adivasis no son sus características culturales o ambientales, sino su desventaja económica y social. Por esta razón, en las últimas décadas, las poblaciones adivasis, especialmente las incluidas en los PVTG, están en el centro de programas de políticas públicas, como por ejemplo las dirigidas al crecimiento poblacional, al desarrollo económico y a la alfabetización.

 

Imagen 1. Mujeres dongria durante una boda. Autora: F. Giunta.

 

A principios de los años noventa, el Estado inició una estrategia masiva de desarrollo por medio de una planificación centralizada y un cambio de paradigma económico. Dicha estrategia ya se había anticipado con la Revolución verde, gracias a la cual el país logró incrementar la productividad agraria, con un impacto ambiental y social muy alto. Las reformas capitalistas neoliberales de 1991 (Frankel, 2005) trajeron políticas de liberalización económica, que el secretario de Agricultura de la India introdujo con estas palabras: «La seguridad alimentaria no es comida en nuestros graneros, sino dólares en nuestros bolsillos».

Estas reformas desarrollistas, asistenciales y neoliberales generaron impactos tanto a nivel nacional como a nivel local; entre otros, la organización territorial y la estructuración social de la mayor parte de los habitantes del país. En el caso particular de este estudio, se destacan los impactos de estas políticas públicas nacionales en el ámbito local de las comunidades indígenas de los dongria kondh.

 

Imagen 2. Vista de Kajuri, asiento de una de las comunidades dongria afectadas por los proyectos de desarrollo de la DKDA. Autora: F. Giunta.

 

Los dongria kondh en las dinámicas desarrollistas de la India tras la independencia

Entre los grupos étnicos clasificados como particularly vulnerable tribal groups (PVTG), se incluyó a los dongria kondh, que viven en las colinas de Niyamgiri, en el estado de Odisha. La estructura de la sociedad está estrechamente vinculada a la sacralidad de las colinas y a las leyes prescritas por Niyam Raja.[2] De la etapa de cazadores-recolectores, pasaron a la práctica agrícola, con un complejo sistema agroforestal de cultivos rotativos (Jena, 2002). La sociedad y la cultura dongria cambian constantemente en un proceso de adaptación a diversos tipos de estímulos exógenos, como las dinámicas neoliberales impuestas por el Estado y la decisión de asignar la construcción de una refinería de alúmina y una planta térmica de carbón[3] a la empresa Vedanta Ind., que desalojó de su territorio ancestral a doce comunidades dongria (Padel, 2014).

 

Las políticas públicas en un contexto local: la DKDA

A causa de su estatus de particularly vulnerable tribal group y de su relativo aislamiento, los dongria kondh fueron integrados en muchos programas de conservación y desarrollo. Algunos de estos son el Sistema de Distribución Pública (PDS, por sus siglas en inglés), un programa de subsidios de alimentos (principalmente arroz, azúcar y sal) y otros artículos de primera necesidad (como el queroseno); el Indira Awaas Yojna, un plan de financiación para construcción de viviendas destinado a familias de bajos ingresos, por lo general con materiales poco adecuado al contexto climático; el Plan Nacional de Garantía de Empleo Rural Mahatma Gandhi, que garantiza cien días de trabajo con salarios mínimos para familias de bajos ingresos, y el TRIPTI, iniciativas rurales específicas de lucha contra la pobreza y promoción de infraestructuras en Odisha mediante la movilización de grupos de autoayuda y el acceso al crédito para actividades productivas. A nivel local se están impulsando, además, planes para el desarrollo agrícola, la construcción de carreteras, la conservación del agua, entre otros. Estos se planifican a través de la DKDA, oficina gubernamental ubicada directamente en el área para promover la asimilación de los dongria en el contexto del desarrollo nacional con planes de acción quinquenales (Plan de Conservación y Desarrollo) (Rao et al., 2012). 

La DKDA comenzó su trabajo en el área al final de los años sesenta con un proyecto de agricultura y horticultura, que pretendía evitar los estragos y la degradación causados por la práctica agrícola de la quema controlada, llamada podu por los dongria, una técnica tradicional en sus territorios de colina. De hecho, los académicos y agrónomos nacionales han atribuido a esta práctica de corte y quema la culpa de la degradación del bosque y el empobrecimiento del suelo. Unas críticas que, aparte de no proponer una mejor alternativa, no toman en consideración su circunscripción local, su adaptabilidad a un territorio montañoso difícil de cultivar, su combinación con el sistema rotativo de cultivo y el efecto positivo, en suelos básicos, de la ceniza producida (Conklin, 1969; Guha, 1994).

 

Imagen 3. Mujeres dongria durante el período de recolección de la piña, uno de los cultivos comerciales introducido por la DKDA. Autora: F. Giunta.

