Conversación con Nnimmo Bassey

Entrevista realizada por Miquel Ortega

 

Alto en lo físico, afable y alegre en el trato, es una persona claramente apasionada por lo que hace. Nnimmo Bassey es un referente en el activismo ambiental que transmite en la conversación la energía y decisión que caracterizan a los líderes. La conversación que se resume a continuación tiene lugar en el descanso de las jornadas EJOLT (ver recuadro sobre este proyecto de investigación en esta misma revista) que tuvieron lugar en Barcelona el 29 de abril de 2011.

Miquel Ortega (M.O.): Vamos a comenzar por lo más básico, en pocas palabras ¿Quién es Nnimmo Bassey? ¿En qué temas trabaja habitualmente?

Nimo Bassey (N.M.): Trabajo en la ONG Environmental Rights Action en Nigeria, una entidad que forma parte de Amigos de la Tierra Internacional,(1) una federación que actualmente presido y que tiene miembros en 76 países. Comencé en los años ochenta como activista en el ámbito de los derechos humanos luchando contra la dictadura militar en Nigeria en pro de la democracia. Llevando a cabo este trabajo me di cuenta que en muchas zonas del país las campañas por los derechos humanos estaban directamente relacionadas con la destrucción y los crímenes ambientales. Entrevista realizada por Miquel Ortega A partir de 1991-1992 comencé a trabajar exclusivamente en los derechos ambientales como un derecho humano, y en particular comencé a realizar campañas contra las actividades industriales destructivas especialmente el sector extractivo del petróleo y gas, un sector que en Nigeria es muy dañino. En los últimos años también he trabajado en varias temáticas vinculadas con la alimentación, en particular en Organismos Genéticamente Modificados en África y en la denuncia de las falsas políticas que dicen ser dirigidas a acabar con el hambre. Sin duda en África hay un problema de hambre, pero muy poca gente analiza el por qué, ¿el problema es que no producimos suficiente alimento?, ¿las hambrunas tienen que ver con que unas pocas empresas se han apropiado de nuestras tierras? o ¿tiene que ver el hambre con las políticas impulsadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que en los años ochenta destruyeron la economía agrícola y expusieron al continente a una continua explotación por parte del capital?

M.O.: Comencemos por la organización Amigos de la Tierra Internacional. El concepto de justicia ambiental nace en EE UU en los años ochenta, ¿cómo ha influido este concepto a Amigos de la Tierra Internacional?

N.M.: Como muy bien has señalado el movimiento de justicia ambiental nace en los ochenta asociado a la lucha contra los impactos ambientales producidos por determinadas instalaciones contaminantes, y nace muy vinculado a aspectos raciales.(2) Posteriormente tanto el movimiento como el concepto se han expandido para incluir todo tipo de relaciones desiguales producidas por las actividades industriales contaminantes. Estas actividades continúan afectando de manera desproporcionada a las comunidades con menos poder. Se producen unas desigualdades que son impuestas por los países más poderosos, y muy particularmente por las transnacionales más importantes, que se han constituido en unas entidades plenipotenciarias hasta el punto que muchos países son poco más que comparsas.

En cuanto a Amigos de la Tierra internacional tenemos grupos en 76 países que actúan de manera autónoma. Tras el fiasco de Johannesbourgo(3) iniciamos un proceso de reflexión crítico sobre nuestras propias actividades para reinventarnos. El proceso se inició en 2003 y acaba de finalizar. Ha implicado un proceso de reestructuración y de planificación estratégica que se ha llevado a cabo en diversas fases y ha ido siendo aprobado por las sucesivas asambleas generales. Ahora tenemos un nuevo plan estratégico, un nuevo plan de acción, hemos revisado nuestras áreas de trabajo y hemos reforzado las acciones transversales entre temáticas para adoptar una aproximación holística. Así, por ejemplo, las diversas crisis que han tenido lugar en los últimos años: la crisis alimentaria, la crisis financiera, la crisis económica y las diversas crisis ecológicas las afrontamos a través de un único programa económico llamado Justicia económica, resistiendo al neoliberalismo en el que también afrontamos la absorción del poder por parte de las transnacionales, tenemos también programas sobre Soberanía alimentaria, Justicia climática y energía, resistencia minera, petróleo y gas, agua y finalmente uno sobre agrocombustibles. Estos son los principales programas en la actualidad.

