doi.org/10.53368/EP69AYBr06

Vaclav Masek Sánchez*

Resumen: El materialismo histórico del pensador peruano José Carlos Mariátegui delinea fundamentos heterodoxos para pensar una ecología política ecosocialista posible en el hemisferio. Su síntesis de crítica marxista, sumada a las posiciones antiimperialistas y anticoloniales, presenta una defensa del comunalismo indígena como mecanismo redistributivo y ofrece un marco decolonial para abordar las crisis ecológicas contemporáneas. Al enfocarse en la desposesión de tierras, la extracción capitalista y el potencial revolucionario del socialismo «como creación heroica» latinoamericana, el presente artículo conecta las ideas de principios del siglo xx de Mariátegui con los debates contemporáneos sobre la justicia climática y las epistemologías indígenas para desmantelar el extractivismo multinacional y, así, abre un horizonte político con posibilidades transformadoras.

Palabras clave: materialismo histórico, ecosocialismo, comunalismo indígena, decolonialidad, justicia climática

 

Abstract: The historical materialism of Peruvian thinker José Carlos Mariátegui outlines heterodox foundations for considering a possible ecosocialist political ecology in the hemisphere. His synthesis of Marxist critique, combined with anti-imperialist and anti-colonial positions, presents a defense of Indigenous communalism as a redistributive mechanism, offering a decolonial framework for addressing contemporary ecological crises. By foregrounding land dispossession, capitalist extraction, and the revolutionary potential of socialism “as a heroic creation” in Latin America, the analysis below connects Mariátegui’s early 20th-century ideas with contemporary debates on climate justice and Indigenous epistemologies to dismantle multinational extractivism, opening a political horizon with transformative possibilities. 

Keywords: historical materialism, ecosocialism, Indigenous communalism, decoloniality, climate justice

Introducción

Las ideas de José Carlos Mariátegui (1894-1930) están profundamente arraigadas en la historia y la cultura de América Latina. Para Aníbal Quijano (2019), Mariátegui fue el precursor de su propia comprensión de ontologías como la raza, la etnicidad y la nación. Esta síntesis dialéctica entre lo universal y lo particular, entre lo internacional y lo latinoamericano, inspira la obra de Mariátegui, quien fue definido por el sociólogo José Aricó como «el pensador marxista más vigoroso y original que América Latina haya conocido jamás» (Aricó, 1979).

El marxismo de Mariátegui surgió como un alejamiento radical de la ortodoxia socialista eurocéntrica (Nodari, 2018), basándose en las realidades coloniales-capitalistas del Perú y con fundamentos teóricos en el potencial revolucionario de su mayoría indígena (Becker, 1993). Rechazando el etapismo determinista, Mariátegui sostenía que el socialismo en América Latina debe ser una «creación heroica» (Mariátegui, 1928a), una síntesis de la crítica marxista y la praxis comunal indígena. Su influyente obra Siete ensayos interpretativos sobre la realidad peruana (Mariátegui, 1928b) desmanteló las narrativas eurocéntricas del progreso y enmarcó los sistemas feudales de tenencia de la tierra del Perú poscolonial y la extracción imperialista (por ejemplo, del guano y del salitre) como motores duales de la degradación ecológica y social.

Este artículo presenta un resumen de las formas en que la teoría social de Mariátegui prefigura debates sobre la ecología política ecosocialista en la región. Revisa sus heterodoxias, el planteamiento acerca de la estrategia revolucionaria y la centralidad del tema agrario.

Heterodoxias mariateguistas

Entre las ideas clave de Mariátegui está la crítica del marxismo eurocéntrico y la integración de las luchas indígenas y campesinas en la praxis socialista. Estas corrientes ecológicas subyacen en su obra principal, los Siete ensayos, que pone el énfasis en la tierra, la naturaleza y el trabajo comunitario. En el prólogo, Mariátegui escribió: «Soy un marxista convencido y comprometido» (Mariátegui, 1928b). La obra fue publicada solo dos años antes de su prematura muerte a la edad de treinta y cinco años en 1930.

