Esto no es una guía turística. A People’s Guide to Los Angeles

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  • Autoras: Laura Pulido, Laura Barraclough y Wendy Cheng (2012)
  • A People’s Guide to Los Angeles
  • Editorial: University of California Press
  • Año: 2012
  • ISBN: 978-0-520-27081-7
  • Idioma: Inglés
  • 310 pp.

Crítica del libro: Santiago Gorostiza*

 

 

Hay una popular colección de guías de viaje, con más de setenta títulos publicados, cuya premisa es reducir las ciudades y regiones de las que se ocupa a un ranking de diez visitas imprescindibles. Dicho planteamiento es el epítome de una concepción de las ciudades y el territorio como producto de consumo; su complejidad política y socioambiental, reducida a un listado jerárquico, apto de ser tachado a medida que se cumple, y archivado posteriormente como algo hecho. Sin embargo, precisamente por su carácter extremo, dicho planteamiento pone de manifiesto una característica compartida por toda guía urbana, turística o de viaje: su elaboración implica necesariamente iluminar determinados lugares y obviar otros.

Las autoras de A People’s Guide to Los Angeles nos recuerdan la necesidad de plantearnos algunas preguntas sobre estas elecciones. ¿Quién establece lo que merece ser visitado y lo que no, lo que cuenta como histórico y lo que no? En las guías turísticas, los lugares escogidos y las rutas propuestas forman representaciones geográficas que pueden ser leídas como narrativas del poder. Son, por ello, y pese a su apariencia, necesariamente políticas. De hecho, a menudo es exactamente eso lo que ofrecen: trayectos que conectan centros históricos y contemporáneos del poder político y religioso, representaciones históricas del poder cultural; palacios, catedrales y monumentos. Pero no solamente eso; también señalan zonas comerciales y sus tiendas, y caracterizan sus barrios, una información necesaria para decidir dónde residir durante nuestra visita. En los mapas que recogemos en las oficinas de información turística, el núcleo urbano está salpicado de números con lugares a visitar, y al dorso, el zoom a la zona centro permite distinguir mejor el entramado de calles. Pero más allá de esos límites, fuera del mapa, hay un territorio desconocido. Hic Sunt Dracones.

Ante este tipo de guías, innegablemente prácticas para el visitante apresurado, pero previsibles, es posible encontrar para muchas ciudades libros que ofrecen rutas aparentemente opuestas. “Secretos de Madrid”, “Londres desconocido” o —por seguir con los listados— “Cien sitios de Nueva York donde nunca te han llevado”. Tras hojear A People’s Guide to Los Angeles, uno podría pensar que forma parte de esta segunda categoría, opuesta a las guías tradicionales, pero de alguna manera complementaria. Sin embargo, uno de los primeros méritos del trabajo de Laura Pulido, Laura Barraclough y Wendy Cheng es que resiste a la catalogación. En sus propias palabras, su guía es “una deliberada disrupción política de la manera en que normalmente se conoce y se experimenta Los Ángeles” (p. 4).

¿Cómo desafían las autoras la narrativa del poder inherente a las guías turísticas clásicas? Refocalizando su atención en aquellos grupos marginalizados cuyos lugares y perspectivas son dejadas fuera del mapa de forma sistemática: población negra, mujeres, activistas ambientales, gays, lesbianas, inmigrantes, indígenas, obreros y radicales. E investigando y desenterrando decenas de historias que narran sus luchas, las cuales, entrelazadas, ofrecen una perspectiva distinta de la región, una cuyo foco se centra en las desigualdades y el análisis del poder. Es atendiendo a las historias de estos grupos marginalizados, y dándoles la voz, como las autoras compilan escenarios de manifestaciones, de huelgas, antiguas sedes de grupos políticos convertidas hoy en solares, fincas que deberían haber acogido proyectos industriales contaminantes y que, derrotadas por la movilización popular, quedaron abandonadas… El listado es largo, extremamente variado, y subvierte el sentido tradicional de una guía. Desde el lugar que ocupaba la presa de Saint Francis —cuya rotura en 1927 causó una inundación que acabó con la vida de 450 personas— a la sede los Black Panthers —hoy un aparcamiento anónimo—, Pulido, Barraclough y Cheng recogen hasta 115 lugares del condado de Los Angeles.