Todas las actualidades están fundamentadas en el concepto de justicia, sin este concepto no trabajamos en nada. Y esto es así porque Amigos de la Tierra Internacional quiere ser un actor clave en el movimiento de justicia ambiental. No queremos ser una ONG más, queremos ser parte del cambio que el mundo necesita, y eso implica que debemos estar ligados a la gente, al movimiento, trabajando solidariamente entre nosotros y con los demás. Para esto necesitamos aliados estratégicos, en estos momentos tenemos dos: La Vía Campesina(4) y La marcha mundial de las mujeres,5 y otros aliados tácticos, porque en esta transformación no nos vemos como una organización clave, sino como parte de algo radical que está retando al sistema.

M.O.: Antes has comentado que te iniciaste en el activismo en el ámbito de los derechos humanos y que a partir de cierto punto pasaste a trabajar en los derechos humanos ambientales. Supongo que esta extensión de los derechos humanos y la incorporación de la dimensión ambiental debe ser parte de esta transformación radical del sistema que proponéis. ¿Cómo se puede implementar en términos prácticos esta nueva orientación en el ámbito local, una escala en la que Amigos de la Tierra Internacional tiene uno de sus puntos fuertes?

N.B.: Mucha gente cuando mira a un árbol frutal sólo mira los frutos, porque son vistosos, tienen colores bonitos, son atractivos, etc. pero la parte más importante de la planta —en la que se basa su existencia—, son las raíces. Para pasar bien las tormentas hay que tener unas buenas raíces, por si en algún momento llega un vendaval y se lleva alguna de las ramas o los frutos. Por eso para nosotros es crítico el trabajo a escala local de base. No se puede llevar a cabo una transformación radical que dure en el tiempo, con lo que implica de dificultades, sin trabajar en las comunidades locales empoderándolas, defendiendo su derecho a producir su propia electricidad, a producir su propio alimento, defendiendo que la comida no es sólo un alimento sino una experiencia cultural, una experiencia espiritual, algo con lo que se disfruta y se puede hacer conjuntamente. Cuando la gente recupera su derecho de defender aquello que los enorgullece y entiende que de ello depende su existencia pasa a construir comunidades resilientes. Cuantas más comunidades resilientes tengamos más fácil será una transformación social global que permita una sociedad sostenible. No se puede tener una sociedad sostenible si no se construyen comunidades resilientes, que tengan el poder para decidir quién habla por ellos y qué hacen con su tiempo, su creatividad y su trabajo.

M.O.: Claramente estás replanteando no las políticas ambientales sino el rol que tienen las personas como ciudadanos en sus propias comunidades.

N.B.: Exactamente, no podemos plantear una sola temática, todo está interconectado y hemos de analizar correctamente esta interconectividad. Si, por ejemplo, una compañía de petróleo contamina mi río no sólo está contaminando el agua que bebo, está contaminando el sistema acuático, está matando a los peces, está matando la biodiversidad y está acabando con todo lo que de ello depende, está destruyendo la cultura. Esto significa que hemos de analizar todos los aspectos y utilizar todas las herramientas disponibles para defender el medio ambiente. Por supuesto nosotros somos una entidad ecologista y trabajamos en el medio ambiente, pero nos damos cuenta que hemos de saber interpretar cómo nos relacionamos con él, cómo lo tratamos, cómo lo valoramos. Nosotros nos oponemos a poner valor monetario al medio ambiente, no se puede vender la naturaleza, no se puede convertir en un consumible, éste tipo de lógica es lo que está llevando la negociación climática al declive. Continúan llevándola a una vía peligrosa porque ahora el problema climático se ha reducido a una discusión monetaria, sobre quién puede conseguir qué. Los políticos en las COP(6) se dedican a reunirse para ver qué pueden conseguir, y pierden la orientación sobre quién está generando el problema, quién está acelerando el proceso, etc.

