Proyecto de minería del carbón Thar. La opresión de las comunidades indígenas hindúes

Sibth Ul Hassan* y Usman Ashraf**

Traducido por Marc Iriani

 

Resumen

El Megaproyecto de Generación de Energía de Carbón Thar (Thar Coal Mega Power Project) es uno de los proyectos más ambiciosos de Pakistán. Afectará directamente a comunidades del desierto de Thar en una superficie de aproximadamente nueve mil kilómetros cuadrados. Más de doscientos cincuenta poblados serán evacuados para asegurar que sea un éxito económico. El proyecto ha causado migraciones, especulación con el suelo, usurpación de tierras de pastoreo comunes y rechazo comunitario. Los conflictos en el área tienen dos caras. Primero, conflictos entre la comunidad, el Estado y los funcionarios de la Sindh Engro Coal Mining Company (SECMC). En segundo lugar, los problemas intracomunitarios se han convertido en pugnas religiosas entre musulmanes e hindúes, aunque las causas subyacentes son ambientales. Este documento brinda una descripción crítica de los conflictos, la usurpación de la tierra, los procesos de especulación y la acumulación en el área del proyecto.

 

Palabras clave: presa de Gorano, desierto, comunes, gouchar

 

Introducción

Al desierto de Thar se lo considera el séptimo más grande y densamente poblado del mundo. Situado entre Pakistán y la India, se le conoce por su naturaleza serena, sus cautivadoras dunas, sus bravos pavos reales, su tierra reseca, su pobreza extrema y una impresionante armonía interreligiosa. Tiene una población mixta de un 59 % de musulmanes y un 41 % de no musulmanes. Durante los últimos años, Thar se ha convertido en la reserva energética de Pakistán. En 1992 se descubrió una gran cantidad de carbón de baja calidad en Thar. El Gobierno de Pakistán tardó mucho tiempo en formular una respuesta política, pero finalmente adoptó medidas en 2008 y se creó la Junta de Carbón y Energía de Thar.

El Gobierno de Sindh ha asignado doce bloques, un área de nueve mil kilómetros cuadrados, para la minería en la región de Tharparkar, en el desierto de Thar. Cada bloque contiene dos mil millones de toneladas de carbón de lignito de baja calidad. Solo el bloque 2 concentra un 1 % de las reservas totales de Thar, que ascienden a 175.000 millones de toneladas de lignito, y ha sido asignado a SECMC. Esta es una empresa conjunta entre el Gobierno de Sindh (54,7 % de participación), Engro Powergen Thar Ltd. (11,9 %), Thal Ltd. (11,9%), HUBCO (8 %), HBL (9,5 %) y China Machinery and Engineering Corporation (4 %) (Bhutto, 2017).

En 2015 comenzaron los trabajos en los campos, tras incluir el proyecto de carbón de Thar como parte de una serie de acuerdos de energía e infraestructuras firmados en virtud del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC, por sus siglas en inglés) por un monto total de cuarenta y seis mil millones de dólares. Estos acuerdos incluyen la construcción de ocho centrales eléctricas de carbón y una red de tres mil kilómetros de carreteras, ferrocarriles y tuberías para transportar petróleo y gas desde el puerto de Gwadar, en el mar Arábigo, hasta Kasgar, en la provincia de Sinkiang, en el noroeste de China. En diciembre de 2015, China aprobó una inversión de mil doscientos millones de dólares para la extracción de carbón Thar en superficie y el establecimiento de proyectos de energía de seiscientos sesenta megavatios de potencia.

A finales de 2018 se celebrarán elecciones en Pakistán. El antiguo primer ministro, Mian Nawaz Sharif, ganó en 2013 bajo la promesa de parar los cortes eléctricos en 2017, algo que no ha ocurrido. Pakistán sufre un déficit eléctrico diario de entre seis y siete mil megavatios. Ciento cuarenta millones de paquistaníes no tienen acceso a la red eléctrica o sufren doce horas de pérdida de carga. El CPEC alardea del beneficio energético de cumplir sus promesas mientras ignora las preocupaciones de las comunidades indígenas locales. El proyecto de carbón de Thar está perjudicando el sustento de miles de personas en una región que ya lleva varios años de sequías, hambrunas y desertificación debidas al cambio climático (Gurrio, 2016).