 

Los impactos ambientales y sociales del desarrollo

La política desarrollista impulsada por la DKDA ha propuesto prácticas agrícolas más sedentarias (arroz), más rentables (piña, cúrcuma y jengibre) y con una mayor necesidad de herramientas agrícolas (naranja), sistemas de riego, pesticidas y fertilizantes (Hati et al., 2007). Además, la sedentarización de los cultivos ha creado la necesidad de más espacio, lo que ha obligado a los dongria a deforestar y a ocupar territorios que se habían mantenido vírgenes, sobre todo por su connotación espiritual. En efecto, según la cosmología dongria, las deidades suelen habitar la parte superior de las colinas y las áreas más rocosas o arboladas. Por otro lado, la parte inferior de las colinas, más accesible y con el suelo más fértil (llamada por los dongria panka birga, “tierra oscura”), en la que en el pasado se cultivaban diferentes tipos de mijo para el consumo familiar, hoy en día se dedica al cultivo de arroz, cúrcuma y jengibre. Se trata de productos introducidos en el área por su alta rentabilidad, pero que requieren una gran cantidad de elementos oligominerales y degradan profundamente el suelo, sobre todo por ser parte de un sistema agrícola que está más orientado hacia el monocultivo y la sedentarización (la rotación de la tierra ya no se lleva a cabo cada tres o cuatro años, sino cada siete, cuando todavía ocurre). Por esta razón, en estos suelos la población no tiene la oportunidad de cultivar ninguna otra especie, lo que reduce la variedad de alimentos a pocos productos, y conduce a un empobrecimiento de la dieta local[4] (Nanda y Dhar, 2017) y a una pérdida continua de biodiversidad. Precisamente en el territorio de las colinas Niyamgiri hay algunas especies de cereales y leguminosas que corren riesgo de extinguirse en unos veinte años, por haber perdido su atractivo tanto para el cultivo como para el consumo. En relación con el cambio de la dieta, cabe mencionar que una especie de mijo, el ragi, en el pasado alimento fundamental de los dongria, ha sido reemplazado en los últimos decenios por el consumo diario de arroz, suministrado por el Sistema de Distribución Público e introducido en el territorio por la DKDA (Rao, 2012). Se trata de una variedad de arroz llamada high yielding paddy, que presenta un rendimiento mayor en los primeros años, pero requiere más agua y fertilizantes.

Las políticas públicas dirigidas a introducir a los dongria en la dinámica del mercado, además de haber alterado la dieta básica de estas comunidades y sus dinámicas familiares de gestión territorial, de cuidado de los cultivos y de autosustento, también afectan a las relaciones de género y la división de las tareas diarias entre hombres y mujeres. De hecho, las relaciones de género están cambiando por el desarrollo de un diferente sistema de gestión de los cultivos, que divide claramente las tareas según el género, pues asigna a los hombres la deforestación de nuevos territorios para cultivar y a las mujeres el cuidado de cultivos para la venta. Pero, además, las relaciones entre mujeres y hombres se ven alteradas como consecuencia de la falta de familiaridad de la población local con la gestión y la optimización del uso del dinero. Los dongria participan en las dinámicas del mercado y la administración del dinero familiar desde hace menos de tres décadas, por lo que los casos de explotación y mala administración van en aumento. Uno de los aspectos en los que la gestión de los recursos financieros ha afectado la vida de los dongria es el abuso de bebidas alcohólicas (kalu, en el idioma local), tanto entre las mujeres como entre los hombres, aunque, estadísticamente, el abuso en los hombres es mucho mayor.[5] De esta forma, se ha redefinido la diferencia de género entre los dongria; las mujeres se han involucrado en nuevas actividades, tareas y responsabilidades, en el pasado inexistentes o llevadas a cabo por hombres, y se las ha introducido en la dinámica del mercado, pues tanto su cuerpo como su rol social se han posicionado en contacto directo con intermediarios muchas veces corruptos y codiciosos.

 

Imagen 4. Desara Kadraka, bejuni (sacerdotisa) de la comunidad de Kadraguma, en el altar dedicado a Dharani Penu, diosa de la tierra. Autora: Federica Giunta.

