La resistencia ecofeminista en África. Conversación con Samantha Hargreaves, de WoMin

Camila Rolando Mazzuca*

Palabras clave: África subsahariana, minería, extractivismo, ecofeminismo

 

Esta es una entrevista a Samantha Hargreaves, directora y fundadora de la alianza africana WoMin (Mujeres en Minería).[1] WoMin es una red de movimientos sociales nacionales y locales de justicia ambiental, que abarca trece países del África subsahariana. En ella participan activamente mujeres representantes de comunidades campesinas e indígenas que sufren las consecuencias de la industria minera en su cuerpo, su vida y sus fuentes de subsistencia y trabajo. Por ejemplo, WoMin trabaja con Orcade[2] de Burkina Faso, Save Lamu de Kenia y Kebetkache de Nigeria.[3] WoMin también colabora con redes internacionales como London Mining Network y ActionAid International. WoMin denuncia los efectos negativos del extractivismo, e impulsa y defiende alternativas lideradas por las mujeres desde el nivel comunitario. Con sede en Johannesburgo (Sudáfrica), esta organización desarrolla proyectos concretos, campañas, investigaciones e intercambios de aprendizaje entre mujeres afectadas por las mismas industrias en diferentes países. Según WoMin, el actual modelo de desarrollo dominante es extractivista, explotador y patriarcal, además de ignorar el rol imprescindible de las mujeres en la reproducción social de sus familias y comunidades. WoMin aboga por la justicia social, económica, de género y ambiental, y promueve alternativas posextractivistas ecofeministas.

Imagen 1. Descripción. Samantha Hargreaves en un encuentro organizado por la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ESCR-Net, en octubre de 2017. Fuente: Álex del Rey, FIAN International.

¿Cómo surgió la iniciativa de crear WoMin?

El proceso de creación de WoMin comenzó en 2012 como respuesta a la intolerable invisibilización de las cuestiones de género y de los derechos de las mujeres por parte de las industrias extractivas. Fue una iniciativa de organizaciones de la sociedad civil que trabajan con temas vinculados con los recursos naturales y los sectores extractivistas, la justicia ambiental y los derechos de las mujeres a nivel nacional en distintos países de África. Como fundadora, impulsé la creación de WoMin mediante la conceptualización y la motivación de un trabajo innovador sobre el género y las industrias extractivas. Encontré la financiación inicial gracias a la cual dos investigadoras de Sudáfrica pudieron trabajar conmigo en la redacción de una colección de seis artículos y una herramienta de promoción que aborda cuestiones clave sobre el género y las industrias extractivas.

Así, WoMin se lanzó en octubre de 2013 durante una reunión regional en la que participaron más de cincuenta y cinco organizaciones clave de África Oriental, Occidental y Meridional, con representantes de organizaciones de Asia, América del Norte y América Latina. Durante esta reunión, WoMin organizó dos días de formación sobre la investigación-acción participativa (IAP) en las que participaron especialistas regionales, que luego acompañaron y aconsejaron a nuestros aliados durante más de un año. Así, a lo largo de 2014, WoMin siguió apoyando investigaciones de acción participativa feminista en colaboración con sus aliados. Juntos creamos nuevas formas de entender los lazos entre el género y las industrias extractivas, apoyamos la organización de las mujeres y su concientización y produjimos material empírico en apoyo de la incidencia política. Respaldamos intercambios de solidaridad a favor de mujeres afectadas por las industrias extractivas, redactamos resúmenes de las IAP que nuestros aliados hicieron en sus países respectivos y un documento de síntesis que parte de una aproximación ecofeminista para criticar el documento About african mining vision (“Sobre una visión africana de la minería”),[4] que promueve un modelo de desarrollo minero a nivel continental.

El enfoque político de WoMin surge de todos estos proyectos colaborativos y empíricos a niveles subregionales y regionales. Nuestras principales áreas temáticas de trabajo son: a) el extractivismo, la militarización y la violencia contra la mujer; b) una campaña regional sobre la energía y la justicia climática llamada Women Building Powery (“Mujeres generando energía”), y c) el apoyo a las mujeres para que puedan ejercer su derecho a aprobar o rechazar proyectos mineros y de megainfraestructuras. Promovemos alternativas de desarrollo ecofeministas a través de todo nuestro trabajo.

¿Cómo se expandió la red de WoMin a trece países? ¿Cómo emergen los proyectos colaborativos dentro de la red?