M.O.: Durante muchos años se ha considerado que el sistema de negociaciones de cambio climático de Naciones Unidas era claramente mejor que otros foros multilaterales como el de comercio internacional de la Organización Mundial del Comercio. Pese a ello, como indicas, en muchos foros se considera que la negociación climática ha perdido la dirección correcta. ¿Cómo construimos otras alternativas?

N.B.: Esto es algo sobre lo que muchos activistas están debatiendo en la actualidad, ¿dónde debemos poner nuestro esfuerzo ahora? ¿Debemos tratar de acabar con el sistema de negociación actual? o ¿debemos trata de transformarlo o reformarlo? La realidad es que el proceso está yendo muy mal, porque las propuestas que están sobre la mesa son falsas soluciones, son soluciones que no afrontan los problemas sino más bien los acentúan, incluso facilitan que algunos actores contaminantes acaben obteniendo beneficios de la contaminación, por tanto su transformación es un auténtico reto. Por otra parte si te «limpias las manos» y prescindes del sistema para construir algo nuevo, el proceso de negociación no se va a parar. En verdad alguien ha dicho que es como un autobús que ya ha salido de la estación y en el que tú estás dentro, y tú no quieres estar en el autobús, así que quizás lo mejor sería que pinchase una rueda y así mientras se repara se podría cambiar la dirección o incluso el mapa de carreteras. Pero el hecho es que por ahora continúa moviéndose y esto es un reto muy importante para el movimiento de justicia ambiental. Además en el movimiento ambiental hay contradicciones muy fuertes con ONG que tienen una perspectiva empresarial diciendo que el proceso de negociación va en la buena dirección, por tanto tenemos tanto contradicciones internas como un problema externo acuciante, la situación actual es una verdaderamente complicada. Pese a ello en mi opinión está muy claro que la tendencia actual es errónea.

M.O.: Por ahora hemos hablado de un tema como el cambio climático que representa un gran reto, y en el que las negociaciones internacionales se encuentran en momento histórico, pero ante nosotros tenemos otros grandes temas sobre los que ni tan siquiera tenemos un proceso de negociación o discusión internacional, en particular estoy pensando en los temas relacionados con el hambre.

N.B.: Exacto, y esto es lo que hace este tema tan difícil. Porque incluso teniendo datos fiables del análisis la falta de interconexión entre las temáticas hace que las soluciones propuestas sean aún peores que el problema original. Por ejemplo, estamos todos de acuerdo que la época de precios baratos de los combustibles fósiles ha llegado a su fin. La verdad es que los límites nos están empujando a buscar en los sitios más recónditos del planeta, por ejemplo obteniéndolo de 5 kms bajo el mar. La búsqueda de combustibles sólidos por todo el planeta nos lleva a soluciones tecnológicas que nos llevan a nuevos problemas, mira sino lo sucedido en el Golfo de México. En este contexto de dependencia de combustibles fósiles a alguien se le ocurre tratar de substituirlos con agrocombustibles, una solución que simplemente es absurda porque no hay suficiente terreno, y que nos lleva a una nueva crisis que es una «crisis por la propiedad de la tierra» en América, África y Asia. En estas zonas se planta para las máquinas, al tiempo que afrontan una crisis alimentaria. Es absurdo que se esté produciendo más producción agraria que nunca y continuemos pasando hambre, que estemos produciendo masivamente para los animales y las máquinas, y no para los humanos. Creo que la agricultura está simplemente cambiando el rol que siempre había tenido, estamos produciendo una agricultura inhumana.

M.O.: Por tanto sugieres que no es un problema técnico sino una dirección equivocada

N.B.: Es una locura(7) del sistema global, es un sistema caníbal. Es así como se destruye una civilización, la civilización petrolera ha llegado a su fin y está empujando al conjunto del sistema a la locura.

M.O.: En un contexto así se hace imprescindible una reflexión sobre las estructuras globales sobre las cuales construir una sociedad muy diferente ¿en qué podrían basarse estas nuevas estructuras?

