BCN World y la apuesta fallida por el turismo de casinos

Joan Pons Solé*

 

BCN World, último bastión de la economía especulativa basada en la construcción de grandes complejos turísticos y, en este caso, con los casinos como principales protagonistas. En las inmediaciones de los municipios de Salou y Vila-seca, en la Costa Dorada (provincia de Tarragona, Cataluña), se proyectó en septiembre de 2012 una gran inversión de hasta seis complejos turísticos, todos ellos con casinos, centros comerciales, hoteles, teatros y centros de convenciones, entre muchas otras diversiones para el sistema turístico de masas. En los primeros esquemas del proyecto, incluso se pensó en la construcción de una pequeña “ciudad inteligente”, de un centro de investigación del vehículo eléctrico, de un monorraíl y de un sinfín de otros maquillajes.

Pero, ¿de dónde parte BCN World? Esta es, sin duda, la principal pregunta que debemos hacernos sobre este tema. Justo en septiembre de 2012, Cataluña y España, Barcelona y Madrid, se encontraban en un debate encarnizado sobre quién ofrecía mejores condiciones a Sheldon Adelson para la construcción del llamado Eurovegas. Facilidades en la urbanización y recalificación de terrenos, posibilidad de fumar en el recinto, desplazamiento de infraestructuras existentes para permitir la entrada, y muchísimas más peticiones surrealistas que Adelson planteó a los dos gobiernos (Miquel, 2012). Justo un día antes de que Adelson optase por Madrid (aunque finalmente renunciaría también a ubicarse allí), el Gobierno de la Generalitat anunció un proyecto alternativo para Cataluña llamado “BCN World”. Los temores de muchos se confirmaron, y pocos meses después del primer anuncio sobre BCN World se constituyó la Asamblea Aturem BCN World, fruto de la confluencia de distintos colectivos y personas de la zona del Camp de Tarragona, dispuestos en un inicio a esclarecer el proyecto y sus posibles impactos, y posteriormente a denunciar el modelo que representaba.

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