Anarquistas contra el terror y el dolor. Debates sobre una ecología de la modernidad

  • Critica de libros_02-JaumeAlambre de púas: una ecología de la modernidad
  • Autor: NETZ, Reviel
  • Editorial: Eudeba
  • Año: 2013
  • ISBN-13:978-1-78168-129-9
  • Idioma: Castellano (traducido del inglés por Jaume Sastre i Juan)
  • 258 pp.
  • Crítica del libro: Jaume Valentines Álvarez [1]

El 16 de diciembre de 2014 el despliegue de un vasto dispositivo policial en el marco de la Operación Pandora se saldó con la detención de 11 personas y con el registro de diversos espacios anarquistas en Barcelona. Sin excepción, los grandes medios de comunicación catalanes dieron voz acríticamente a los comunicados judicial y policial, y anunciaron una operación contra el llamado “terrorismo anarquista”. Uno de los espacios afectados y dañados en el registro fue el Ateneu Anarquista del Poblesec, que desde su creación en 2013 ha venido siendo un espacio para el debate y la reflexión crítica sobre temas dispares y, en particular, sobre cuestiones ambientales. Dos ejemplos en 2014 habían sido la celebración de las Jornadas en Defensa de la Tierra (MOAI), centradas en las resistencias al TAV y al fracking, y la presentación del libro Alambre de púas: una ecología de la modernidad de Reviel Netz. En este último acto, se reunieron anarquistas, activistas animalistas no anarquistas y académicos en historia ambiental, económica y de la ciencia, con el fin de hablar del terror infundido en animales y humanos por una tecnología invisible de la modernidad.

“Por lo menos en este caso particular, acabó siendo así: una especie que esclaviza a otra forja sus propias cadenas”
Reviel Netz

El 7 de febrero de 2014, el alambre de púas aparecía en las portadas de los periódicos: otra vez muertos en las fronteras entre Europa y África en la lucha por intentar traspasar, circundar, saltar ese material [2]. Ese mismo día, el Ateneu Anarquista del Poblesec (Barcelona) había organizado la presentación del libro Alambre de púas (2013, Buenos Aires: Eudeba), contando con la presencia del traductor, Jaume Sastre. La sesión formaba parte del ciclo intermitente “Ciencia, tecnología y medicina en las plazas: gobernabilidad, resistencias y empoderamiento”, cuya primera sesión en marzo de 2012 estuvo dedicada a la normativización de género y a la transexualidad. En esta nueva sesión, se continuó reflexionando sobre la mediación tecnológica en el control de los cuerpos otros, si bien incorporando los cuerpos de especies animales otras, más allá de los humanos. Y otra vez se volvió a establecer un diálogo abierto entre los saberes subalternos y los activismos académicos. De hecho, el libro de Reviel Netz – celebrado por personalidades como Bruno Latour, Ian Hacking y Noam Chomsky – no hubiera sido nunca escrito sin la agencia política de amas de casa como Ruth Harrison (Harrison, 2013) o el papel de colectivos ecologistas y anarquistas, que han ido cuestionando esa tradición cultural baconiana que pretende subyugar la naturaleza y maquinizar el animal (Merchant, 2006).

Primeramente, Sastre nos introdujo a la investigación central de Netz, especialista en las geografías del conocimiento en la Antigua Grecia. De hecho, este autor parte del análisis espacial para entender el despliegue global del alambre de púas como acicate de una modernidad que responde a la “ecuación ecológica más fundamental” de la carne y el hierro: el alambre de espino corta la carne, pincha, hiere y duele, y así traza fronteras, delimita espacios, cierra, contiene, detiene y excluye. En este sentido, Netz plantea una historia ambiental del impedimento del movimiento, esto es, una historia del control del espacio y de los cuerpos que lo habitan, a través del dolor que infringe una espina de acero atravesando la piel. Símbolo tantas veces de la represión, la opresión y el rapto de la libertad, el alambre de púas es un artefacto que tiene una historia propia pero injertada en la historia de millones de humanos y otros animales desde 1874. El autor narra la vida de este invento: desde su ideación para encerrar vacas en los Estados Unidos hasta los estertores del Gulag en 1954, pasando por Manchuria y Sudáfrica en las guerras coloniales, por la Europa Central en la primera Guerra Mundial, por Auschwitz y por los asentamientos judíos de la Palestina bajo mandato británico.

Sin duda, no es una historia anecdótica y aún no ha terminado. La cuestión de la “marginalización” de la violencia a partir de 1954, tal y como Netz apunta, es uno de los puntos más criticables de la obra. Pero hay otros puntos potencialmente discutibles. El libro quizás adolece de cierta “segregación” por especies: el primer capítulo (“Expansión”) narra el papel del alambre de espino en la ganadería de finales del siglo XIX, mientras que el segundo capítulo (“Confrontación”) y el tercero (“Contención”) se centran principalmente en sus efectos en humanos en la primera mitad del siglo XX, en la guerra de trincheras y en el campo de concentración. Por otro lado, el análisis espacial, ambiental, a vista de pájaro, tiende a veces a hacer perder de vista la diferencia: de especie, pero también de género y de etnia (en este caso, en relación a los pueblos nativos norteamericanos). Igualmente, el materialismo que se vindica como eje director concentra excesivamente su foco en la relación de un objeto técnico y de una carne estigmatizada, víctima, determinada, incapaz, tal y como lo ha puesto de manifiesto el historiador del Max Planck Institute Lino Camprubí, asistente a la presentación (Camprubí, 2014).