1. El rechazo del marxismo eurocentrista

Mariátegui sostuvo que la mayoría indígena del Perú —oprimida por la tenencia feudal de la tierra y la extracción imperialista— no podía ser comprendida a través del etapismo lineal del marxismo ortodoxo. En cambio, consideraba el «problema indígena» como inseparable del «problema de la tierra» y afirmaba que la liberación indígena requería desmantelar las relaciones de propiedad colonial-capitalistas y fundamentar el socialismo en la realidad material del Perú.

Cuando regresó de Europa (Robert, 1981; Núñez, 1994) al Perú, Mariátegui se unió al movimiento obrero y participó activamente en la creación de sindicatos de trabajadores agrícolas e industriales. Sin embargo, no tuvo una recepción muy entusiasta. Por una parte, sus adversarios anticomunistas del APRA, como Víctor Raúl Haya de la Torre, lo acusaron de eurocentrismo. Por otra parte, algunos autores soviéticos lo acusaron de «populismo nacional». Tal fue el caso de Vladimir Miroshevski (1978), que retrató a Mariátegui como un defensor de la revolución campesina, similar a los naródniki rusos. Michael Löwy ha explicado que esta crítica de la izquierda estalinista se basaba en el énfasis de Mariátegui en el potencial revolucionario de las comunidades indígenas y en el potencial socialista inherente a la vida rural e indígena del Perú. Los críticos soviéticos, alineados con las opiniones de la Comintern, rechazaron las ideas del peruano por alejarse del marco marxista-leninista que priorizaba una revolución liderada por el proletariado urbano y descartaba la noción de comunidades indígenas como agentes revolucionarios viables. Sus opiniones fueron consideradas «anatemas» por el Partido Comunista (González, 2023).

En realidad, su pensamiento se caracteriza precisamente por una fusión entre los aspectos más avanzados de la cultura europea y las antiguas tradiciones de la comunidad indígena, y por un intento de asimilar la experiencia social de las masas campesinas en una reflexión teórica marxista. Así, Löwy enfatiza la aguda conciencia del materialismo histórico en las relaciones sociales peruanas que sitúan la vida y la obra de Mariátegui a medida que la izquierda se vuelve más internacionalista (Löwy, 2014).

2. Comunalismo indígena como praxis revolucionaria

El ayllu (Matiátegui, 1928b: 186), el sistema de tierras comunales incaico, fue un elemento central del pensamiento de Mariátegui, que lo reinterpretó como un modelo protosocialista de administración colectiva y trabajo recíproco. No veía estas tradiciones como reliquias, sino como prácticas vivas que prefiguraban la organización social, y abogaba por su revitalización en cooperativas agrarias bajo un Estado socialista.

Los orígenes económicos de la sociedad peruana comienzan con el comunismo precapitalista nativo de los incas o de los pueblos de habla quechua de los Andes. La economía inca se basaba en el ayllu, una forma de organización que era a la vez comunitaria y comunista, en el sentido de inexistencia de la propiedad privada. Para Mariátegui, la economía peruana había nacido de un acto de destrucción: la conquista española que devastó al Imperio inca y estableció el feudalismo colonial tras su dominación genocida. Los colonizadores sometieron a la población indígena a una servidumbre cruel en latifundios, o extensas parcelas de tierra de propiedad privada. Mariátegui llamó a esta nueva fase histórica gamonalismo, que «necesariamente invalida cualquier ley o reglamento para la protección del indio» y en el que «el dueño de la hacienda, el latifundista, es un señor feudal» (Matiátegui, 1928b: 96).

