La ética animal. ¿Una cuestión feminista?

  • La ética animal. ¿Una cuestión feminista?
  • Autora: Angélica Velasco Sesma
  • Año: 2017
  • Editorial: Cátedra, Madrid
  • ISBN: 978-84-376-3664-1
  • Páginas: 328

Presentación del libro: Angélica Velasco Sesma*

Palabras clave: ética animal, ecofeminismo, animalismo, ecologismo

 

Nuestras sociedades siguen siendo –pese a quien pese y a pesar de los numerosos avances en materia de igualdad que hemos logrado en los últimos siglos– sociedades patriarcales. Si bien existe una igualdad formal, la devaluación de las mujeres y de todo lo considerado femenino se muestra como evidente al ojo crítico. Seguimos siendo marginadas de los puestos clave de poder. Soportamos sobre nuestras espaldas el peso de los estereotipos de género, así como el de la doble o triple jornada laboral que nos insta a formar parte de un mercado de trabajo capitalista desigual, al tiempo que nos exige ser las principales cuidadoras. Nuestros cuerpos aparecen sexualizados y cosificados en los medios de comunicación y en la publicidad. No es de extrañar, por tanto, que la violencia, tanto física como sexual, aumente entre la población más joven. La lacra de la violencia de género pervive junto a un imaginario machista que minimiza e incluso niega esta realidad dramática.

 

Paralelamente a la situación de infravaloración, violencia estructural y opresión que vivimos las mujeres, observamos otro tipo de violencia atroz en nuestros patriarcados: la forma en que nos comportamos con los animales no humanos pone de manifiesto el grado de insensibilidad y barbarie en el que se basa en capitalismo patriarcal. Las prácticas inhumanas de la ganadería intensiva se han convertido en uno de los mayores focos de sufrimiento y horror. Los animales son vistos como meros medios para satisfacer necesidades y caprichos humanos. No solo sufren en los procesos que convierten sus cuerpos en alimento, sino que también padecen la dominación en prácticas que van desde la experimentación y el testado de productos tóxicos en sus aterrorizados cuerpos hasta la privación de libertad en circos, zoológicos y acuarios. ¿Qué esperamos, entonces, de sociedades que están basadas en la más absoluta violencia sobre individuos inocentes incapaces de defenderse? Será difícil lograr una sociedad pacífica e igualitaria si hasta nuestras prácticas cotidianas se sostienen en el sufrimiento de otros considerados inferiores.

Por otro lado, el consumo de carne y la industria agroalimentaria son uno de los principales causantes de la crisis ambiental. La contaminación de suelos y acuíferos y el derroche de combustible, agua y grano para el mantenimiento de los animales son solo algunas de las consecuencias negativas de este modelo insostenible para el medio ambiente. Ahora bien, ¿existe alguna conexión entre la dominación de las mujeres, el deterioro de la naturaleza y la explotación de los animales?

El ecofeminismo ha puesto el acento en los vínculos profundos que conectan el feminismo, el ecologismo y el animalismo. La misma lógica de la dominación que subyace al sistema de opresión sexista fundamenta el sistema de dominación de la naturaleza, de los animales y de otros grupos oprimidos. En mi libro La ética animal. ¿Una cuestión feminista? analizo los puntos de contacto entre los movimientos feminista, ecologista y de defensa de los animales, y sostengo que cada uno tiene que incluir entre sus demandas la perspectiva de los otros. Pues ¿cómo lograr una sociedad ecológicamente sostenible si se mantienen las prácticas contaminantes de explotación de los no humanos? O, en el mismo sentido, ¿cómo abordar las problemáticas que plantea la ética ambiental sin tener en cuenta que las mujeres son un grupo más vulnerable al deterioro y a las catástrofes medioambientales debido, entre otros factores, a las labores de cuidado que históricamente han desarrollado y desarrollan? ¿Qué tipo de igualdad se lograría si se tomaran en consideración las reivindicaciones del feminismo pero se olvidara que también somos cómplices y agentes de la violencia contra los no humanos? ¿La sociedad que queremos las feministas puede estar basada en la explotación de los animales?

Al mismo tiempo, me planteo otro tipo de cuestiones estrechamente vinculadas a estas: ¿la ética animal puede tener éxito si no incluye en sus argumentaciones la perspectiva de género?, ¿serán suficientes los argumentos racionales que desprecian las emociones y el contexto?, ¿el movimiento animalista –mayoritariamente formado por mujeres– tendrá éxito en sus aspiraciones de igualdad interespecífica si se sostiene en el androcentrismo y en estrategias sexistas?

En mi libro me baso en la perspectiva ecofeminista para analizar y responder estos interrogantes, a partir de la idea fundamental de que la misma lógica de la dominación subyace a los diferentes sistemas de opresión, con lo que cualquier tratamiento que no aborde toda la complejidad de los problemas con una perspectiva integradora será, cuanto menos, incompleto. Sostengo, por tanto, que la ética animal es una cuestión feminista ya que la comprensión del problema de la explotación de los animales ayuda a entender la situación de opresión de las mujeres, por lo que el feminismo tiene que hacer suyas las demandas en favor de los no humanos. Paralelamente, el movimiento animalista deberá entender la necesidad de incluir la perspectiva feminista y ecologista.

A partir de la recuperación de la ética de la virtud y del análisis centrado en la construcción del carácter y del tipo de mundo que queremos construir, mantengo que, si aspiramos a lograr una sociedad igualitaria, pacífica, justa y sostenible, tendremos que comprometernos con el rechazo a cualquier forma de opresión y hacer que nuestro compromiso teórico se corresponda con nuestras actitudes vitales. Si cultivamos las virtudes del respeto y el cuidado por todo y todos aquellos que nos rodean, lograremos una ciudadanía capaz de hacer frente a la crisis civilizatoria en que nos encontramos mediante una convivencia armónica entre quienes compartimos el planeta.

* Cátedra de Estudios de Género, Universidad de Valladolid, España. E-mail: angelica.velasco@uva.es

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