El debate posterior a la presentación del libro recogió algunas de estas cuestiones, y ahondó en las interrelaciones históricas entre humanos y animales domesticados. Alambre de púas es un trabajo inquietante que incita a reflexionar sobre cómo la historia animal y la historia humana son, en buena medida, una historia del dolor compartida. De hecho, muchos otros ejemplos nos evidencian la intersección o la co-evolución de estas historias. La experimentación médica forzada (vivisección incluida) en animales (humanos incluidos) tiene una larguísima tradición hasta hoy (Guerrini, 2003; Weingart, 1989). Durante siglos los imperios explotaron los recursos faunísticos de las colonias y intercambiaron esclavos por tejidos baratos y armas obsoletas (Adas, 1990: 50). A principios del siglo XX la producción en cadena en los talleres Ford y en los enormes mataderos de Chicago compartieron una misma forma de mirar, de pensar, de hacer (Edgerton, 2007: 211-238). A su vez, el productivismo fabril decimonónico permeó en el diseño de los espacios y mercancías de la industria cárnica a partir de la década de 1930 (Boyd, 2001). En los años 1960, como había acontecido con términos como “seguridad industrial” o “higiene laboral” para el obrero/a, la regulación estatal del “bienestar animal” arrinconó progresivamente las palabras “crueldad” y “sufrimiento” animal, que habían sido usadas antes de la expansión de la ganadería intensiva (Woods, 2011).

La actual crisis también la viven (o la mueren) más animales domésticos abandonados, menos recogidos y más sacrificados. A principios de marzo de 2014, por ejemplo, la Federació de Municipis de Catalunya reclamó a la Generalitat de Catalunya una “moratoria en la prohibición del sacrificio [de animales]” para reducir gastos de las administraciones locales [3]. Paralelamente, año a año, especies salvajes se van extinguiendo a la par con lenguas y culturas minoritarias en una ligazón geográfica patente. “La historia está encarnada, y no sólo en cuerpos humanos sino en los cuerpos de todas las especies”, nos dice Reviel Netz. A pesar de que la aventura de tejer un siglo de historia es siempre arriesgada – más si se hace a partir de un objeto técnico como hilo narrativo –, Alambre de púas: una ecología de la modernidad nos ofrece una mirada muy sugerente, casi necesaria, como lo es la existencia de espacios críticos para el debate sobre lo que será nuestro pasado y fue nuestro futuro.

Referencias

ADAS, M. (1990) Machines as the Measure of Men: Science, Technology and Ideologies of Western Dominance, Ithaca, Cornell University Press.

BOYD, W. (2001) “Making Meat: Science, Technology, and American Poultry Production”, Technology and Culture, vol. 42 (4), pp. 631-664.

CAMPRUBÍ, L. (2014) “Dolor animal, ética e historia humana”, El Catoblepas, vol. 147, p. 11 (versión on-line: <http://www.nodulo.org/ec/2014/n147p11.htm>).

EDGERTON, D. (2007 [2006]) Innovación y tradición: historia de la tecnología moderna. Barcelona: Crítica.

GUERRINI, A. (2003) Experimenting with humans and animals: from Galen to animal rights, Baltimore,:The Johns Hopkins University Press.

HARRISON, R. (2013 [1964]) Animal machines. Boston: CABI.

MERCHANT, C. (2006) “The Scientific Revolution and The Death of Nature”, Isis, vol. 97, pp. 513-533.

WEINGART, P. (1989) “German Eugenics between Science and Politics”, Osiris, vol. 5, pp. 260-282.

WOODS, A. (2011) “From cruelty to welfare: the emergence of farm animal welfare in Britain, 1964-71”, Endeavour, vol. 36 (1), pp. 14-21.

[1] Centro Interuniversitário de História das Ciências e da Tecnologia (CIUHCT-UNL), Lisboa; Ateneu Anarquista del Poblesec, Barcelona (allaqqat.coop@gmail.com). Valentines Álvarez participa también en el Observatorio Crítico de la Tecnología “Allaqqat”. Allaqqat, una voz del árabe andalusí, es el origen etimológico de “alicates”: esto es, remite a una tecnología común, popular, migrante, sencilla, de baja intensidad, que no depende de grandes sistemas técnicos ni economías globales, pero que corta alambre de púas.

[2] Barrio, Ana del, “Uno de los inmigrantes de Ceuta: ‘La Guardia Civil me disparó pelotas de goma en la cabeza’”, El Mundo, 07/02/2014 <http://www.elmundo.es>.

[3] “Los ayuntamientos piden poder sacrificar animales”, La Vanguardia, 4 de marzo de 2014 <http://www.lavanguardia.com>.

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