El argumento climático en la batalla contra el gas en Europa

Samuel Martín-Sosa*

Palabras clave: gas, fracking, cambio climático, alianzas

 

A comienzos de la presente década se forjó una fuerte oposición social a la fractura hidráulica, que en Europa tuvo un crecimiento vertiginoso, hasta el punto de poner en jaque los planes de empresas y Gobiernos. A medida que los planes de fracking en Europa se han venido deshinchando (Cerrillo, 2016), también se ha relajado la alerta ciudadana. Sin embargo, todo este potencial social movilizado ahora está llamado a jugar un papel importantísimo frente a los planes energéticos de la Unión Europea, empeñada en promover el gas natural como combustible “de transición”. Desarrollar plenamente todo este potencial opositor pasa por poner el argumento climático en el centro de los impactos del gas natural y del fracking en particular, y por entender por tanto que estar en contra del fracking en Europa hoy implica oponerse a su política general de apuesta por el gas.

El gas es un combustible fósil

En la última década la producción de gas y petróleo ha aumentado en un 20 % en Estados Unidos en gran parte debido al espectacular auge del fracking, al tiempo que la producción de carbón ha disminuido (BP, 2016). Es habitual escuchar entre los promotores del fracking el argumento de que el aumento del empleo del gas natural como fuente energética, alentado por el despegue de esta tecnología, representa una opción relativamente limpia que podría jugar un papel “de transición” hacia una sociedad totalmente descarbonizada.

 La revista Ecología Política se publica gracias al apoyo de sus suscriptores. Pasado un año desde su publicación, los contenidos pasan a ser de libre acceso. Para seguir leyendo suscríbete o compra el artículo en pdf.

Comprar artículo Suscríbete

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *