La carta de los comunes. Para el cuidado de lo que de todos es

Texto disponible aquí.

Autor: madrilonia.org/Observatorio Metropolitano

Editorial: Traficantes de Sueños

Año: 2011

Crítica del libro: Ivan Murray Mas, geógrafo y profesor de la Universitat de les Illes Balears.
Estamos ante un libro que surge como un ejercicio de política ficción en el Madrid de 2033, bajo la influencia de los Fueros y Cartas Pueblas medievales. Sobre las ruinas de lo que un día fue una ciudad global (Observatorio Metropolitano, 2007) y centro de mando de los neocons españoles (Carmona, García y Sánchez, 2012) se levantó un nuevo orden social. Ello fue posible después de vencer el miedo impuesto por los gestores del capital que utilizaban la crisis para dar una vuelta de tuerca a la sociedad. Los sujetos insurgentes, los desposeídos y aquellos que no pudieron ya entrar en el Spanish Dream, se articularon en torno a comités de apoyo mutuo y colaboraron en la redacción de una carta constitucional del nuevo orden social emergido desde abajo: La Carta de los Comunes.

La cuestión de los comunes, más allá de las lecturas ideológicamente sesgadas como la de la “tragedia de los comunes” de Garrett Hardin, ha recobrado interés en los últimos tiempos. Un impulso fundamental fue la concesión del premio Nobel a Elinor Ostrom. Ostrom, además de mujer, no solo no era economista, sino que encima se dedicaba al estudio de aquello que quedaba fuera de la red analítica de la “ciencia económica”: los bienes comunes y sus instituciones. No es de extrañar entonces que los “sacerdotes” de la academia –hombres todos ellos– se hayan rasgado las vestiduras ante la concesión del Nobel a Ostrom. Una de las obras más conocidas de Ostrom es la publicada en 1990 sobre el gobierno de los comunes, en la que se centra en el estudio de la gestión de los bienes comunes, desmontando absolutamente la tesis de Hardin.

La Carta de los Comunes se debe contextualizar tanto en relación con la procedencia intelectual de sus autores, como con la situación sociopolítica en la que surge. En primer lugar, cabe señalar que este libro ha sido escrito a varias manos por colectivos vinculados a los movimientos sociales y con una potente producción intelectual, claramente dirigida a la transformación social. Entre los diferentes proyectos en los que se encuadran los autores de “La Carta” están el Observatorio Metropolitano,[1] colectivo de investigación urbana militante; el blog Madrilonia,[2] ventana de análisis sobre la crisis y su incidencia, especialmente en Madrid, pero sobre todo de agitación; Traficantes de Sueños[3] que es algo más que una librería y editorial, aportando útiles para las luchas sociales; y finalmente, la Fundación de los Comunes[4] desde la cual se potencia la transformación social.

En segundo lugar, “La Carta” aparece en un contexto de fuerte agitación sociopolítica por el estallido de la crisis, el profundo impacto social provocado por las políticas anticrisis y la explosión del 15M. Bajo la retórica de la crisis se está llevando a cabo una profundización del programa neoliberal y ante la crisis del capital financiero y las políticas neoliberales, en lugar de abandonar esa senda, se han aumentado las dosis de veneno neoliberal sobre el cuerpo social (López y Rodríguez, 2010; Observatorio Metropolitano, 2011; Observatorio Metropolitano, 2012).

Las estrategias del poder se articulan sobre una nueva ronda de acumulación por desposesión, es decir en el “cercamiento” de esferas de la vida que todavía estaban protegidas de la mano del mercado capitalista. Tal como Harvey (2004) sostiene, una de las principales estrategias del capital ha consistido históricamente en una persistente acumulación por desposesión, lo que podríamos definir como una especie de “acumulación originaria” constante. En este sentido podemos apuntar algunos trabajos que trazan la transición al capitalismo como una acumulación por desposesión violenta que se cebó, no solamente en las tierras comunales, sino también en los cuerpos de las mujeres y de todos aquellos que fueron masacrados en los “nuevos mundos” (Federici, 2010; Williams, 2011).

