Movimientos sociales, políticas y conflictos ambientales en la construcción de ciudad: el caso de Bogotá

Germán Andrés Quimbayo Ruiz*

 

En la ciudad de Bogotá Distrito Capital, Colombia, y su área metropolitana, existen espacios naturales como cerros, humedales y ríos en donde aún persisten importantes muestras de biodiversidad y que, como ecosistemas, permiten la sostenibilidad del territorio (Andrade et al., 2013)[1]. Las condiciones biofísicas e hidrogeológicas de alta montaña existentes (Van der Hammen, 2006), en teoría representarían limitantes para la urbanización. No obstante, la ciudad se ha erigido como el mayor centro urbano, político y económico de Colombia, y uno de los polos de inversión económica más importantes de América Latina[2].

El acelerado proceso de urbanización del área metropolitana en los últimos 50 años ha amenazado la sostenibilidad del territorio. En este contexto y desde hace más de dos décadas, distintas organizaciones sociales asociadas a comunidades y barrios han hecho una serie de reivindicaciones por su derecho a la ciudad, la oferta y acceso a espacios verdes, la calidad del entorno y, en general, por la defensa de dichos espacios naturales urbanos.

Este texto pretende ilustrar el rol de dichas organizaciones sociales en el desarrollo de algunas políticas de planificación urbana y gestión ambiental en Bogotá.

Organizaciones sociales y conflictos ambientales en Bogotá

A razón del acelerado y poco planificado desarrollo urbano desde la década de 1960 (Zambrano, 2007) y junto a la llegada del discurso ambientalista a inicios de la década de 1990, se suscitó en Bogotá un gran interés en torno a la defensa del ambiente por parte de organizaciones de la sociedad civil, de barrios y comunidades cercanos de espacios naturales urbanos. Si bien Bogotá ya venía presentando cambios en su entorno debido a su fenómeno de crecimiento (Palacio, 2008), solo desde la década de 1990 fue explícita una “conciencia ambiental” en un sector de la sociedad bogotana (Ruiz, 2008).

La acción de esas organizaciones por la defensa del ambiente fue dirigida a mejorar el entorno de sus comunidades y barrios, sujetos a conflictos propiciados por el desarrollo urbano. Conflictos como la urbanización en zonas de cerros y humedales, afectación paisajística por minería (Quimbayo Ruiz, 2012; Serrano, 2010; Ordoñez et al., 2013), entre otros, dieron razón a dichas acciones.

Emergen aquí, por solo nombrar algunos, procesos sociales asociados a la defensa de cerros, humedales y ríos: la Red de Humedales de Bogotá, la Mesa Ambiental de Cerros Orientales y los procesos organizativos en los ríos Tunjuelo, Fucha y El Salitre, y organizaciones del área rural y de bordes urbanos de la región. También se encuentran Organizaciones No Gubernamentales-ONG conformadas por ciudadanos de todas las condiciones sociales, quienes han realizado diversas acciones para la defensa del entorno.

Como resultado de su activismo, varias de estas organizaciones incidieron en algunas decisiones de ciudad, manifestándose en el apoyo y respaldo político del Gobierno local y en la implementación (en algunos casos más que en otros) de algunas políticas públicas ambientales[3]. Gracias a la presencia de liderazgos sociales, apoyados por algunos sectores políticos, académicos e intelectuales, las organizaciones sociales han ayudado a posicionar sus intereses en los debates públicos sobre ambiente y ciudad (Confluencia Social y Académica, 2009; Serrano, 2010).

En el caso de la defensa social de los humedales urbanos, las movilizaciones sociales ayudaron a generar políticas para la conservación de estos ecosistemas[4]. Si bien el desarrollo y crecimiento de Bogotá se hizo de espaldas a estos ecosistemas y pese a que aún enfrentan presiones por fenómenos de urbanización, los defensores de los humedales son reconocidos como organizaciones sociales muy activas[5], que a través de diversos mecanismos de movilización social y política lograron que los humedales fuesen reconocidos y protegidos. Esto permitió que autoridades locales como la Secretaría Distrital de Ambiente y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, pese a intervenciones fallidas y a varias discontinuidades en los procesos de gestión y conservación, emprendieran acciones que han fortalecido la dinámica social descrita. Incluso el Gobierno local actualmente está haciendo esfuerzos para fortalecer la conservación de los humedales.