Durante su desarrollo inicial, WoMin tomó la decisión estratégica de crear alianzas en la región de manera prudente. Aprendimos las lecciones de experiencias pasadas de otras redes regionales que desde un principio establecieron afiliaciones formales. A lo largo del tiempo, el trabajo de estas redes fue afectado por las divergencias crecientes de las posiciones políticas y de las estrategias de los miembros. Nuestro principal compromiso es trabajar con organizaciones cuyas políticas y posicionamientos resuenen estrechamente con los de WoMin. Consideramos que esta es la base para una alianza poderosa y efectiva a favor del cambio. Nos aliamos con organizaciones y movimientos que abordan los derechos de las mujeres, el sector extractivo, la soberanía alimentaria, el medio ambiente, la justicia climática y el monitoreo de los bancos de desarrollo. Las colaboraciones surgen dentro de nuestras tres áreas pragmáticas de trabajo, ya mencionadas: el extractivismo y la violencia contra las mujeres; el clima y la energía, y el apoyo a las mujeres para hacer valer sus derechos.

Estas colaboraciones representan puntos de entrada para fortalecer las redes y desarrollar nuevos conocimientos (a través de la investigación participativa formal y feminista), así como para apoyar la organización de las mujeres y la construcción de movimientos. A medida que nuestras relaciones con aliados de diferentes países se profundizan, las colaboraciones se convierten en alianzas formales, cercanas, basadas en actividades acordadas que reciben el apoyo financiero de WoMin. Entre otros, WoMin actúa como conductor para financiar el lanzamiento de proyectos nuevos e importantes a niveles nacionales. WoMin trabaja con organizaciones del este, del oeste y del sur de África, además de ser una de las pocas alianzas del continente que ha logrado unir con éxito las regiones anglófonas, francófonas y lusófonas.

¿Por qué es necesario conceder una atención particular a las luchas de las mujeres contra los impactos adversos de las industrias extractivas, y hacerlo sin victimizarlas?

Las mujeres campesinas y de la clase obrera africana, y también de otros lugares del mundo, se encuentran en el centro de una idea y de una práctica de desarrollo en oposición radical al modelo capitalista extractivista. Puesto que las mujeres son las principales responsables de la producción de alimentos de subsistencia, del abastecimiento de agua potable y biomasa para la energía, del cuidado de la familia y de la extensa comunidad, son las más afectadas cuando las industrias extractivas y los megaproyectos de infraestructura amenazan o acaparan sus tierras y el agua, destruyen los vínculos sociales y la vida comunitaria y contaminan el aire y el suelo. Las mujeres tienen menos oportunidades de ser empleadas en estos proyectos extractivos y de infraestructura. Al asociar sus papeles en la reproducción de la familia y de la comunidad, ellas ven más allá del beneficio a corto plazo que promueven las empresas con promesas de empleo a fin de obtener la aprobación de las comunidades al proyecto.

WoMin ha observado que las mujeres, junto con los campesinos y las comunidades indígenas o tradicionales, constituyen el núcleo de la resistencia contra los megaproyectos en África. Cuando la clase obrera, las mujeres campesinas y sus comunidades impugnan las industrias extractivas, ellas y ellos están defendiendo la tierra, las semillas, el agua y los bosques, pero también trabajan para proteger una forma de ser y una forma de vida profundamente interconectadas con la naturaleza. Según la perspectiva de WoMin, la esperanza para un mundo humano y justo se encuentra en la protección de los bienes comunes, en el cuidado de los ecosistemas y las personas y en la promoción de formas de producción centradas en el valor de uso y no en el valor de intercambio. Colaborar con las mujeres y su resistencia equivale a afirmar, apoyar y profundizar un paradigma de desarrollo muy diferente. En nuestro trabajo y en nuestro análisis, afirmamos el poder de las mujeres, su rol central en la resistencia y la importancia del desarrollo por el cual ellas luchan. Identificamos el movimiento liderado por las mujeres campesinas y de clase obrera como la fuerza motriz para los cambios que la humanidad y el planeta necesitan.

Imagen 2. Asamblea de mujeres sobre el agua (agosto de 2016), organizada con mujeres afectadas por una mina de carbón de las comunidades de Somkhele y Fuleni, en la provincia de KwaZulu Natal, Sudáfrica. Fuente: WoMin.