Mariátegui sostiene que el Perú del siglo xix posterior a la independencia no se ha integrado plenamente a un sistema capitalista. En cambio, Perú ha caído en una situación atrasada con la existencia simultánea de tres modelos económicos diferentes: los restos de la comunidad inca que todavía operan en las comunidades andinas (Matiátegui, 1928b: 75); el feudalismo, visible en los patrones de tenencia de la tierra en todo el país, y una economía burguesa en desarrollo a lo largo de la costa peruana en el Pacífico (Matiátegui, 1928b: 73). Esta crítica de la estructura feudal de las relaciones de propiedad muestra una comprensión sofisticada del materialismo histórico.

3. Antiimperialismo y anticolonialismo para el abordaje agrario

Al recuperar el ayllu incaico como modelo de administración colectiva, Mariátegui reposicionó las cosmologías indígenas en el debate de la praxis, haciendo hincapié en la reciprocidad y la ecología relacional como fundamentos de la estrategia revolucionaria. El mariateguismo prefigura la ecología política ecosocialista contemporánea, al tender un puente entre la crítica antiimperialista y las demandas de soberanía plurinacional.

El antiimperialismo, para nosotros, no constituye ni puede constituir, en sí mismo, un programa político, un movimiento de masas capaz de conquistar el poder. El antiimperialismo, suponiendo que pudiera movilizar, junto con los trabajadores y campesinos, a la burguesía nacionalista y la pequeña burguesía (ya hemos negado rotundamente esta posibilidad), no anula el antagonismo entre clases, no suprime su diferencia de intereses.

Después de la independencia, la economía peruana estaba orientada a la exportación y dependía del mercado capitalista internacional, enfocado en la extracción y explotación de recursos. El Gobierno peruano podría percibirse en el mundo exterior como una república democrática moderna en la década de 1920, pero Mariátegui rascó más allá de la superficie. Vio relaciones de propiedad feudales en el campo y en pueblos rurales de habla quechua que se aferraban al colectivismo de los ayllus. Sostuvo que el Perú era simultáneamente «comunal, feudal y capitalista» (Matiátegui, 1928b: 79-80) y observó que los ayllus seguían siendo socavados por las presiones capitalistas. Los latifundios reproducían relaciones laborales que eran vestigios del colonialismo. También destacó cómo el despojo colonial y el extractivismo (por ejemplo, de guano o nitratos) habían desplazado a las comunidades indígenas con el argumento de que la nacionalización y la redistribución de la tierra eran requisitos previos para la emancipación. Este análisis orientó a los movimientos antiextractivistas de América Latina, que hoy en día consideran la justicia climática como inseparable de la soberanía territorial indígena.

En los Siete ensayos, la hipótesis sociopolítica decisiva de Mariátegui es que «en el Perú no existe, y nunca existió, una burguesía progresista con una sensibilidad nacional que sea liberal y democrática y que base su política en los postulados de su teoría» (Matiátegui, 1928b: 29). Al describir la economía peruana de principios del siglo xx como «colonial», en el sentido de que su «movimiento y su desarrollo están subordinados a los intereses y las necesidades de los mercados de Londres y Nueva York» (Matiátegui, 1928b: 111), ilustra un proyecto de acumulación en curso en el que el capital financiero internacional desempeña un papel activo en la extracción de recursos y la explotación laboral en el Perú. En última instancia, los indígenas peruanos están bajo el control de los capitalistas domésticos y extranjeros, pero su colectivismo sigue siendo «no asimilado» por el Estado peruano, sostiene Mariátegui.

 

Conclusiones: genealogías mariateguistas en el ecosocialismo de hoy

A principios del siglo xx, pensadores como Mariátegui enfatizaron la conexión entre el socialismo y la reforma agraria, lo que influyó en el pensamiento ecosocialista posterior. A mediados del siglo xx, las influencias marxistas y la conciencia ambiental, particularmente durante los años sesenta y setenta, coincidieron con el auge de la teología de la liberación. Los movimientos de inspiración marxista en América Latina comenzaron a integrar las críticas al capitalismo con las preocupaciones ecológicas. El movimiento ambientalista global también empezó a influir en los intelectuales latinoamericanos, quienes vincularon la degradación ecológica con el imperialismo y el capitalismo. Y, a medida que las políticas neoliberales se expandieron en América Latina en los años ochenta y noventa, los movimientos de base que se oponían a la deforestación, la minería y la privatización del agua cobraron impulso. Estos movimientos a menudo combinaban los principios socialistas con el activismo ambiental, formando la base de la praxis ecosocialista. Para Héctor Alimonda, Mariátegui resignifica el materialismo histórico al aplicarlo al contexto local: «Así, el socialismo deja de ser una importación cosmopolita y un ideal postergable indefinidamente, y pasa a echar raíces efectivas en la realidad peruana y latinoamericana» (Alimonda, 2007: 80).