 

Resistencia y alternativas de los dongria kondh

Pero esta población no permanece inmóvil ni en un estado pasivo de aceptación de los cambios sistémicos. De hecho, aparte de la famosa oposición y la victoria local contra la empresa minera Vedanta Ind., la población local se está organizando cada vez más a menudo en grupos para la autogestión y la defensa de su soberanía, especialmente alimentaria. Por este motivo, en una reunión de 2017 se nombró guardiana de las semillas a la sacerdotisa de la comunidad de Kadraguma, Desara Kadraka, en el contexto de la puesta en marcha de un proceso de conservación y recuperación de semillas nativas y tradicionales, sobre todo de las más de cuarenta especies de mijo que prácticamente han desaparecido.[6]

 

Conclusiones

Este estudio ha destacado como el orden político y económico actual en la India, a través de políticas públicas locales, ha dado lugar a dinámicas sincréticas que están afectando a las comunidades dongria a nivel territorial, social, de salud y de género. Algunos de los impactos ambientales y sociales de estas políticas son la pérdida de biodiversidad, la deforestación, la degradación del suelo, la pérdida de territorios sagrados y sobre todo de autosuficiencia, el abuso de alcohol, los problemas de salud derivados de una dieta más pobre y los fuertes cambios en la división laboral de género, con una mayor explotación de las mujeres. Sin embargo, según este análisis, estos impactos pueden mitigarse: mediante el apoyo a la comunidad local, una visión crítica de los proyectos de desarrollo gubernamentales y la presión sobre las instituciones locales, se pueden activar mecanismos de recuperación cultural y reparación ambiental.

 

Bibliografía

Conklin, H., 1969, “An ethnoecological approach to shifting agricultura”. En A. P. Vayda (ed.), Environment and cultural behaviour. Nueva York, Academic Press, pp. 221-233.

Frankel, F., 2005. India’s political economy 1947-2004: the gradual revolution. Nueva Delhi, Oxford University Press, pp. 603-625.

Guha, R., 1994. “Fighting for the forest: state forestry and social change in tribal India”. En U. Baxi y O. Mendelsohn (eds.), The rights of subordinated peoples. Nueva Delhi, Oxford University Press, pp. 20-37.

Hati, K. M., et al., 2007. “Changes in soil physical properties and organic carbon status at the topsoil horizon of a vertisol of central India after 28 years of continuous cropping, fertilization and manuring”. Agriculture, Ecosystems & Environment, vol. 119.

Jena, M. K., et al., 2002. Forest tribes of Orissa: the Dongaria Kondh. New Delhi. D. K. Printworld, vol. 1.

Nanda, S. y Dhar, R.N., 2017. A study on nutritional status of adolescent girls of Dongria Kondh tribe. International Journal Of Community Medicine And Public Health4(5), pp. 1573-1576.

Padel, F., 2014. Sacrificing people: invasions of a tribal landscape. New Delhi, Orient Blackswan Private Limited.

Rao, T., 2012. Preparation & development of a detailed project repot with detailed action plan for Dongaria Kondh (PVTGs), for tha plan period 2013-2023. DKDA micro project.

Rao, T. et al., 2012. Conservation cum Development plan (CCD) for the particularly vulnerable tribal groups (PTGs). 12th plan period 2012-2013 to 2016-2017. Bhubaneswar, Dongria Kondh Development Agency, SCSTRTI.

SCSTTRTI, 2006. The Kandha of Orissa. Their socio-cultural life and development. Bhubaneswar, Scheduled Castes & Scheduled tribes Research and Training Institute.

* Clínica Ambiental-Acción Ecológica y Laboratorio de Activismo Social, Ecuador. E-mail: lunapasseggera[a]hotmail.it.

[1]. Particularly vulnerable tribal group (antes: primitive tribal group) es una clasificación gubernamental de la India creada con el objetivo de facilitar la visibilización de las condiciones de algunas comunidades con tasas de desarrollo particularmente bajas.

[2]. Se refieren a Niyam Raja como proveedor y guardián de los bosques. Junto a Niyam Raja, la deidad más importante es Dharani Penu, la diosa de la tierra, que controla todo el ciclo de siembra y cosecha. Dharani Penu debe ser reverenciada antes y después de la temporada agrícola.

[3]. La fuerte oposición de las comunidades dongria y de otros actores nacionales e internacionales consiguió la interrupción del proyecto minero en esta área. Pero actualmente Vedanta Ind. está construyendo la misma estructura en Sambalpur, también territorio de diferentes grupos adivasis de Odisha.

[4]. Hay un claro aumento de la anemia entre las mujeres embarazadas y los niños, de la gastritis entre los ancianos y de falta de vitamina E en toda la población.

[5]. En los últimos años este dato se está empezando a relacionar con las características demográficas: si el número promedio de mujeres y hombres en la India es de 97 mujeres cada 100 hombres, entre los dongria la tasa es de 107 mujeres cada 100 hombres (SCSTTRTI, 2006).

[6]. En uno de estos encuentros se rescató el mijo kodo, casi perdido durante cuarenta años, que tiene un alto contenido de fibra y energía, y es ideal para diabéticos.

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