N.B.: Sí, sin duda son necesarias nuevas estructuras que deben ser construidas colectivamente. Por ejemplo en el ámbito del cambio climático durante años se han usado infructuosamente muchísimos recursos con muy pocos resultados. Por el contrario en Cochabamba se reunieron durante tres días en abril del año pasado y consiguieron acordar un conjunto de pasos sobre los cuales actuar.(8) Por tanto no es tan problemático llegar a soluciones políticas, lo que es necesario es un marco institucional sobre los cuales convertir estas soluciones en operacionales. Hay que acordar algunos aspectos generales, por ejemplo, que en cualquier escenario de futuro hay que desarrollar una sociedad con una intensidad energética baja, y eso significa que no podemos continuar en la vía actual. Continuamos oyendo cada día hablar de consumo, y más consumo, de consumo y desarrollo. Pero el sentido común nos dice que esto no puede durar siempre. Hemos llegado a un punto en el cual hemos de acudir de nuevo a nuestra memoria, ver de dónde venimos y luego decidir dónde queremos ir. Este tipo de reflexión no va a venir de las estructuras políticas actuales, va a venir los movimientos de base. Por eso invertimos en ellos nuestras fuerzas, nuestros recursos, nuestra organización, para que puedan afrontar los problemas ante los que se encuentran, para que puedan luchar por la soberanía alimentaria, por la justicia energética, para que podamos recuperar nuestro poder, identificando los conflictos y resistencias en partes no esperadas del mundo, por ejemplo recientemente en el Norte de África. Quizás no todas las protestas triunfarán, aún no sabemos cómo evolucionarán, pero hay algo allá que ha hecho que la gente salga a la calle y diga, quizás nos maten, quizás nos encarcelen, pero nosotros queremos ir en esta dirección y la solución ha de pasar por lo que se impulse desde las calles. Por eso cuando hay un encuentro internacional lo que pasa en las calles de alrededor es más importante que lo que se discute en la zona de aire acondicionado.

M.O.: Cambiando de escala, ¿Cual es la situación en el ámbito extractivo en Nigeria y en los movimientos sociales?

N.B.: Es un proceso muy lento, y en ocasiones nos puede parecer que no avanza. Pero yo veo que cada vez más grupos se están uniendo en la oposición a la industria extractiva, creando alianzas y solidaridades internas e internacionales. Hemos estado trabajando conjuntamente con la red Oilwatch(9) desde el inicio de las resistencias y esto nos ha permitido realizar alianzas con América Latina, Asia, África y el Norte Global con comunidades indígenas del Norte de Canadá que se oponen a la extracción petrolera de tierras bituminosas. En África, y yo diría que hasta cierto punto en el resto del mundo, el concepto clave es «dejar el petróleo en el suelo». Este es un concepto muy rompedor para muchas personas que sólo piensan en extraer petróleo, porque la dependencia petrolera es muy alta. Ven la extracción del petróleo como la vía para asegurar el futuro. Pero nosotros no pensamos así, no hay futuro para la extracción de petróleo o gas, hemos de centrarnos en usar otras fuentes y desarrollar otras economías. La campaña de «dejar el petróleo en el suelo» está ganando fuerza por ejemplo a través del proyecto Yasuní en Ecuador,(10) nosotros en Nigeria también hemos realizado una propuesta para no extraer el petróleo, y mostramos cómo aunque se pierdan un conjunto de ingresos se favorece el desarrollo de una economía conectada con el país, no cómo ahora dónde los ingresos provenientes del petróleo se quedan en una burocracia, de manera que no importa si el país es en teoría rico o no, no existe una conexión entre esta riqueza y la gente. Una minoría lo retiene todo.

M.O.: Se impone por tanto un cambio radical de la relación entre el estado y la población.