¿Cómo entiende WoMin el ecofeminismo? ¿Cómo la alianza pone en práctica este concepto en su trabajo cotidiano?

WoMin está familiarizándose con el ecofeminismo africano a partir de las experiencias y las luchas de las mujeres campesinas y de la clase obrera de África. El ecofeminismo, como teoría y movimiento, vincula la explotación y la destrucción de la naturaleza con la opresión de las mujeres por parte del patriarcado y el capitalismo. En el contexto de África, estos sistemas asociados de opresión son neocoloniales: los minerales, los bosques, la tierra y el agua africanos son saqueados y robados por el Norte global y las economías en desarrollo. Esta realidad ha sido ininterrumpida desde la temprana colonización. El pensamiento ecofeminista enmarca el enfoque de WoMin para organizar y construir movimientos de mujeres, para hacer investigaciones y campañas y para apoyar alternativas de desarrollo. En la práctica, apoyamos a las mujeres afectadas o a quienes luchan contra el extractivismo destructivo construyendo espacios seguros para las mujeres, las organizaciones y los movimientos, en los que puedan compartir, construir conciencia y planear acciones para el cambio.

Nuestra perspectiva sobre la creación de conocimiento comienza con las mujeres afectadas. Apoyamos principalmente la investigación-acción participativa feminista a través de la cual las mujeres afectadas construyen conocimiento, amplían la comprensión de su propia opresión, crean solidaridad con otras mujeres y emprenden acciones informadas. Nuestras campañas arraigan a nivel local, en la organización de las mujeres, en la construcción de movimientos y en el liderazgo de las mujeres locales que dirigen el programa político de las movilizaciones.

¿Hay puentes vigentes o posibles entre las luchas antiextractivistas de las mujeres africanas y otras mujeres del Sur global o incluso a nivel mundial?

Desde sus inicios, WoMin ha tratado de crear relaciones con organizaciones de mujeres opuestas a las industrias extractivas en América Latina, Asia y el Pacífico. También hemos establecido vínculos con grupos indígenas y particularmente con lideresas indígenas en lucha contra las industrias extractivas en Canadá y partes de Estados Unidos. En el Norte global, la extracción de minerales y de combustibles fósiles se concentra en territorios ocupados por comunidades indígenas, generalmente unidas en sus luchas con comunidades negras de zonas urbanas que enfrentan las industrias contaminantes. Las conexiones entre continentes se hacen a menudo a través de plataformas políticas, como el Foro Social Mundial, la Campaña Mundial contra la Impunidad Corporativa y la Conferencia de las Partes. WoMin es una alianza muy joven, y el trabajo antiextractivo es incipiente en África. WoMin y sus aliados en trece países están realizando importantes inversiones para apoyar la organización de las mujeres y la construcción de movimientos a nivel local y nacional, así como para construir puentes dentro del continente a través de campañas, escuelas políticas feministas e intercambios de aprendizaje y de solidaridad. Hasta que se profundicen las luchas en África, es prematuro establecer lazos para consolidar luchas antiextractivas en otras partes del mundo.

Imagen 3. Encuentro regional para el intercambio de estrategias en Port Harcourt, en el estado de Ríos, Nigeria, en septiembre de 2015. Un encuentro de la Unión de las Mujeres Africanas para la Energía, la Alimentación y la Justicia Climática, y una manifestación de solidaridad organizada para denunciar los impactos de las industrias extractivas en el delta del Níger que sufren las mujeres. Fuente: WoMin.

Agradecimientos

La autora agradece al Consejo Europeo de Investigación (ERC) por el financiamiento del Proyecto ENVJustice/N.o 695446.

[1] Las preguntas se le formularon a Samantha Hargreaves en inglés y la autora ha traducido sus respuestas del inglés al castellano.

[2] Organisation pour le Renforcement des Capacités de Développement (Organización para el Refuerzo de las Capacidades de Desarrollo). Véase: http://www.orcade.org

[3] Para más información sobre WoMin, véase: https://womin.org.za

[4] Véase el documento de WoMin Collection 2: the impacts of extraction on women in Africa (octubre de 2015), disponible en: http://womin.org.za/collection-two.html. El documento de la Organización de las Naciones Unidas titulado About African Mining Vision se puede consultar en: http://www.africaminingvision.org/about.html

* Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental, Universidad Autónoma de Barcelona, Catalunya, España. E-mail: camila.rolando@sciencespo.fr

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