De otro lado, durante los últimos 40 años la lucha social por los Cerros Orientales de la ciudad ha sido el escenario de constantes tensiones sociales y políticas entre autoridades locales y regionales, constructores urbanos y habitantes de estos cerros no solo por las visiones y enfoques de conservación, sino en las maneras en que la población humana se asienta en el área, lo que incluye la construcción (formal y no formal) en los cerros (Mesa, Cortés y Mira, 2005). En ese sentido, desde las organizaciones sociales se propuso fortalecer las medidas para la protección de esta área, y a su vez, adelantar acciones sobre la situación legal de algunos barrios y asentamientos que incluso se encontraban antes de la creación de la reserva y se vieron afectados por la creación de la misma, a pesar que muchas comunidades ayudaban a la conservación del área (Mesa Ambiental de Cerros Orientales, 2008). No obstante, la respuesta institucional ha sido históricamente errática o nula en implementar medidas de conservación e inclusión social (Ruiz, 2013)[6].

Si bien el caso de los humedales urbanos y el de los Cerros Orientales no han sido los únicos procesos en defensa de los ecosistemas y espacios urbanos en la ciudad, sí son una muestra representativa sobre cómo estos procesos organizativos han planteado a la ciudad una oportunidad para reconectar al resto de habitantes de la ciudad con su entorno a partir del reconocimiento de conflictos ambientales y urbanos.

Apuntes desde Bogotá a la ecología política urbana

Pese a que las organizaciones sociales hayan influido en algunas decisiones de ciudad, aún es constante su denuncia sobre la imposición de un modelo de ciudad que prima a grandes intereses capitales, especialmente de tipo inmobiliario. A su vez, la constante recepción de población proveniente de diferentes zonas del país (muchos expulsados por razones del conflicto armado colombiano), ha conllevado a una fuerte segregación socioespacial y conflictos de ocupación y uso del suelo en Bogotá. Dicho fenómeno quizá constituya la base de muchos otros conflictos que actualmente vive la ciudad y su región. Cada vez hay mayor demanda por suelo urbanizable en un territorio con gran vulnerabilidad social y ecológica (Carrizosa, 2012) (ver foto 1).

El borde urbano sur de Bogotá (Autor: Germán Andrés Quimbayo Ruiz)
El borde urbano sur de Bogotá (Autor: Germán Andrés Quimbayo Ruiz)

Asimismo, a pesar de que recientemente la Alcaldía de Bogotá haya propuesto acciones para un ordenamiento del territorio alrededor del agua y los ecosistemas, además de proponer normas urbanísticas para la resolución de conflictos urbanos de vieja data, esa voluntad política ha chocado con una estructura político-administrativa local compleja y muy burocratizada. A lo anterior se suma el volátil panorama político local en años recientes, consecuencia no solo de escándalos por corrupción y malos manejos en la administración pública, sino en una ausencia de visión de ciudad por parte de los diversos gobernantes que ha tenido la ciudad.

El borde urbano sur de Bogotá (Autor: Germán Andrés Quimbayo Ruiz)

Tanto los discursos como prácticas asociadas de las organizaciones sociales en defensa del ambiente en Bogotá, aún no han sido analizados en un marco más amplio de ciudad, entendida esta como un hecho geográfico e histórico, y marcado por múltiples “ecologías políticas” presentes en el entorno urbano. Por tanto, lo que distingue a Bogotá es que en cierta manera los conflictos ambientales suscitados en su territorio imprimieron un dinamismo a las organizaciones sociales y su incidencia en políticas públicas locales.