N.M. Sí, eso es lo que hemos de construir. A través de la campaña «dejar el petróleo en el suelo» estamos trabajando con poblaciones de otros productores de petróleo, Ghana o Uganda (dónde se está buscando petróleo en ecosistemas frágiles de una riqueza en biodiversidad tremenda que deberían quedarse sin explotar). En todas estas zonas se denuncia que los territorios donde se realiza la extracción no obtienen ninguna riqueza, pero sí que sufren importantes impactos. Prácticamente toda la inversión es en maquinaria comprada a Europa o EE UU, los contratos son paupérrimos, en muchas ocasiones el personal no tiene derecho a jubilación y pone en riesgo su salud. Pese a todo cuanto menos se les ofrece un trabajo … ¿pero por cuánto tiempo? ¿a qué coste? Estamos trabajando en estas comunidades para explicarles que pierden más que ganan. En Nigeria, por ejemplo, todo el dinero proveniente del petróleo que está siendo destinado al Departamento de Medio Ambiente ni siquiera es suficiente para pagar la limpieza de la contaminación generada en las zonas de extracción. Por eso decimos que es mejor dejar el petróleo en el suelo, de esta manera el medio de supervivencia de estas zonas estará en buenas condiciones, será productivo, se podrá cultivar y llevar a cabo actividades productivas diversas.

M.O.: La propuesta de dejar el petróleo en el suelo parece tan difícil de explicar en el Sur Global cómo la de decrecimiento en el Norte Global ¿Qué tipo de vinculaciones se pueden hacer entre ambas demandas?

N.M.: En general el tema del consumo es importante porque permite trabajar conjuntamente a mucha gente. Yo diría que nos encontramos en las primeras fases del análisis en el que cada vez se ven más dos extremos: el consumo destructivo y la extracción destructiva; la existencia de millones de obesos (que comen mal, no demasiado) y la existencia de millones de famélicos. En ocasiones no obstante se pueden ver conexiones interesantes entre ambos extremos, por ejemplo, a través de la campaña dejar el petróleo en el suelo, recientemente me enteré de un caso que me sedujo especialmente. En Noruega había un grupo que se oponía a la extracción de petróleo en la zona de Lofoten. Tras sus protestas el gobierno aceptó renunciar a extraer petróleo en aquella zona, y para mi esto fue una decisión importante porque las islas Lofoten son también conocidas por ser una zona muy importante para la pesca del bacalao que luego exportan seco. En Nigeria el bacalao seco importado de Noruega es una delicatesen alimenticia muy valorada, que en mi juventud se utiliza muy ocasionalmente para algunas festividades muy especiales. De manera que si alguien extrae petróleo en las Lofoten y acaba perjudicando al bacalao también daña a mi cultura. Este es un ejemplo de cómo en este caso se pueden establecer vínculos desde Nigeria a Noruega, es el tipo de buena globalización de la información que podemos potenciar. Al contrario de otras globalizaciones como la del capital, la que favorece el intercambio ecológicamente desigual, etc. a las que nos oponemos. Entre el Sur y el Norte Global tenemos muchos puntos de contacto.

M.O.: Una de las conexiones, no tan favorables que se están dando en la actualidad entre el Norte Global y el Sur Global en África tiene que ver con la introducción de una segunda revolución verde a través del programa AGRA (Alliance for a Green Revolution in Africa)(11) ¿podrías explicarnos cuál es tu visión al respecto y la actual situación?

N.B.: Como bien sabes el AGRA es una iniciativa financiada por la Fundación Bill and Melinda Gates y la Fundación Rockefeller, que tiene numerosos apoyos por parte de los gobiernos africanos, pero se enfrenta la oposición de muchos productores agrarios y organizaciones agrícolas. Nos oponemos a ella porque aunque el AGRA formalmente defiende que trabaja para el apoyo de los pequeños productores, haciendo mejoras en las semillas, nosotros tenemos el más firme convencimiento que no es más que la puerta de entrada a un paquete tecnológico basado en organismos modificados genéticamente, pesticidas y todos los problemas característicos de la agricultura industrial. Es una operación simplemente para abrir los mercados a pesticidas, fertilizantes, semillas de Monsanto, etc., no se trata de potenciar la economía local o asegurar la salud de la población local. Si miras el esquema mental que está detrás del lenguaje utilizado en el AGRA en él sólo encuentras el mercado: añadir valor, economías de escala, el comercio global, etc. El esquema en global sólo llevará a esclavizar a la población y destruir las economías locales.