 

Imagen 1: Larga marcha “Salvemos Sindh” del 7 de febrero de 2017, organizada por Awami Tehreek, de Islamkot a Karachi. Autor: Kalavanti Raja.

 

Intervención ecológica

Las comunidades locales se mostraron preocupadas desde el inicio del proyecto, en 2016, e iniciaron protestas cuando el SECMC empezó a construir el lugar de eliminación de los residuos en Gorano, Tharparkar. El Gobierno de Sindh, socio de Engro, comenzó a arrasar cultivos en Gorano sin ninguna evaluación social ni ambiental previa, lo que provocó protestas en doce pueblos circundantes (EjAtlas, 2017). Gorano es el área más fértil del desierto de Thar, según la población local. La mayor parte es arable y está poblada sobre todo por árboles kandi (Prosopis cineraria), resistentes a la sequía y fuente de alimento para el ganado, de los que la compañía talará doscientos mil ejemplares. Se trata de un área de pastoreo, actividad de la que depende el sustento de las personas, y rica en pozos de agua potable.

La protesta se inició en el pueblo de Gorano y se escenificó frente al club de prensa de Islamkot bajo el liderazgo de la joven Leela Ram, una abogada de Karachi originaria de Gorano. Así nació la organización Thar Sujag Sath (“Amigos de Thar”), que aún hoy moviliza a gente en el terreno y llega a la sociedad civil y a los partidos de las ciudades de Pakistán. La información se difundió mediante redes sociales como Facebook, donde se creó una página llamada “Thar Voice Forum”[1]. Allí se colgaron vídeos grabados en el desierto de Thar en inglés y en urdu para llegar a otras partes del país. Los jóvenes activistas de Thar que vivían en diferentes ciudades de Pakistan movilizaron a organizaciones de la sociedad civil e invitaron a periodistas progresistas y a artistas al desierto. Bheem Raj, hermano de Leela, es profesor en Thar, centro de los activistas con más influencia. Uno de ellos es Kapil Dev, trabajador del sector del desarrollo en la capital, Islamabad, donde está asociado al partido de izquierda Awami Workers Party. Su activismo en el territorio y su asociación con otras organizaciones de las ciudades visibilizaron el conflicto del carbón de Thar.

Desde el primer día, los activistas definieron el conflicto como ambiental y lo conectaron con el estatus minoritario del hinduismo para llamar la atención y la simpatía de la sociedad. También destacaron la persecución de la comunidad indígena sindhi hindú por parte del Gobierno chino y federal. Recientemente han resurgido los antiguos sentimientos nacionalistas en la provincia de Sindh debido al negligente desarrollo de la provincia y a la afluencia de personas de otras partes del país a Karachi, capital provincial. Los partidos nacionalistas sindhis se oponen a estos megaproyectos.

En la provincia de Sindh abundan los pequeños partidos nacionalistas, como Jeay Sindh Mahaz, Qaumi Awami Tehreek o el Awami Jamhuri Party. Los casos de desaparecidos se han incrementado tras las protestas y la oposición de estos partidos al CPEC. En consecuencia, los activistas han atenuado la intensidad de sus protestas y alegan que no están contra el CPEC, sino contra la construcción de la presa de Gorano cerca de los poblados. Los habitantes de Thar consiguieron captar la atención de los partidos nacionalistas y difundir las protestas a distritos adyacentes de la provincia y a su capital, Karachi, donde marcharon junto a mujeres en noviembre de 2016. Una de las razones por las que continúan las protestas dos años después es la cobertura de la prensa escrita y digital de los medios provinciales, contrariamente a los nacionales.