Sin embargo, los conflictos ambientales en los debates de ciudad aún solo son considerados por los sectores interesados, sean de movimientos sociales, gobierno, academia o del sector económico y productivo. Para una persona ajena a estas dinámicas sociales, sus problemas se concentran en la percepción de la seguridad, la movilidad y el transporte público o en disfrutar de un espacio urbano digno. Es posible que esas legítimas preocupaciones sean manifestaciones de un modelo de ciudad insostenible, vinculadas quizá a esos conflictos ambientales. En ese sentido, el debate a promover deberá ser más de ciudad que “ambiental”.

Bogotá se ha caracterizado por contar en su base social con procesos que han mantenido vivo un debate de ciudad, como por ejemplo, el seguimiento al Plan de Ordenamiento Territorial-POT de la ciudad y sus implicaciones ambientales (Confluencia Social y Académica, 2009; Alcaldía Mayor de Bogotá, 2013). Es creciente el interés por parte de un importante sector de la ciudadanía bogotana en promover la defensa del valor público que aguarda la biodiversidad y el agua en el entorno urbano y de la región. El uso de diversos mecanismos, desde instrumentos legales para hacer valer su voz (como en el caso de los humedales), hasta de herramientas de comunicación y redes sociales de internet, han generado acciones concretas. Pero los movimientos y procesos descritos en este texto aún son una fuerza social dispersa que no ha logrado trascender hacia otros sectores de la sociedad.

Es clara la tendencia de insostenibilidad del crecimiento urbano de Bogotá y su región. Pero también lo es la oportunidad que ofrece al territorio la memoria de esas diversas fuerzas sociales para entender la ciudad. En medio de cantos de sirenas clamando por “ciudades resilientes”, Bogotá y sus movimientos sociales no pueden seguir mirándose solos: deben tender puentes para propender no solo por una ciudad más amable, sino plantear al país que tiene que resolver su conflicto territorial.