La gran esperanza del proyecto AGRA es la biotecnología moderna, pero ahí nos encontramos a Bill Gates como accionista de Monsanto, o ideas como financiar el desarrollo de mejoras en la Cassava(12) para aumentar la cantidad de vitamina A de la misma, porque se ha identificado que los africanos tienen un déficit de vitamina A,… pero es que es una solución estúpida, sería mucho más simple comer algunas zanahorias más. Es como la idea del Golden Rice que acababa requiriendo que te convirtieras en una especie de rana que debes comer cinco quilos de arroz al día para conseguir el equivalente de unas pocas zanahorias. El año 2008 se publicó el International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development (IAASTD), (13) un documento realizado por una gran cantidad de científicos de todas partes del mundo, financiado por organismos multilaterales y adoptado por muchos países, que claramente señalaba que el futuro de la agricultura es la agricultura realizada por pequeños productos a pequeña escala, no la agricultura industrializada basada en fertilizantes, ni los OGM. Pero en la práctica los países están ignorando este informe, aunque ha sido incluso aprobado por ellos mismos. La única razón para hacerlo es que no quieren enfrentarse al poder de la industria, se llame Monsanto, Singenta, etc. aunque continúen contaminando el planeta y enfermando a muchos de los trabajadores que utilizan sus productos. Tenemos ejemplos en todo el planeta especialmente en América Latina donde estos ejemplos son muy claros ¿Dónde nos llevó la primera revolución verde? Funcionó en algunas partes del mundo durante unos años, pero los problemas son cada vez más evidentes, simplemente no es sostenible. Por eso nosotros manejamos una alternativa totalmente diferente basada en las propuestas de La Vía Campesina, apostamos por producción local, tecnologías locales, mercados locales, sistemas adaptados a los diferentes modelos productivos.

M.O. Hemos de ir finalizando, ¿qué temas crees que van a emergen en los próximos años en el movimiento de justicia ambiental? Ya tenemos sobre la mesa la idea de justicia climática, cada vez está más presente la problemática de la alimentación. ¿qué nos espera?

N.B. El tema de justicia climática va a seguir muy presente porque es una idea que permite organizarnos para la resistencia, para crear alianzas y para confrontar frontalmente el sistema productivo y de consumo destructivo actual. En mi opinión el próximo elemento clave para el movimiento de justicia ambiental es el concepto de transformación, tanto interna como externa. Hemos de analizar críticamente qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo, para poder realizar pasos en la dirección correcta. Esta idea de transformación va a movilizar grandes cambios… aunque sin duda contribuir a este cambio va a ser una tarea difícil.

M.O. Muchas gracias y mucha suerte.

1 Se puede encontrar más información de Amigos de la Tierra Internacional en: http://www.foei.org/. Se trata de la federación de grupos ecologistas más grande del mundo.

2 Ver el artículo de Ortega, M. «Orígenes del movimiento de justicia ambiental» en esta misma revista.

3 Hace referencia al encuentro de Naciones Unidas Río+10 que tuvo lugar el año 2002.

4 Ver más información en http://www.viacampesina.org/sp/.

5 Ver más información en www.marchamundialdelasmujeres.org/

6 Nota: Conferencias de las Partes. Reuniones multilaterales en las que se estructura la negociación climática en la Organización de Naciones Unidas.

7 Nota del traductor: mental failure en la versión original de la entrevista.

8 Nota: hace referencia a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Más información en: http://cmpcc.org/.

9 Más información disponible en: http://www.oilwatch.org/.

10 Ver más información sobre la propuesta ecuatoriana en: http: //yasuni-itt.gob.ec/

11 Más información disponible en: http://www.agra-alliance.org/

12 También conocida por yuca o mandioca.

13 El informe está disponible en: http://www.agassessment.org/ index.cfm?Page=About_IAASTD&ItemID=2.

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