Al concebir las crisis ecológicas como inseparables de la explotación colonial-capitalista, su trabajo desafía los modelos de desarrollo eurocéntricos y eleva la gestión comunitaria como praxis revolucionaria. Los movimientos de justicia climática, cuyos lenguajes de valoración enmarcan un «ecologismo popular» (Martínez-Alier, 2005) con potencial emancipador, deben integrar epistemologías indígenas que prioricen la relacionalidad con la naturaleza y estrategias anticapitalistas dirigidas a las industrias extractivas. La insistencia de Mariátegui en el «mito» como fuerza movilizadora subraya la necesidad de narrativas que unan la lucha de clases con la regeneración ecológica. Su trabajo, central para una historia global del siglo xx (Drinot, 2021), sigue siendo una piedra angular para los ecosocialistas latinoamericanos contemporáneos que buscan descolonizar la teoría marxista y recentrarse en las epistemologías indígenas.

 

Referencias

Alimonda, H., 2007. «La ecología política de Mariátegui. Buscando una herencia en Lima». Tareas, 125, pp. 75-87.

Aricó, J., 1978. Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. Buenos Aires, Siglo XXI.

Becker, M., 1993. Mariátegui and Latin American Marxist Theory. Athens, Ohio University Press.

Drinot, P., 2024. «Global Mariátegui». Journal of Latin American Studies, pp. 1-25. Disponible en: https://doi.org/10.1017/S0022216X24000233, consultado el 25 de junio de 2025.

González, M., 2023. «Mariátegui fue el gran pionero del marxismo latinoamericano». Jacobin Latinoamérica. Disponible en: https://jacobinlat.com/2023/06/jose-carlos-mariategui-fue-el-gran-pionero-del-marxismo-latinoamericano/, consultado el 25 de junio de 2025.

Löwy, M., 2014. «L’indigénisme marxiste de José Carlos Mariátegui». Actuel Marx, 56, pp. 13-22.

Mariátegui, J. C., 1928a. «Aniversario y balance». Amauta, 3 (17). Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/mariateg/1928/sep/aniv.htm, consultado el 25 de junio de 2025.

Mariátegui, J. C., 1928b. Seven Interpretative Essays on Peruvian Reality. Austin, University of Texas Press.

Martínez-Alier, J., 2005. El ecologismo de los pobres. Conflictos ambientales y lenguajes de valoración. Icaria/Flacso, Barcelona.

Miroshevski, V. M, 1978. «El populismo en el Perú». En: J. Aricó (ed.), Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. Barcelona, Pasado y Presente, pp. 55-70.

Nodari, G., 2018. «Mariátegui antes de Mariátegui. El viaje a Italia y el fin de la “Edad de la Piedra”, 1919-1923». Izquierdas, 39, pp. 147-181.

Núñez, E., 1994. La experiencia europea de José Carlos Mariátegui. Lima, Biblioteca Amauta.

Paris, R., 1981. La formación ideológica de José Carlos Mariátegui. México D. F., Siglo XXI.

Quijano, A., 2014. «Raza, etnia y nación en Mariátegui. Cuestiones abiertas». En: A. Quijano, Cuestiones y horizontes. De la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Clacso, pp. 757-775. Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20140507040653/eje3-7.pdf, consultado el 25 de junio de 2025.

* Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental, Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB). E-mail: vaclav.masek@uab.cat. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7099-9065.

 

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