Referencias

ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, (2013), Las grandes polémicas sobre la Modificación Excepcional del POT [MEPOT], Secretaría Distrital de Planeación, Secretaría Distrital de Ambiente, Colombia.
ÁNDRADE, G.I., REMOLINA, F. y  WIESNER, D. (2013), Assembling the pieces: a framework for the integration of multi-functional ecological main structure in the emerging urban region of Bogotá, Colombia, Urban Ecosystems, Springer, Volume 16, Issue 4, p. 723-739.
CARRIZOSA, J. (2012), Desarrollo regional y cambio climático en la Región Capital, PRICC-Contrato No. 0000010491.
CONFLUENCIA SOCIAL Y ACADÉMICA, (2009), ¿Quién ordena a quién, y qué se ordena en el territorio? A propósito de la revisión del POT de Bogotá, Confluencia Social y Académica hacia la revisión del POT de Bogotá, apoyada por CINEP-Intermón Oxfam-Agencia Catalana de Cooperación, Bogotá, Colombia.
MESA AMBIENTAL DE CERROS ORIENTALES, (2008), Territorios Populares, Ambiente y Hábitat: Propuestas de Política Pública desde los Cerros Orientales de Bogotá, Ediciones Gente Nueva, CINEP, Planeta Paz y CORVIF, Bogotá, Colombia.
MESA, C. y MIRA, J. (2005). ¿Son posibles el espacio público y la recreación en los Cerros Orientales de Bogotá y en  la cuenca alta del río Teusacá?, Diagnóstico social, En: Cárdenas, F., Correa, Hernán D. y Mesa, C. (Comps.): Región, Ciudad y Áreas protegidas, Bogotá, Colombia, FESCOL, p. 269-318.
ORDOÑEZ POTES, C., Ángel, A.E. y Lozano Zafra, D.P. (2013). A través de la ventana: una apreciación paisajística de los efectos de la minería en los cerros de Bogotá, En: Toro Pérez, C., Fierro Morales, J., Coronado Delgado, S. y Roa Avendaño, T. (Eds.) Minería, Territorio y Conflicto en Colombia, Universidad Nacional de Colombia, p. 381-398.
PALACIO, G. (2008), Ed. Historia ambiental de Bogotá y la Sabana, 1850-2005, Bogotá, Instituto Amazónico de Investigaciones-Universidad Nacional de Colombia.
QUIMBAYO RUIZ, G.A. (2012), Parque Entrenubes: ciudad, conservación y movimientos sociales en el sur de Bogotá, Revista Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña-HALAC, Vol 2, No 1. SET 2012-FEB 2013.
RUIZ, Juan P. (2013), Reducción de la Reserva Forestal de los Cerros Orientales, Columna de opinión del diario El Espectador, Disponible en el siguiente enlace:  http://www.elespectador.com/opinion/reduccion-de-reserva-forestal-de-los-cerros-orientales-columna-459342
RUIZ, M. (2008).Lineamientos para una historia agro-ambiental de la Sabana de Bogotá (1850-1999), En: G. Palacio (Ed.), Historia ambiental de Bogotá y la Sabana, 1850-2005, Bogotá, Instituto Amazónico de Investigaciones-Universidad Nacional de Colombia, p. 48-71.
SERRANO, N. (2010), Renovación urbana y conservación ambiental: el caso del humedal de Córdoba en Bogotá, En: Serje, Margarita (Ed.), Desarrollo y conflicto, Territorios, recursos y paisajes en la historia oculta de proyectos y políticas, Bogotá, Colombia, Universidad de los Andes, p. 251-279.
VAN DER HAMMEN , T. (2006), Historia, Ecología y Conservación de Ecosistemas Altoandinos y de Páramo hacia la realización de una estructura ecológica para la región (Cuenca Alta del Río Bogotá), En: Memorias del Encuentro Internacional de Ecología Regional Aplicada a la Conservación de la Flora y los Ecosistemas Alto Andinos y de Páramo, Bogotá, Colombia. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Alcaldía Mayor de Bogotá, Departamento Técnico y Administrativo del Medio Ambiente, Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, p. 39-50, .
ZAMBRANO, F. (2007), Historia de Bogotá: siglo XX, En: Vargas L., Gutiérrez Cely, E. y  Zambrano, F., Historia de Bogotá, Villegas Editores, Bogotá, Colombia, Vol. 3, p. 200-201.


* Ecólogo y Magíster en Geografía. Actualmente es investigador en el Instituto Alexander von Humboldt, Colombia (gquimbayo@gmail.com). Lo escrito en el presente texto compromete exclusivamente al autor.
[1] A nivel regional, los páramos se encuentran representados en los Parques Nacionales Chingaza y Sumapaz A nivel del Distrito Capital, pese a la presión por urbanización, Bogotá cuenta con importantes ecosistemas como páramos, cerros y humedales (legalmente se reconocen 14 de estos ecosistemas urbanos) y cuenta con un importante área de suelo rural y de ocupación campesina.
[2] “Las 10 ciudades latinoamericanas más competitivas” Revista Dinero. 2012: Consultar aquí:
http://www.dinero.com/actualidad/economia/galeria/las-10-ciudades-latinoamericanas-mas-competitivas/146531(recuperado en marzo de 2014).
[3] En el siguiente enlace, se puede consultar información sobre varias de esas políticas:
http://www.ambientebogota.gov.co/web/sda/politicas-ambientales (recuperado en abril de 2014).
[4] Para conocer algo más sobe este proceso, se puede consultar un reportaje hecho por el portal HumedalesBogotá.com: Mauricio Castaño, defensa de los Humedales. Disponible en: http://humedalesbogota.com/2013/05/07/mauricio-castano-defensa-de-los-humedales/ (recuperado en marzo de 2014).
[5] Redes como las que conforma la fundación “Humedales Bogotá” son una buena muestra de ello. http://humedalesbogota.com
[6] Para conocer más el caso de los Cerros Orientales, ver documentos elaborados por la Fundación Cerros de Bogotá: www.cerrosdebogota.org.

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