En diciembre de 2016, el partido nacionalista Awami Tehreek (Movimiento Popular) empezó una marcha de treinta y dos días bajo el lema “Salvemos Sindh” desde el club de prensa de Islamkot, a través de poblados y pueblos, hasta Karachi. Esta marcha fue una de las razones por las que se expandieron las noticias sobre Thar por toda la provincia y surgieron protestas solidarias. Saif Samejo, cantante de pop de Sindh, visitó Gorano y entonó una emotiva canción en solidaridad con los habitantes, que se retransmitió en los principales canales de Pakistán. “Somos ingenuos, somos inocentes. Somos tímidos, somos confiados. Nunca intervenimos en los asuntos ajenos. Ahora no habrá turnos para el agua”, dice la canción.

En marzo de 2017 la policía arrestó al conocido poeta Almas Nohri. Lo juzgó un jurado antiterrorista, acusado de quemar tuberías del proyecto de Thar en protesta por la compensación que se le ofrecía por pasar dichas tuberías por su granja. Se le sentenció a diez años de cárcel, aunque quedó libre bajo fianza a los seis meses. Según los vecinos, Nohri se encontraba en un festival de literatura en Hyderabad el día de los sucesos. La protesta aún se mantiene, aunque Engro intenta movilizar a los medios organizando tours para periodistas y recientemente ha dado trabajo a algunas mujeres de Thar con el fin de hacer circular la noticia en medios estatales, como un ejemplo de empoderamiento de las mujeres de esta región subdesarrollada.

Se ha dado a conocer que el SECMC ha realizado la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) a través de Hagler Bailly Pakistan, que no ha tenido en cuenta los impactos sociales y ambientales de los vertidos. No obstante, dos estudios públicos realizados por Rheinisch-Westfälisches Elektrizitätswerk (RWE) y Engineering Associates (EA) sí lo hacen. En colaboración con la Universidad de NED, EA realizó un estudio del impacto hidroecológico de los vertidos del proyecto minero, mientras que RWE elaboró un informe sobre la viabilidad del proyecto completo que no menciona otro lugar de disposición de residuos que no sean los lagos de sal y la marisma salobre del Rann de Kutch. El estudio no recomienda el vertido de la salmuera en estas ubicaciones debido a su muy alto nivel de sólidos disueltos totales (total dissolved solids): 20.000 ppm, frente a las 500 ppm usuales en agua dulce.

La población local está preocupada, ya que esto tan solo es el primer bloque. ¿Qué pasará cuando empiece el trabajo en los once restantes? El proyecto de Gorano acabará con las reservas de agua en un lugar que sufre sequías a menudo, pero también con la ganadería. Mientras, la empresa encargada asegura que plantará doce árboles por cada uno talado.

Uno de los problemas ambientales más serios es que la tala de árboles rohiro (Tecoma undulata) está prohibida por el artículo 144 del código penal de Pakistán. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) y el Ministerio de Medio Ambiente, tanto el rohiro como el gugrall (Camiphera mukul), el phoge (Clligonum polygonoides), el peeloo (Salvadora persica), el kandi (Prosopis cineraria) y el kombhat (Acacia senegal) son especies amenazadas. Un informe de terceros afirma que tan solo han plantado doce mil árboles en el área, y los locales aseguran que son árboles alóctonos, como el Conocarpus, cuyo consumo de agua es elevado. Durante los últimos ocho meses esta intervención ecológica ha provocado protestas de niños, mujeres y hombres en Islamkot (Kunbhar, 2016). La comunidad de Thari no ha limitado su lucha a las protestas. En junio de 2016 elevó una petición contra la construcción del sitio de eliminación. El año pasado, una niña de siete años, con la ayuda de su padre abogado, presentó una demanda contra la empresa en la Corte Suprema.

 

Imagen 2: Mujeres de Gorano protestan en el club de Islamkot, 22 de febrero de 2017. Autor: Zofeen T. Ebrahim.