En el trabajo de “La Carta” se advierte la influencia de las nuevas interpretaciones históricas realizadas por autores, como las de los miembros del Midnight Notes,[5] que recuperan algunas de las vías “perdidas” de la historia para poder construir nuevos proyectos sociales; ya que no se trata de inventar la pólvora (Linebaugh, 2013). Además, esta obra bebe de múltiples fuentes intelectuales, desde las aportaciones de autores próximos a los movimientos autónomos (Hardt y Negri, 2011), pasando por las de la economía política (Brenner, 2009) y de la geografía radical (Harvey, 2012).

En momentos de “explosión del desorden” y en un mundo urbanizado, parece evidente que las luchas sociales deberán centrarse en los espacios urbanos. Además, la crisis global, es sobre todo una crisis de raíz urbana (Harvey, 2012). Por ello, los autores del libro entienden que las luchas sociales y los proyectos de transformación social deberán surgir en dichos espacios.

Un aspecto destacable de este panfleto es que circunscribe la noción de los comunes dentro del contexto de las luchas y conflictos sociales, rompiendo con ese componente tan bien instalado dentro del cuerpo social, como es la naturalización de la noción de propiedad. Por lo que, todos los bienes son susceptibles de ser comunes y gestionados colectivamente. Así pues, se hace un boquete en la línea de flotación de la sociedad capitalista al disparar a la sacralizada propiedad privada. No solamente se plantea la resistencia social ante el ataque contra los bienes de titularidad pública, con la excusa de la crisis, sino que abre el debate sobre la okupación de nuevos espacios para su gestión colectiva y la alteración de la propiedad. Además, se rompe con planteamientos binarios capital/estado y público/privado, para abordar el procomún, entendido como algo más complejo y fundamental para la reproducción social, que ni el estado ni el mercado capitalista son capaces de asegurar. La virtud de este trabajo es que recupera nociones que hasta ahora estaban escondidas bajo llave: revolución y comunismo.

Referencias:

  • BRENNER, Robert (2009). La economía de la turbulencia global. Akal, Cuestiones de Antagonismo, Madrid.
  • CARMONA, Pablo, GARCÍA, Beatriz y SÁNCHEZ, Almudena (2012). Spanish Neocon. La revuelta neoconservadora en la derecha española. Traficantes de Sueños, Madrid.
  • FEDERICI, Silvia (2010). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de Sueños, Madrid.
  • HARDT, Michael y NEGRI, Antonio (2011). Commonwealth. Akal, Cuestiones de Antagonismo, Madrid.
  • HARVEY, David (2004). El nuevo imperialismo. Akal, Cuestiones de Antagonismo, Madrid.
  • HARVEY, Dadvid (2012) Rebel Cities. From the right to the city to the urban revolution. Verso, Londres.
  • LINEBAUGH, Peter (2013). El Manifiesto de la Carta Magna. Comunes y libertades para el pueblo. Traficantes de Sueños, Madrid.
  • LÓPEZ, Isidro y RODRÍGUEZ, Emmanuel (2010). Fin de Ciclo. Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010). Traficantes de sueños, Madrid.
  • OBSERVATORIO METROPOLITANO (2007). Madrid ¿la suma de todos? Globalización, territorio, desigualdad. Traficantes de Sueños, Madrid.
  • OBSERVATORIO METROPOLITANO (2011). La crisis que viene. Algunas notas para afrontar esta década. Traficantes de Sueños, Madrid.
  • OBSERVATORIO METROPOLITANO (2012). Crisis y revolución en Europa. Traficantes de Sueños, Madrid.
  • OSTROM, Elinor (1990). Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press, Cambridge, MA.
  • WILLIAMS, Eric (2011). Capitalismo y esclavitud. Traficantes de Sueños, Madrid.

 


[5] http://www.midnightnotes.org/

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