Editorial

La violencia patriarcal –en su fase capitalista de apropiación por desposesión– se ha desatado con gran virulencia contra las mujeres y contra todas las formas de vida no humana a escala global. Por un lado, la explotación del cuerpo de las mujeres, los feminicidios, las señales vitales que alertan acerca del estado del planeta, la explotación de los animales no humanos y del resto de los seres vivos que conforman la trama de la vida han adquirido niveles que desafían la fantasía más distópica. Asimismo, la persecución y el asesinato de las mujeres que luchan contra el capitalismo, el colonialismo, el extractivismo y en defensa de la tierra y el agua han aumentado significativamente. Todas estas son distintas violencias que aparecen como correlato de la acelerada transgresión del respeto a los límites biofísicos planetarios.

Desde hace varias décadas, los ecofeminismos y las ecologías políticas feministas analizan la manera en que la opresión de las mujeres y la destrucción de la naturaleza se imbrican en un mismo ordenamiento. A través de sus diferentes corrientes, no solo han propuesto alternativas, sino que han desarrollado y emprendido proyectos basados en principios ecologistas que ponen el cuidado de la vida en el centro para garantizar un futuro habitable para todas y todos.

En la actualidad, las múltiples crisis globales (ecológicas, sociales, económicas, culturales y políticas) hacen aún más necesario aproximarse a los conflictos socioambientales con una perspectiva ecofeminista, capaz de dar cuenta de las raíces de los problemas y de los retos que enfrentamos.

Por primera vez en la historia de Ecología Política se dedica un número exclusivamente a las contribuciones desde la perspectiva de los ecofeminismos y las ecologías políticas feministas del Norte y del Sur. El enorme interés por la temática quedó claro dado el gran número de propuestas recibidas. Esto ha planteado un desafío en la tarea de selección, pero a la vez ha puesto de manifiesto el gran desarrollo de los abordajes ecofeministas y de la ecología política feminista en diferentes territorios. A pesar de que no fue un criterio de selección, todas menos una de las autorías de los artículos presentados en este número corresponden a mujeres, y algunos son fruto de una fértil reflexión dentro de sus colectivos. Por este motivo, es la primera vez que todo un número de la revista está escrito casi exclusivamente por mujeres. De igual manera, es la primera vez que en el equipo editor participa un colectivo ecofeminista, que ha enriquecido el debate y la reflexión.

Este número se inicia con la sección “En profundidad”, que cuenta con cinco contribuciones. Amaranta Herrero ofrece una visión introductoria sobre la perspectiva ecofeminista, entendida como un concepto paraguas que abarca múltiples tendencias y puntos de vista sobre la dominación gemela de mujeres y naturalezas. Luísa del Pinho Valle analiza el ecofeminismo como una epistemología crítica que expande la racionalidad ambiental (concepto tomando de Enrique Leff) para fomentar el diálogo entre seres y saberes y así transformar y reconstruir la continuidad humana y no humana en el planeta. El grupo venezolano LaDanta LasCanta desarrolla una contribución a la historia de los ecofeminismos en Abya Yala (América Latina) en dos momentos: el primero dedicado a la teología ecofeminista y el segundo a la lucha de las mujeres contra el extractivismo y en defensa de sus cuerpos-territorios. Mónica Cano revisa el texto The posthuman de la filósofa italoaustraliana Rosi Braidotti para defender la necesidad de realizar cartografías zoecentradas como una de las herramientas de navegación hacia la justicia ecosófica, posantropocéntrica y multiespecie. Finalmente, Rebecca Elmhirst recorre los trabajos recientes en ecología política feminista y los puntos de entrada a debates emergentes que proporcionan cada uno de ellos.

En la sección “Opinión”, Helena Nogales reflexiona sobre los discursos, las representaciones y los significados que colocan a las naturalezas y a las mujeres en un estado de vulnerabilidad, enfermedad e inestabilidad. Seguidamente, Laura Pérez Prieto argumenta a favor de la construcción de epistemologías desde abajo y desde las periferias, y sintetiza algunas ideas clave de los ecofeminismos del Sur global que ayudan a hacer más complejo el nexo entre la explotación de las naturalezas y la dominación de las mujeres.