El origen de A People’s Guide to Los Angeles lo distingue también de las guías tradicionales, pues es el resultado de quince años de lenta maduración. El proyecto surgió de un trabajo previo de Laura Pulido: Black, Brown, Yellow and Left: Radical Activism in Los Angeles (2006), y de su trayectoria académica (y activista) en la investigación sobre racismo ambiental (véase, por ejemplo, Pulido, 2000). Tras acumular gran cantidad de información sobre lugares relevantes en las luchas por la igualdad racial y la justicia ambiental en Los Angeles, Pulido buscó la colaboración de Barraclough y Cheng, con las que puso en marcha la escritura del libro, que, tal como explican en la introducción, se convirtió en un proceso popular y colectivo que incluyó a estudiantes, voluntarios y otros diversos colaboradores. A lo largo del texto, las autoras dan la voz a los activistas que protagonizaron las luchas mediante cuadros en los que aportan reflexiones personales, y las descripciones de rutas y zonas del condado no olvidan consignar recomendaciones de otros espacios a visitar, o el contacto con asociaciones locales que permiten profundizar en algunas de las historias presentadas o acompañarlas de sus propios toxic tours en determinadas zonas de la ciudad. Tampoco faltan las sugerencias de restaurantes familiares y cafés populares en los vecindarios recorridos.

A People’s Guide to Los Angeles muestra que recuperar luchas del pasado reciente y ponerlas en el mapa implica a menudo consignar derrotas, pero también algunas victorias. Buena muestra de ello se halla en los siete tours temáticos que proponen las autoras en la parte final del libro, conectando algunas de las localizaciones presentadas previamente. Algunos de los ejes temáticos de estas rutas son los movimientos radicales en los años 1960 y 1970, los pueblos indígenas, la política y cultura queer, los medios de comunicación alternativos, o la justicia ambiental.

Este último integra la lucha por el medio ambiente con el compromiso con la igualdad de género, social y racial, recorriendo distintas luchas contra las injusticias y el racismo ambiental. Algunas de sus localizaciones ya no existen sino en la memoria, como los huertos comunitarios de South Central, que fueron los más grandes de Estados Unidos hasta su destrucción por el sheriff de Los Ángeles en 2006. Habían sido fundados por ciudadanos de origen inmigrante, ocupando las tierras que iban a ser destinadas al proyecto Lancer, una incineradora de residuos para la producción energética cuya construcción quedó suspendida. Del mismo modo, la incineradora Vernon —otra de las paradas de esta ruta— existe ya solo en la imaginación y en la documentación de archivo. Y es que no fue borrada ni destruida, sino que nunca llegó a construirse. Estos proyectos de instalaciones contaminantes o grandes infraestructuras, derrotados por los movimientos vecinales —en este caso, las Madres del Este de Los Ángeles— flotan como espectros sobre los paisajes. Pulido, Barraclough y Cheng nos ayudan a verlos. Y nos recuerdan que perviven también de una forma mucho más constructiva: a través de las redes de solidaridad que se tejieron para hacerles frente.

A People’s Guide to Los Angeles —cuyo título es un guiño a la casi homónima obra de Howard Zinn (1990) sobre la historia de Estados Unidos— es más que una guía de los espacios alternativos de la ciudad. Es, sobre todo, una subversión de las guías tradicionales, una colección de lugares políticamente conflictivos, arrancados a veces del anonimato, destinada a la ciudadana que quiere conocer su ciudad más allá de sus trayectos rutinarios, al activista interesado en la historia de los derechos LGBT u otras reivindicaciones, sociales y ambientales, o al turista dispuesto a explorar una ciudad distinta a la que está predestinado a consumir. No es nostálgica ni es un inventario de lugares desaparecidos, sino una propuesta de conversación sobre la imaginación y la historia, sobre el pasado, el presente y el futuro.

Recorriendo sus páginas, planificando un viaje, el lector podría terminar preguntándose qué lugares de su propia ciudad y región escogería si afrontara una tarea similar a la que las autoras han concluido con éxito. ¿Cuántos de ellos conoce y ha visitado? Al cerrar A People’s Guide to Los Angeles, tal vez sienta la necesidad de salir a explorarlos, exhumándolos si es necesario, de los recuerdos de los vecinos y de los archivos. Y, sobre todo, de compartirlos: sea con inquietos activistas, turistas perdidos o ciudadanos hambrientos de encontrar otra ciudad en su misma ciudad. Cualquiera que tenga interés en salir de la ruta marcada, masticada, lista para ser deglutida, marcada como hecha, y posteriormente olvidada.

 

REFERENCIAS

PULIDO, L. (2006). Black, Brown, Yellow and Left: Radical Activism in Los Angeles. Berkeley y Los Angeles: University of California Press.

PULIDO, L. (2000). “Rethinking Environmental Racism: White Privilege and Urban Development in Southern California”, Annals of the Association of American Geographers, 90, pp. 12-40.

ZINN, H. (1990). A People’s History of the United States. Nueva York: Harper Perennial.

* Centro de Estudos Sociais (Universidade de Coimbra), European Network of Political Ecology (ENTITLE, https://entitleblog.org/); e-mail: sgorostiza@ces.uc.pt

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