Hollando espacios (urbanos) ignotos. Explore Everything: Place-Hacking the City

Autor: GARRETT, Bradley L. (2013)
Explore Everything: Place-Hacking the City.
Editorial: Verso
Año: 2013
ISBN-13:978-1-78168-129-9
Idioma: Inglés.
273 pp.
http://www.bradleygarrett.com
Crítica del libro: Santiago Gorostiza [*]

 

A principios del siglo XXI parece que las romantizadas «grandes eras de la exploración» tocan a su fin. Las nuevas fronteras para el «descubrimiento» son cada vez más remotas, investigadas por satélites de alta tecnología: las profundidades marinas, los espacios «vírgenes» en las selvas o el espacio exterior. Y sin embargo, existen otros espacios, irónicamente mucho más cercanos a nuestra cotidianeidad, que permanecen fuera de los mapas y del conocimiento de la mayor parte de la población. En estos lugares – nuestras ciudades, sus profundidades, sus rascacielos, sus infraestructuras, sus zonas abandonadas – también encontramos fronteras a nuestra curiosidad y a nuestros deseos de conocer y explorar. A menudo, estas fronteras coinciden con las de lo público y lo privado, y están marcadas por una creciente vigilancia.

Hay múltiples ejemplos a lo largo de todas las ciudades del mundo: estaciones de metro y ferrocarril abandonadas, refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial, proyectos de suministro de agua o electricidad dejados a medias… pero también rascacielos en construcción, terrazas de iglesias inaccesibles al turismo o torres de telecomunicaciones obsoletas. Explorar las entrañas y las alturas de los espacios urbanos – y documentar la actividad de aquellos grupos de personas dispuestas a hacerlo – fue uno de los elementos centrales de la investigación doctoral de Bradley L. Garrett. Tras estudiar Antropología e Historia, y con varios años de experiencia como arqueólogo a sus espaldas, Garrett se embarcó en un doctorado en geografía para estudiar a los exploradores urbanos. Explore Everything: Place-Hacking the City es la monografía resultante de su tesis doctoral, una investigación etnográfica de cuatro años entre exploradoras urbanas de la zona de Londres. Una tesis con un epílogo poco común: la detención de su autor y otras exploradoras por parte de la Policía Británica de Transporte (British Transport Police), que confiscó también buena parte de su documentación [1].

No muchas investigaciones académicas reciben este tipo de atención por parte de las autoridades. Y es que hay un detalle importante sobre la exploración urbana: se hace sin pedir permiso. De la misma manera que cuando caminamos por el campo a veces no dudamos en abrir una verja para seguir con nuestro camino, las exploradoras urbanas buscan los modos de alcanzar los espacios ansiados sin preocuparse por las fronteras que les son impuestas. Llegar a la cima de un rascacielos en construcción o caminar por el andén de una polvorienta estación de metro abandonada puede requerir saltar algunas verjas y transgredir algunas barreras – muchas veces más mentales y sociales que no materiales. Ahora bien, la ética de estas exploradoras, cuyo perfil personal es muy variado, incluye un gran respeto por la preservación de los espacios que visitan. Se trata de conocerlos, experimentarlos y documentarlos; no de alterarlos ni destruir nada para acceder a ellos. Simplemente, buscan un camino que permita alcanzarlos.

Garrett reivindica una dimensión política en las acciones de exploración urbana. Para el autor, la exploración es en parte una respuesta al creciente control y vigilancia ejercido sobre las ciudades; una manera de poner a prueba los límites de este control y de buscar relaciones personales y sin intermediarios con los espacios urbanos (Garrett, 2014). El autor considera que la exploración urbana es subversiva en tanto que permite ocupar y reimaginar temporalmente espacios de la ciudad, de un modo parecido al arte urbano, el parkour o el skateboarding. Mostrando los límites del espacio público mediante la respuesta de las autoridades a la infiltración de las exploradoras, se pone en evidencia la privatización de ciertos espacios y el control y vigilancia ejercido sobre ellos. De este modo, considera que se logra hackear el discurso del poder sobre qué se puede y qué no se puede hacer; dónde se puede acceder y dónde no.

Distintos aspectos de la exploración urbana pueden relacionarse con la ecología política de las ciudades. La exploración urbana nos recuerda la relevancia de la verticalidad – las otras ciudades que se encuentran bajo tierra y también a distintas alturas sobre la misma, y nos invita a reflexionar sobre quién se beneficia y quién queda marginado de estos espacios. Además, reivindica la importancia de las infraestructuras en el metabolismo urbano que permite el funcionamiento cotidiano de las ciudades. Las exploradoras deambulan por el entramado de tubos y canales que forman el metabolismo urbano y que permanece lejos de nuestra mirada; caminan por los intersticios de la ciudad, las venas que la han alimentado y depurado desde hace siglos. Observando antiguas cisternas de agua, curioseando por antiguas catacumbas, accediendo a búnkers sellados hace décadas o admirando las obras de higienización urbana del siglo XIX obtienen un contacto directo con la historia, sin intermediarios ni intérpretes (Garrett, 2011). Entender los espacios y las infraestructuras de la ciudad en tanto que conectados a determinados proyectos históricos de modernización y regímenes políticos es fundamental para un análisis desde la ecología política urbana.

Tal vez algunas lectoras tengan dudas sobre la interpretación teórica que Garrett otorga a la exploración urbana, y puede que otras echen de menos un tratamiento más pormenorizado de algunas críticas, como por ejemplo la que denuncia la presencia de una cultura masculinizada subyacente en la exploración urbana (Mott y Roberts, 2014). Pero muy probablemente van a disfrutar de un libro bien narrado, que se lee como una road movie en la que las aventuras de un pequeño colectivo y sus encuentros con agentes de seguridad se entrelazan con la discusión teórica sobre geografía, antropología e historia, aderezadas con unas soberbias fotografías, adrenalina y cierta dosis de alcohol. En cualquier caso, es probable que cuando cierre el libro, el lector observe la ciudad con otros ojos: preguntándose en qué lugares no ha estado; cómo deben ser las vistas desde la terraza de ese rascacielos recién erigido por una multinacional, o qué túneles hay debajo de ese antiguo hospital abandonado. Si así fuera, la lectura habría cumplido buena parte de su función.

Referencias

Garrett, B. L. (2011), «Assaying history: creating temporal junctions through urban exploration». Environment and Planning D: Society and Space 29(6) p. 1048 – 1067.

Garrett, B. L. (2014), «Undertaking recreational trespass: urban exploration and infiltration». Transactions of the Institute of British Geographers, 39: p. 1–13.

Mott, C. y Roberts, S. M. (2014), «Not Everyone Has (the) Balls: Urban Exploration and the Persistence of Masculinist Geography». Antipode, 46: p. 229–245.

[*] Centro de Estudos Sociais (Universidade de Coimbra), European Network of Political Ecology (ENTITLE), (sgorostiza@ces.uc.pt).

[1] Como ejemplos de la atención periodística recibida por el trabajo de Garrett en los que se dan más detalles sobre esta historia, ver «Excuse Us While We Kiss the Sky», http://www.gq.com/news-politics/newsmakers/201303/urban-explo­rers-gq-march-2013, por Matthew Power, consultado el 28 de octubre de 2014; ver también «The strange world of urban ex­ploration», http://www.theguardian.com/books/2013/sep/20/urban-exploration-robert-macfarlane-bradley-garrett, por Ro­bert Macfarlane, consultado el 28 de octubre de 2014.

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