 

Los comunes, los gouchar

Gouchar es la tierra que rodea cualquier pueblo. Se trata de tierras comunales y se dedican al pastoreo. Tras el anuncio del proyecto de Thar, el precio de la tierra subió, especialmente en las proximidades de las carreteras, y las personas más acaudaladas están comprando tierras en una de las principales ciudades del desierto, Islamkot. Mientras, las clases vulnerables, como las comunidades de castas kohlis y meghawar, venden sus tierras en los pueblos e intentan refugiarse en el gouchar de Islamkot. Esto ha creado una brecha con las comunidades locales de Iskamot, que se resisten a la instalación de los recién llegados (Meghwar y Ali, 2016).

Además, el Gobierno de Sindh está adquiriendo tierras bajo el amparo de la ley de adquisición de tierras de 1894, que le otorga gran poder para hacerlo en caso de que las tierras se destinen a un uso público. Esta ley no reconoce la propiedad de la tierra que no tenga título, y estos solo existen para 215 hectáreas de las 607 que rodean Gorano, mientras que las otras 392 son de propiedad comunal. Esto empeora la calidad de vida de las personas sin acceso a propiedad privada que hacen uso de los recursos de la tierra, tales como las zonas de pastoreo o los pozos de agua.

 

Conclusión

El Gobierno y la empresa Engro recurren al discurso del desarrollo para silenciar la resistencia de la comunidad local. El proyecto se presenta como indicador de la fuerte relación entre China y Pakistán y como solución de la crisis energética promovida por el Gobierno actual. Los pueblos locales han rechazado el desarrollismo estatal a pesar de la extrema pobreza y la fragilidad de sus recursos vitales. Han protestando durante más de dieciocho meses y han tramitado peticiones ante las Cortes Supremas de Sindh y de Pakistán.

El proyecto ha puesto en peligro las condiciones de vida de las personas, con la tala de árboles y la destrucción de acuíferos. También se ha incrementado la migración desde las áreas rurales afectadas por el proyecto hacia las principales ciudades. La pugna por los escasos recursos y las políticas del Gobierno en pro de las asociaciones caritativas musulmanas han destruido la armonía interreligiosa. El movimiento no está recibiendo la atención que merece debido a que el ejército pakistaní arresta a quien critique los proyectos que están en el marco del CPEC.

En este artículo hemos abordado el papel de las identidades culturales y religiosas en los movimientos de justicia ambiental. Las comunidades locales recurren al lenguaje del ecologismo de los pobres (Martínez-Alier, 2003), junto a la identidad indígena hindú, para ganar el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil y los partidos políticos en general. A pesar de la gran cantidad de noticias oficiales en los canales y las redes sociales, los activistas asociados con este movimiento han tenido éxito en la difusión de lo que está ocurriendo en relación con este proyecto.

 

Bibliografía

Bhutto, A., 2017. “The price of progress”. Newsline (23 de marzo). Disponible en: http://newslinemagazine.com/magazine/the-price-of-progress.

EjAtlas, 2017. Sindh Engro Coal Mining and Power Plant Project, Thar desert, Pakistan. Disponible en: https://ejatlas.org/conflict/sindh-engro-coal-mining-company.

Gurrio, A., 2016. “Pakistan coal expansion brings misery to villagers in the Thar desert”. DAWN (23 de marzo). Disponible en: https://www.dawn.com/news/1280550.

Kunbhar, Z., 2016. “The water this desert doesn’t want”. The Friday Times (22 de marzo). Disponible en: http://www.thefridaytimes.com/tft/the-water-this-desert-doesnt-want.

Martínez Alier, J., 2003. The environmentalism of the poor: a study of ecological conflicts and valuation. Edward Elgar Publishing, Cheltenham.

Meghwar, V., y Z. Ali, 2016. “Thar Coal Mega Power Project: internal migration, desertification and encroachments”. The Lahore Journal of Policy Studies, vol. 1 (6), pp. 75-84.

* Activista vinculado a Awami Workers Party. Autor de correspondencia. E-mail: sibth_turi@hotmail.com.

** International Institute of Social Studies, La Haya.

[1] https://www.facebook.com/SayNoToGoranoReservoir/

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