La sección “Breves” cuenta con cinco trabajos. Desde México, María Ayala, Emma Zapata y Ramón Cortés analizan la manera en que el extractivismo minero ha impactado en las mujeres y sus cuerpos. Por su parte, en diálogo con los ecofeminismos del Norte y los feminismos territoriales del Sur, el Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo aborda las distintas esferas de la (re)patriarcalización de los territorios. Erika Aguilar expone la experiencia de las mujeres en Rojava (en el Kurdistán sirio), un caso que despierta cada vez más interés y solidaridad, y analiza el trinomio comunalismo, ecología y liberación de las mujeres en los proyectos implementados hasta el momento. María Fernanda Soliz analiza la situación de la salud y el daño psicosocial en mujeres, niñas y niños de la comunidad Tsuntsuim (Ecuador), afectada por el proyecto megaminero San Carlos Panantza. Cierran la sección Paola Boados, Alejandra Sánchez, Katta Alonso, Carolina Orellana, Alejandra Castillo y Maritza Damann, quienes parten de una propuesta etnográfica colaborativa para ocuparse de las estrategias desarrolladas por las mujeres ante la violencia extractivista en la zona central de Chile.

En “Redes de resistencia”, Daiana Melón y Florencia Yanniello analizan el rol de las mujeres en la emblemática Asamblea Ambiental de Gualeguaychú en Argentina, conformada como frente de lucha y resistencia ante la contaminación del río Uruguay. Amiel Moreno expone el caso de la participación de las mujeres en el Congreso Nacional Indígena, una red de redes que está generando expectativas entre todas y todos los que nos encontramos abajo, a la izquierda y con la tierra, ante la candidatura de María de Jesús Patricio Martínez (conocida como Marichuy) a la presidencia de México. Lorena Cabnal, desde Guatemala, presenta la experiencia de Tzk’at, Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario, en los procesos de recuperación emocional y espiritual que esta red desarrolla con mujeres indígenas que defienden sus territorios. Patricia Agosto cierra esta sección con el caso de la granja agroecológica La Verdecita, ubicada en el cinturón hortícola de la ciudad de Santa Fe (Argentina), una experiencia de organización de mujeres por la soberanía alimentaria.

La sección “Referentes ambientales” contiene tres entrevistas. La primera, realizada por Amaranta Herrero a la ecofeminista española Yayo Herrero López, conocida por su fuerte vinculación con los movimientos sociales a través de Ecologistas en Acción. Por su parte, Camila Rolando entrevista a Samantha Hargreaves, directora de WoMin (Mujeres en Minería), red de movimientos sociales de trece países del África subsahariana con participación de mujeres de comunidades indígenas y campesinas afectadas por la minería. Por último, la feminista italiana Silvia Federici conversa con Mina Navarro y Raquel Gutiérrez Aguilar sobre los cruces entre el feminismo y el ecologismo.

En la sección “Crítica de libros”, Angélica Velasco presenta su obra La ética animal. ¿Una cuestión feminista?, en la que articula los vínculos entre las luchas (eco)feminista y por los derechos de los animales. Además, Francisco Javier Velasco comenta el libro Ecología o catástrofe. La vida de Murray Bookchin escrito por Janet Biehl, anarquista e importante teórica de la ecología social, quien –cabe destacar– colabora con la revolución que lleva a cabo el pueblo kurdo de Rojava.

El conjunto de las miradas recogidas en este número no solo relata o registra las prácticas y corrientes políticas que se enfrentan a la cara oculta de la modernidad, sino que es también expresión de un referente ético, de otra manera de existir. En este sentido, un acto político fundamental en estos tiempos de violencia desenfrenada y de acelerada extinción de la vida consiste en publicar y difundir las luchas, las propuestas éticas, las epistemologías y las gnoseologías –contenidas en las diferentes corrientes del ecofeminismo– que nos hacen avanzar hacia un horizonte en donde el patriarcado, con sus innumerables formas de apropiación y violación, quede superado.

Como editoras, esperamos que este número colabore en la tarea de despatriarcalizar los territorios, los “desarrollos” y nuestra relación con la naturaleza, pero también los proyectos académicos, activistas y editoriales. Confiamos también en que este número entero dedicado a los feminismos abra paso a una presencia cada vez mayor de las perspectivas feministas en los próximos números de la revista.

Dedicamos este número a todas aquellas mujeres que luchan día a día por un mundo más justo, aunque sus luchas sean muchas veces invisibilizadas, violentadas, ignoradas o menospreciadas.

LaDanta Las Canta, Marien González Hidalgo, Amaranta Herrero y Sara Mingorría

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